3 de septiembre de 2010

Tema: El fracaso - Silo con Mensajeros

A Weekend at Hudson Valley Park of Study and Reflection.mpg

Last weekend, the end of August, many diffent people came and went in order to help fix our Park.
This is a short video of our joys and efforts.
It is dedicated to Quim, as a way of thanking him for all his help.

2 de septiembre de 2010

La guía del Camino Interno. La Mirada Interna. Silo

http://www.labisagra.com/images/rafa/ilustracion/arbol/arbol_baja.jpg...Si has comprendido lo explicado hasta aquí, bien puedes experimentar, mediante un simple trabajo, la manifestación de la Fuerza. Ahora bien, no es igual que observes una posición mental más o menos correcta (como si se tratara de una disposición al quehacer técnico), a que asumas un tono y una apertura emotiva próxima a la que inspiran los poemas. Es por ello que el lenguaje usado para trasmitir estas verdades tiende a facilitar esa postura que pone con mayor facilidad en presencia de la percepción interna y no de una idea acerca de la “percepción interna”.

Ahora sigue con atención lo que voy a explicarte ya que trata acerca del paisaje interior que puedes encontrar al trabajar con la Fuerza y de las direcciones que puedes imprimir a tus movimientos mentales.

“Por el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías que se abren ante ti.”

“Si dejas que tu ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla y él domina. Entonces brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más. Allí están el Odio, la Venganza, la Extrañeza, la Posesión, los Celos, el Deseo de Permanecer. Si desciendes más aún, te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos aquellos ensueños y deseos que han provocado ruina y muerte a la humanidad.”

“Si impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por acción de tu cuerpo que tiende a dominar.”


“En los pasos del ascenso se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos no conocidos. No huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus fantasmas. Rechaza el sobresalto y el descorazonamiento. Rechaza el deseo de huir hacia regiones bajas y oscuras. Rechaza el apego a los recuerdos. Queda en libertad interior con indiferencia hacia el ensueño del paisaje, con resolución en el ascenso.”


“La luz pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los mil-colores bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas cristalinas.”


“No temas la presión de la luz que te aleja de su centro cada vez más fuertemente. Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente, está la vida.”


“Cuando en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida, debes conocer la entrada. Pero esto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están ‘sentidas’. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer... Pero a tu ojo interno es opaco lo transparente. Sí, ¡ los muros te son impenetrables !”

“Toma la Fuerza de la ciudad escondida. Vuelve al mundo de la vida densa con tu frente y tus manos luminosas.”

SILO


Silo.- Humanizar la Tierra.- Plaza y Janés

Las Organizaciones Monásticas en la Historia.

Salvatore Puledda. 22-05-2010

10. La Orden Mevlana.
(Apuntes sin editar).
Salvatore Puledda.


Esta orden, cuyos adeptos son conocidos en Occidente como Derviches Danzantes, deriva su nombre de la palabra árabe Mawlana (en turco se pronuncia “mevlana”), que significa “nuestro maestro”.


Con este título se identifica a su fundador Jalal al Din Rumi, el mayor poeta místico de lengua persa.

Rumi nació en Bactra, hoy Balj, en Irán Oriental en el año 1207. Su padre, un eminente Sheik sufí, decidió emigrar con la familia y sus discípulos hacia Occidente para huir de los mongoles de Gengis Khan que amenazaban su ciudad. (....)

Al comienzo, al tiempo del Fundador, la Orden era totalmente descentralizada.

Rumi se sentía muy cercano al pueblo y no tenía respeto ni estima por el poder político.

Sus discípulos eran sobre todo artistas, artesanos, trabajadores manuales. Rumi no daba importancia a las distinciones sociales, tratando de imprimir a su Orden características de fraternidad, humanidad y tolerancia.

Los Mevlana admitían al sama también a las mujeres —cosa extraordinaria en el Islam— y no hacían ninguna diferencia entre sectas y religiones.

Despreciaban el fanatismo y trataban de conciliar el Cristianismo y el Islam basándose en conceptos filosóficos.

Es sabido que veneraban la supuesta tumba de Platón, que estaba en una mezquita que antes había sido una iglesia, y este culto podía ser celebrado conjuntamente por cristianos y musulmanes. (....)

He aquí cómo Rumi se expresa en un pasaje:

“Los sabios dirán: es de la revolución de las esferas que nosotros hemos tomado esta melodía.

Es el sonido de los movimientos del firmamento que los hombres reproducen con la guitarra (bandore) y la voz.

Los fieles dicen: es el recuerdo del paraíso que endulza todas las voces vulgares.

Todos nosotros hemos formado parte del cuerpo de Adán y escuchado las melodías del paraíso.”

Según este pasaje, la danza Mevlana parece basarse en la teoría pitagórica de la “música de las esferas”, adoptada por numerosos maestros musulmanes y sufíes.

En esta antigua teoría —descrita admirablemente por Platón en el X libro de “La República” (el mito de Er)— cada estrella y cada planeta está regido por una potencia angelical que, en un diferente grado de perfección, es una emanación del Uno o Absoluto.

Las esferas celestes, movidas por el Amor Divino, ruedan como en una danza y cada una emite una nota particular.

El resultado es una música celestial, “la música de las esferas”.

Según esta interpretación, los derviches con su movimiento rotatorio y translatorio reproducen la rotación y la revolución de los cuerpos celestes.

Los gestos de las manos (la derecha vuelta hacia arriba y la izquierda hacia abajo) aluden a la transmisión de la emanación divina de las regiones superiores a las inferiores.

Así como las esferas celestes, los derviches danzan por amor al Absoluto, Aláh, y captan y transmiten sobre este plano de existencia la emanación divina.

Citas

“Cuando la Luz y la Oscuridad se mezclaban en todo el universo, cuando llegan aconvivir en cada individuo. Ya no serán ejércitos del Bien y del Mal. Cuando el sí y el no llega al nivel de célula, en todo los seres humanos, en cada una de ...las células, el SI y el NO están en lucha.”
Umbrales Luminosos. Liz Balut. 10-08-2010¿Cómo hará el ser humano para liberarse de su sombra? Cuando el serhumano se ilumina, proyecta su sombra...cómo lo va hacer?

Silo

La Oración del Corazón.

En grandes trazos, la oración funciona así:
El practicante en retiro silencioso se concentra en su corazón y tomando una frase corta inhala suavemente llevando la frase con el aire hasta el corazón. Cuando ha terminado la inhalación, «presiona» para que llegue más adentro. Después va exhalando muy suavemente el aire viciado sin perder la atención en el corazón.

La Bocanada (Silo)


Esta práctica era repetida por los monjes del Monte Athos muchas veces al día hasta que aparecían algunos indicadores de progreso como la «iluminación» (del espacio de representación). Siendo precisos, hemos de admitir el pasaje por el estado de trance en algún momento de las repeticiones de las oraciones usadas.

El sentido de la vida. México D.F.

El sentido de la vida.

México D.F., 10 de octubre de 1980

Silo

Intercambio con un grupo de estudios

Agradezco la oportunidad que me dan de discutir con ustedes algunos puntos de vista referentes a aspectos relevantes de nuestra concepción sobre la vida humana. Digo discutir porque esto no va a ser una disertación, sino que va a ser un intercambio.

Un primer punto de vista a considerar es aquel al que apunta todo nuestro planteamiento. ¿Es que nuestro objeto de estudio es el mismo objeto que estudian las ciencias? Si se tratara del mismo, las ciencias precisamente tendrían la última palabra.

Nuestro interés está puesto en la existencia humana, pero no en la existencia humana como hecho biológico o social (ya que con respecto a ese punto hay ciencias que le dedican su esfuerzo), sino a la existencia humana como registro cotidiano, como registro diario personal. Porque, aunque alguien se pregunte por el fenómeno social e histórico que es constitutivo del ser humano, ese alguien hará tal pregunta desde su vida cotidiana; lo hará desde su situación; lo hará impulsado por sus deseos, sus angustias, sus necesidades, sus amores, sus odios; lo hará impulsado por sus frustraciones, sus éxitos; lo hará desde algo anterior a la estadística y a la teorización; lo hará desde la vida misma.

Y, ¿qué es lo común y, al mismo tiempo, lo particular en toda existencia humana? La búsqueda de la felicidad y la superación del dolor y el sufrimiento es lo común y lo particular de toda existencia humana. Es la verdad registrable para todos y cada uno de los seres humanos.

Ahora bien, ¿cuál es esa felicidad a la que aspira el ser humano? Ella es lo que el ser humano cree. Esta afirmación, un tanto sorprendente, se basa en el hecho de que las personas se orientan hacia imágenes o ideales felicitarios diferentes. Es más, el ideal de felicidad cambia con la situación histórica, social y personal. De ello concluiremos que el ser humano busca lo que cree que lo hará feliz, y de acuerdo con ello lo que cree que lo alejará del sufrimiento y el dolor.

Dada la aspiración de felicidad, aparecerán las resistencias del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo podrán vencerse estas resistencias? Antes debemos preguntarnos por la naturaleza de las mismas.

El dolor para nosotros es un hecho físico. Todos tenemos experiencias del mismo. Es un hecho sensorial, corporal. El hambre, las inclemencias naturales, la enfermedad, la vejez, producen dolor. Y ése es el punto en que nosotros diferenciamos de fenómenos que nada tienen que ver con lo sensorial. Únicamente el avance de la sociedad y la ciencia es el que hace retroceder el dolor. Y ése es el campo específico en el que pueden desarrollar sus mejores esfuerzos los reformadores sociales, los científicos y por sobre todo los mismos pueblos generadores del progreso del que se nutren tales reformadores y tales científicos.

El sufrimiento, en cambio, es de naturaleza mental. No es un hecho sensorial del mismo tipo del dolor. La frustración, el resentimiento, son estados de los que también tenemos experiencia, y que no podemos localizar en un órgano específico, o en un conjunto de ellos.

¿Es que aun siendo de naturaleza diferente actúan entre sí el dolor y el sufrimiento? Por cierto que el dolor motiva también al sufrimiento. En tal sentido, el avance social y el avance de la ciencia hacen retroceder un aspecto del sufrimiento. Pero específicamente, ¿dónde hallaremos la solución para hacer retroceder el sufrimiento? Esto lo hallaremos en el sentido de la vida, y no hay reforma ni avance científico que aleje el sufrimiento que da la frustración, el resentimiento, el temor a la muerte, y el temor en general.

El sentido de la vida es una dirección a futuro que da coherencia a la vida, que permite encuadre a sus actividades y que la justifica plenamente. A la luz del sentido aún el dolor en su componente mental y el sufrimiento en general, retroceden y se empequeñecen interpretados como experiencias superables.

Entonces, ¿cuáles son las fuentes del sufrimiento humano?. Son las que producen contradicción. Se sufre por vivir situaciones contradictorias, pero también se sufre por recordar situaciones contradictorias y por imaginar situaciones contradictorias.

Estas fuentes de sufrimiento han sido llamadas las tres vías del sufrimiento, y ellas pueden modificarse de acuerdo con el estado en que se encuentre el ser humano respecto del sentido de la vida. Tendremos que examinar brevemente estas tres vías para luego hablar del significado y la importancia del sentido de la vida.

(Pregunta poco audible en la grabación)

Es claro que las agrupaciones humanas, por ejemplo, son estudiadas por la sociología. Así como las ciencias pueden estudiar los astros o los microorganismos. También la biología y la anatomía, la fisiología, estudian al cuerpo humano desde diferentes puntos de vista. La Psicología estudia el comportamiento psíquico. Todos estos que estudian (los estudiosos y los científicos), no estudian su propia existencia. No hay una ciencia que estudie la propia existencia. La ciencia nada dice acerca de la situación que le acontece a una persona cuando llega a su casa y allí recibe un portazo, un mal trato, o una caricia.

Nosotros nos interesamos, justamente, por la situación de la existencia humana, y por ello no es competencia nuestra las discusiones que pueda tener la ciencia. Y también observamos que la ciencia tiene serias falencias, serias dificultades para definir lo que pasa en la existencia. Qué sucede en la existencia humana; cuál es la naturaleza de la vida humana con respecto al sentido; cuál es la naturaleza del sufrimiento y del dolor; cuál es la naturaleza de la felicidad; cuál es la naturaleza de la búsqueda de la felicidad. Estos son objetos de nuestro estudio, de nuestro interés. Desde ese punto de vista podría decirse que nosotros tenemos una posición frente a la existencia, una posición frente a la vida, y no una ciencia referida a estas cosas.

(Pregunta poco audible en la grabación)

Es claro que nosotros hemos puesto énfasis en esto que la gente busca, aquello que cree que es la felicidad. El punto está en que se cree una cosa y mañana se cree otra. Si examinamos en nosotros mismos lo que creíamos que era la felicidad a los doce años y en el día de hoy, veremos el cambio de perspectiva; así mismo si consultamos a diez personas, seguiremos viendo esa diversidad de puntos de vista. En la edad media se tenía una idea general de la felicidad distinta a la época de la revolución industrial, y en general los pueblos y los individuos varían en su búsqueda de la felicidad. No está para nada clara la felicidad en cuanto objeto. Parece que no existiera tal objeto. Es más bien un estado de ánimo el que se busca y no un objeto tangible.

A veces a esto se lo confunde en una determinada forma de propaganda que presenta un jabón como la felicidad misma. Desde luego, pero todos comprendemos que, en realidad, se está tratando de describir un estado, el estado de felicidad, pero no tanto el objeto porque que nosotros sepamos, no existe tal objeto. Por consiguiente, no está claro qué cosa sea el estado de felicidad. Nunca se lo ha definido convenientemente. Es una suerte de escamoteo que se ha hecho y para la gente no ha quedado nada claro. Bien, así es que seguiremos avanzando a menos que haya alguna otra pregunta...

(Pregunta poco audible en la grabación)

Esta última pregunta es con respecto al progreso del dolor y el sufrimiento. ¿Cómo es que el dolor va superándose con el avance de la sociedad y la ciencia y el sufrimiento no se supera paralelamente?

Hay alguna gente que sostiene que el ser humano no ha avanzado para nada. Es obvio que el ser humano ha avanzado en su conquista científica, en su conquista de la naturaleza, en su desarrollo. Está bien, hay desarrollos de las civilizaciones que son desparejos, de acuerdo, hay problemas de todo tipo, pero el ser humano y su civilización han avanzado. Eso es evidente. Recuerden ustedes otras épocas donde una bacteria hacía estragos, y hoy una droga suministrada a tiempo soluciona el problema rápidamente. Media Europa sucumbió en un momento por una peste de cólera. Eso ha sido superado. Viejas y nuevas enfermedades son combatidas y seguramente serán derrotadas.

Las cosas han cambiado y han cambiado mucho. Pero es claro que en materia de sufrimiento una persona de hace cinco mil años y una persona actual, registran y sufren las mismas decepciones, registran y sufren temores, registran y sufren resentimientos. Lo registran y lo sufren como si para ellos no hubiera existido historia, como si en ese campo cada ser humano fuera el primer ser humano. El dolor va retrocediendo con aquellos avances, pero el sufrimiento no se ha modificado en el ser humano, no se han tenido adecuadas respuestas con respecto a esto. Y en ese sentido hay una cosa despareja. Pero, ¿cómo podríamos decir que el ser humano no ha avanzado?

Tal vez porque haya avanzado lo suficiente hoy se esté haciendo este tipo de preguntas y también por eso se esté tratando de dar respuesta a esos interrogantes que probablemente en otra época no hubiera sido necesario hacer. Las tres vías del sufrimiento no son sino tres vías necesarias para la existencia humana, pero que han sido distorsionadas en su normal funcionamiento. Trataré de explicarme.

Tanto la sensación de lo que ahora vivo y percibo, como la memoria de lo que he vivido y la imaginación de lo que podría vivir, son vías necesarias a la existencia humana. Cercenemos algunas de estas funciones y la existencia se desarticulará. Acabemos con la memoria y perderemos hasta el mismo manejo de nuestro cuerpo. Eliminemos la sensación y perderemos la regulación del mismo. Detengamos la imaginación y no podremos orientarnos en ninguna dirección. Estas tres vías que son necesarias a la vida, pueden ser distorsionadas en su funcionamiento convirtiéndose en enemigas de la vida, en portadoras de sufrimiento. Así, sufrimos cotidianamente por lo que percibimos, por lo que recordamos y por lo que imaginamos.

Hemos dicho en otras oportunidades que se sufre por vivir en una situación contradictoria tal como la de querer hacer cosas que se oponen entre sí. También sufrimos por temor a no lograr lo que deseamos a futuro, o por temor a perder lo que tenemos. Y, desde luego, sufrimos por lo que hemos perdido, por lo que no hemos logrado, por aquello que ya sufrimos antes, por aquella humillación, aquel castigo, aquel dolor físico que quedó en el pasado, por aquella traición, por aquella injusticia, por aquella vergüenza. Y esos fantasmas que llegan del pasado son vividos por nosotros como si fueran hechos presentes. Ellos, que son las fuentes del rencor, del resentimiento y la frustración, condicionan nuestro futuro y hacen perder la fe en nosotros mismos.

Discutamos el problema de las tres vías del sufrimiento.

Si las tres vías son las que posibilitan la vida, ¿cómo es que se han ido distorsionando? Si se supone que el hombre va buscando la felicidad, debiera ir adecuándose para ir manejando estas tres vías a su favor. Pero, ¿cómo es que de repente esas tres vías son precisamente sus principales enemigas? Parece ser que en el momento en que se amplió la conciencia del ser humano, cuando todavía no era un ser muy definido, parece ser que allí mismo, al ampliarse su imaginación, al ampliarse su memoria y su recuerdo histórico, al ampliarse su percepción del mundo en que vivía, en ese mismo momento, al ampliarse una función surgió la resistencia.

Tal cual sucede en las funciones internas. Como cuando tratamos de movernos en una actividad nueva, encontramos resistencia. Del mismo modo que se encuentra resistencia en la naturaleza. En el mismo instante que llueve y cae el agua y va por los ríos y encuentra resistencia a su paso, en ese vencimiento de las resistencias llega finalmente a los mares.

El ser humano en su desarrollo, va encontrando resistencias. Y al encontrar resistencias se fortalece y al fortalecerse integra dificultades y al integrarlas las supera. Y entonces todo este sufrimiento que ha ido surgiendo en el ser humano en su desarrollo, ha sido también un fortalecimiento del ser humano por encima de ello. De modo que en etapas anteriores esto del sufrimiento ha de haber contribuido al desarrollo, en el sentido de crear condiciones justamente para superarlo.

Nosotros no aspiramos al sufrimiento. Nosotros aspiramos a reconciliarnos incluso con nuestra especie, que tanto ha sufrido, y gracias a la cual nosotros podemos hacer nuevos despliegues. No ha sido inútil el sufrimiento del hombre primitivo. No ha sido inútil el sufrimiento de generaciones y generaciones que han estado limitadas por esas condiciones. Nuestro agradecimiento es para aquellos que nos precedieron no obstante su sufrimiento, porque gracias a ellos podemos intentar nuevas liberaciones.

Éste es el punto acerca de cómo el sufrimiento no nació de súbito, sino con el desarrollo y la ampliación del hombre. Pero es claro que nosotros no aspiramos, como seres humanos, a seguir sufriendo, sino a avanzar sobre esas resistencias integrando un nuevo camino en este desarrollo.

Pero hemos dicho que hallaremos la solución al problema del sufrimiento en el sentido de la vida, y hemos definido a ese sentido como la dirección a futuro que da coherencia, que permite encuadrar actividades y que justifica plenamente a la existencia. Esta dirección a futuro es de máxima importancia por cuanto, según hemos examinado, si se corta esta vía de la imaginación, esta vía del proyecto, esta vía del futuro, la existencia humana pierde dirección y ello es fuente de inagotable sufrimiento.

Es claro para todos que la muerte aparece como el máximo sufrimiento del futuro. Es claro, en esa perspectiva, que la vida tiene carácter de cosa provisoria. Y es claro que, en ese contexto, toda construcción humana es una inútil construcción hacia la nada. Por ello, tal vez, el apartar la mirada del hecho de la muerte haya permitido cambiar la vida como si la muerte no existiera... Quien piensa que todo termina para sí con la muerte, podrá alentarse con la idea de que será recordado por sus espléndidas acciones, que no se olvidarán de él sus seres queridos o, tal vez, las generaciones venideras. Y, aunque esto fuera así, todos marcharían finalmente hacia una nada absurda que interrumpiría todo recuerdo.

También podría pensarse que lo que uno hace en la vida no es sino responder a necesidades del mejor modo posible. Pues bien, ya se acabarán esas necesidades con la muerte y habrá perdido sentido toda lucha por salir del reino de la necesidad. Y se podrá decir que la vida personal carece de importancia en la vida humana, que por lo tanto la muerte personal no tiene significado. Si tal fuera el caso, tampoco tendría significado la vida ni las acciones personales. No se justificaría ninguna ley, ningún compromiso, y no habría, en esencia, mayores diferencias entre las acciones benéficas y las malvadas.

Nada tiene sentido si todo termina con la muerte. Y, si ése es el caso, el único recurso posible para transitar por la vida, es animarse con sentidos provisorios, con direcciones provisorias a las cuales aplicar nuestra energía y nuestra acción. Tal es lo que sucede habitualmente, pero para ello es necesario proceder negando la realidad de la muerte, es necesario hacer como si ella no existiera.

Si se pregunta a alguien qué sentido tiene para él la vida, probablemente responderá por su familia, o por él prójimo, o por una determinada causa que según él justifique la existencia. Y, esos sentidos provisorios, habrán de conferirle dirección para afrontar la existencia, pero a poco que surjan problemas con los seres queridos, a poco que se produzca una desilusión con la causa abrazada, a poco que algo cambie en el sentido elegido, el absurdo y la desorientación volverán por su presa.

Por último, sucede con los sentidos o las direcciones provisorias de vida que en el caso de alcanzarse ya pierden referencia y, por lo tanto, dejan de ser útiles para más adelante y, en el caso de no alcanzarse, dejan de ser útiles como referencia. Por cierto que luego del fracaso de un sentido provisorio siempre queda la alternativa de poner un nuevo sentido provisorio, tal vez en oposición al que fracasó. Así, de sentido en sentido se va borrando, a medida que pasan los años, todo rastro de coherencia y con ello aumenta la contradicción y, por tanto, el sufrimiento.

La vida no tiene sentido si todo termina con la muerte. Pero, ¿es cierto que todo termina con la muerte?. ¿Es cierto que no se puede lograr una dirección definitiva que no varíe con los accidentes de la vida?, ¿cómo se ubica el ser humano frente al problema de que todo termina con la muerte? Examinémoslo, pero luego de discutir lo dicho hasta aquí.

(Intervalo y discusión)

Así como destacamos tres vías del sufrimiento observamos también cinco estados con referencia al problema de la muerte y la trascendencia. En estos cinco estados se puede ubicar cualquier persona.

Hay un estado en que una persona tiene evidencia indudable dada por propia experiencia, no por educación o ambiente. Para ella es evidente que la vida es un tránsito y que la muerte es un escaso accidente.

Otros tienen la creencia de que el ser humano va a no sé que trascendencia, y esta creencia la tienen dada por educación, dada por ambiente, no por algo sentido, experimentado, no por algo evidente para ellos, sino por algo que les enseñaron y que ellos aceptan sin experiencia alguna.

Hay un tercer tipo de ubicación frente al sentido de la vida y es el de aquellas personas deseosas de tener una fe o tener una experiencia. Ustedes se deben haber encontrado con muchas personas que dicen: “Si yo pudiera creer en ciertas cosas, mi vida sería diferente”. Hay muchos ejemplos a mano. Gentes a las cuales les han sobrevenido muchos accidentes, muchas desgracias, y que se han sobrepuesto a esos accidentes, a esas desgracias, porque o tienen fe o tienen un registro de que todo esto, por transitorio o provisorio, no es el agotamiento mismo de la vida sino en todo caso una prueba, una resistencia que de algún modo hace crecer en el conocimiento.

Incluso pueden haber encontrado gentes que acepten el sufrimiento como un recurso de aprendizaje. No es que busquen el sufrimiento (no como otros, que parece que tuvieran una especial afición por el sufrimiento). Estamos hablando de aquellos que simplemente, cuando se da tal cosa, sacan la mejor partida de ello. Gentes que no andan buscando el sufrimiento, todo lo contrario, sino que dada la situación lo asimilan y lo integran y lo superan.

Bien. Hay gentes, entonces, que se ubican en ese estado: no tienen fe, no tienen ninguna creencia, pero desearían tener algo que les diera aliento y le diera dirección a su vida. Sí, esas personas existen.

Hay también aquellos que sospechan intelectualmente la posibilidad de que exista un futuro tras la muerte, que exista una trascendencia. Simplemente lo consideran posible y no tienen ninguna experiencia de trascendencia ni tampoco tienen ningún tipo de fe, ni tampoco aspiran a tener experiencia ni a tener fe. Seguramente conocen a esas personas.

Y hay, por último, aquellos que niegan toda posibilidad de trascendencia. También ustedes reconocerán aquí personas, y probablemente entre ustedes haya muchos, que piensan así.

De manera que con diferentes variantes cada uno puede efectivamente ubicarse como aquellos que tienen evidencia y para ellos es indudable esto de la trascendencia, o bien como aquellos que tienen fe porque así la asimilaron cuando pequeños, o bien aquellos otros que quisieran tener una experiencia o una fe, o aquellos otros más que la consideran una posibilidad intelectual sin hacerse mayores problemas, y estos otros que la niegan.

Pero aquí no terminamos con el punto de ubicación frente al problema de la trascendencia. Hay, al parecer, diferentes profundidades en esto de ubicarse frente al problema de la trascendencia. Hay quienes incluso dicen que tienen una fe, lo afirman, pero esto que dicen no responde efectivamente a lo que experimentan. Nosotros no decimos que ellos mientan, decimos que esto lo dicen superficialmente. Dicen tener una fe, pero mañana pueden no tenerla.

Así es que observamos diferentes grados de profundidad en estas cinco posturas y, por lo tanto, en la movilidad o la firme convicción en cuanto a lo que se postula. Hemos conocido gentes que eran devotas, creyentes de una fe, y al morirse un familiar, al morirse un ser querido, desapareció toda la fe que decían tener y cayeron en el peor de los sin sentidos. Esa fe era una fe de superficie, una fe de mampostería, una fe periférica. En cambio, aquellos otros a los cuales sobrevinieron grandes catástrofes y afirmaron precisamente su fe, todo les resultó diferente.

Hemos conocido gentes que estaban convencidas de la inexistencia total de la trascendencia. Uno muere y desaparece. Por así decir, ellos tenían fe en que todo se acababa con la muerte. Es claro que en alguna ocasión, caminando cerca de un cementerio han apurado el paso y se han sentido inquietos... ¿cómo se compatibiliza todo esto con la convicción cierta de que todo termina con la muerte? De este modo, hay gentes que aun en la negación de la trascendencia están ubicadas en una situación muy superficial.

Así, pues, uno puede ubicarse en cualquiera de estos estados, pero también uno puede ubicarse en distintas profundidades. En ciertas épocas de nuestra vida hemos creído una cosa respecto de la trascendencia, y luego otra. Cambió, esto es móvil. Ésta no es una cosa estática. No solo en épocas distintas de nuestra vida sino en situaciones. Cambia nuestra situación y cambia nuestra creencia con respecto al problema de la trascendencia. Es más: cambia de un día a otro. A veces a la mañana estoy creyendo una cosa determinada, a la tarde ya no. Y esto que parece ser de suma importancia porque hace a la orientación de la vida humana, es algo demasiado variable. Y al fin nos provocará desconcierto en la vida cotidiana.

En esos cinco estados y grados se emplaza el ser humano, ¿pero cuál debería ser el correcto emplazamiento? ¿Es que existe acaso un correcto emplazamiento, o es que estamos simplemente describiendo problemas sin dar solución? ¿Es que podemos sugerir cuál es el mejor emplazamiento frente al problema?

Algunos dicen que la fe es algo que está o no está en las personas, que brota o que no brota. Pero observen ese estado de conciencia. Alguien puede no tener fe en absoluto, pero también puede desear, sin fe y sin experiencia, obtener eso. Puede inclusive comprender intelectualmente que tal cosa es interesante, que puede valer la pena orientarse en esa dirección. Pues bien, cuando eso comienza a suceder es porque algo ya se está manifestando en esa dirección.

Quienes logran esa fe o esa experiencia trascendente, aunque no puedan definirla en términos precisos como no se puede definir el amor, reconocerán la necesidad de orientar a otros hacia el sentido, pero jamás tratarán de imponer su paisaje a quienes no lo reconozcan.

Y así, coherentemente con lo enunciado, declaro ante ustedes mi fe y mi certeza de experiencia respecto a que la muerte no detiene el futuro, que la muerte, por lo contrario, modifica el estado provisorio de nuestra existencia para lanzarla hacia la trascendencia inmortal. Y no impongo mi certeza ni mi fe, y convivo con aquellos que se encuentran en estados diferentes respecto del sentido, pero me obligo a brindar solidariamente el mensaje que reconozco hace feliz y libre al ser humano. Por ningún motivo eludo mi responsabilidad de expresar mis verdades aunque éstas fueran discutibles por quienes experimentan la provisoriedad de la vida y el absurdo de la muerte.

Por otra parte, jamás pregunto a otros por sus particulares creencias y, en todo caso, aunque defino con claridad mi posición respecto a este punto, proclamo para todo ser humano la libertad de creer o no creer en Dios y la libertad de creer o no creer en la inmortalidad.

Entre miles y miles de mujeres y hombres que codo a codo, solidariamente, trabajan con nosotros, se suman ateos y creyentes, gentes con dudas y con certezas y a nadie se pregunta por su fe y todo se da como orientación para que decidan por sí mismos la vía que mejor aclare el sentido de sus vidas.

No es valiente dejar de proclamar las propias certezas, pero es indigno de la verdadera solidaridad tratar de imponerlas.


Silo

Arenga del mar.1969

En el mes de enero de 1969, Silo fue detenido en las proximidades del Aconcagua. Posteriormente se le obligó a abandonar su lugar de meditación. En aquel entonces, llegó a las costas del Pacífico y allí respondió a unos pocos estaban inquietos por preguntarle.

“Aprende bien lo que voy a decirte: no hay hombres buenos ni hombres malos. Donde no hay libertad no hay bien ni mal, todo sucede a pesar del hombre. Entiende que no eres libre ni en el momento de tu nacimiento, ni cuando amas, ni en el momento de tu muerte. Me has dicho que conociste a alguien que eligió su muerte y yo te digo que su enfermedad eligió por él.

Aquí tienes a uno fuerte como roca en quien admiras su poder y su trabajo y este otro enviciado y enfermo y Negritapobre se ha llegado hasta aquí. ¡Este es mi hermano en quien reconozco la necesidad antes que el deseo

Cumple con tus necesidades pero mata al deseo.

Si las grandes religiones hoy enseñan de manera distinta, aléjate de ellas que no están aquí para ayudarte sino para encadenar tu conciencia.

Así pues, tú que eres sacerdote de una iglesia y te has llegado hasta mí a preguntarme, te respondo: si no reconoces tu fracaso como hombre de fe y si tu iglesia no reparte todos sus bienes entre estos pobres, ¡tú eres un farsante que explota al pueblo en nombre de Dios!

Yo no digo al pueblo que abandone tu iglesia, a ti te digo que lo hagas, para que tu ejemplo que revela un fracaso y un escándalo, sea testimonio de la Verdad.

Cumple con tus necesidades y lucha por la necesidad de tu hermano, pero mata al deseo.

Mira en tu conciencia y descubrirás que el deseo es el origen de la violencia, de los vicios y de la miseria en el mundo. Cuando hayas hecho esto, búscame.

Y a este otro que ha venido con hipocresía a preguntar, que deje el Estado para los hombres de Estado y la religión a los místicos. Así pues conmigo, equivocó el camino”.

21 de Enero de 1969

Nota: Esta breve arenga fue dada a orillas del mar, en la localidad de Quintero, Chile.

¿Quien es Silo? - No Violencia Activa

http://imaginatuvuelo.blogspot.com/

Mario Luis Rodríguez Cobos, conocido también con el seudónimo Silo, nació el 6 de enero de 1938 en Mendoza (Argentina). Estudió derecho y ciencias políticas pero sin titularse.

Es autor de varios libros, cuentos, artículos y estudios relacionados con política, sociedad, psicología, semántica, espiritualidad y otros temas. Aunque él se define a sí mismo como un simple escritor, muchos de sus lectores lo consideran más bien un pensador, apoyándose en la diversidad de temas sobre los que ha escrito. Actualmente reside en un pequeño pueblo (Chacras de Coria), en los alrededores de Mendoza. Es escritor y hace unos años abandonó parcialmente sus actividades agrícolas.

Silo es el ideólogo de una corriente de pensamiento a la que actualmente se denomina Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, y fundador del Movimiento Humanista como conjunto organizado que pretende plasmar en la práctica dicho pensamiento. Se puede decir que dicho pensamiento abarca la existencia, tanto a nivel personal como social.

A mediados de 2002 lanzó "El Mensaje de Silo" comprendido por un libro, una experiencia y un camino [1]. Entre sus proyectos más recientes se encuentra el impulso para la construcción de "Parques de Estudio y Reflexión" en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Italia, India y Egipto, entre otros puntos[2]. El dinero para construir estos parques se obtiene de donaciones voluntarias entregadas por sus seguidores para este fin.

El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, Silo habló ante unas doscientas personas reunidas en aquel paraje de la cordillera de Los Andes, siendo ésta su primera exposición pública de las ideas que, con el tiempo, formarían el basamento del Movimiento Humanista. En esta arenga, conocida como "La curación del sufrimiento", expuso temas como la superación del dolor y el sufrimiento, el sentido de la vida, la violencia, el deseo y el placer.

Cursiva
A principios de los 70, y como reacción a la creciente influencia de Silo en la juventud latinoamericana, la extrema derecha chilena y sectores conservadores de la Iglesia Católica de este país emprendieron una campaña de descrédito contra Silo y sus seguidores, a los que se acusaba de constituir una secta que corrompía a la juventud[3].

Desde su liderazgo, el movimiento humanista en la década de los 90 inició una etapa de expansión en el mundo y la creación de frentes de acción: Partido Humanista con presencia en unos 30 países, La Comunidad para el Desarrollo Humano, una Organización no Gubernamental y el Centro de las Culturas, una asociación civil.

El 6 de octubre de 1993 Silo fue distinguido en Moscú con el doctorado honoris causa por la Academia de Ciencias de Rusia (ver). En esta ceremonia, defendió su tesis sobre las "Condiciones Predialogales", concluyendo su presentación con estas palabras: "... no habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de esta civilización hasta que se empiece, socialmente, a descreer de tanta ilusión alimentada con los espejuelos del sistema actual. Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad. Sin embargo, está claro que en algunas latitudes se ha comenzado a mover algo nuevo, algo que empezando en diálogo de especialistas estará luego ocupando la plaza pública".

Las acusaciones de las que fue objeto Silo en los años 70, acompañaron en las décadas posteriores el desarrollo del Movimiento Humanista, que fue acusado de secta por sus detractores y medios de comunicación afines, llegando al extremo de que en 1995 una comisión nombrada por la Asamblea Francesa, de mayoría conservadora, elaboró una lista de sectas en la que incluyó al Movimiento Humanista, aunque no se formuló ninguna acusación específica contra esta organización.

A comienzos del año 2002, Silo anunció su retiro de la orgánica del Movimiento Humanista, después de haberlo impulsado por 32 años. Lo hizo trasladando la orientación del Movimiento Humanista a una Asamblea, compuesta por los Coordinadores Generales de dicho movimiento (en agosto de 2007 hay alrededor de 400 miembros en esta asamblea).

Sus principales obras son: Humanizar la Tierra, Contribuciones al Pensamiento, El Día del León Alado, Experiencias Guiadas, Mitos Raíces Universales, Cartas a mis Amigos, Diccionario del Nuevo Humanismo, Habla Silo y Apuntes de Sicología I, II, III y IV. También se han editado dos tomos de sus obras completas. Estos libros se han traducido y publicado en los principales idiomas.

Hoy es considerado un "guia espiritual" por cientos de miles de seguidores en todo el mundo, mientras se mantienen las dudas y críticas por parte de otros. Él se refiere a sí mismo como un escritor y practicante de lo que llama una "religiosidad interna". Existen muy pocas entrevistas e intervenciones en medios de comunicación.

UNA MIRADA DE NUESTRO PROCESO CONJUNTO

Las siguientes son las notas de la charla abierta de Fernando A. García en el local del equipo de base Rebelión Humanista de La Comunidad para el Desarrollo Humano (Frías 262, Buenos Aires), el sábado 28 de agosto de 2010. Está basada en conversaciones con nuestros amigos de India en julio del mismo año.

Es mucho lo que puede decirse sobre nuestro proceso conjunto y por cierto que una descripción que pretenda ser completa excedería el marco de esta breve charla.

Asimismo, son muchas las ópticas que pueden usarse para esto, y más numerosas aun las interpretaciones que pueden existir. Como no podría ser de otra manera, este será un relato a grandes rasgos, en base a una de las miradas posibles acerca de nuestro proceso conjunto.

Uno de los intereses que me motivan es intentar dar una panorámica de tal proceso que ponga algunos aspectos importantes en una relación coherente e integradora, destacando la intención que le da dirección a futuro. Para quienes deseen más precisiones, las fuentes en las que me baso están al alcance de todos en nuestra bibliografía y en particular, los remito al sitio http://www.silo.net/.

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El surgimiento y desarrollo de lo nuestro no se explica exclusivamente en función de sí mismo, sino que siempre se lo ha explicado en relación a la situación y proceso del medio psicosocial.

Desde el alba de la historia humana, las civilizaciones surgieron, se desarrollaron y declinaron en un relativo aislamiento. A lo largo del tiempo los contactos entre ellas fueron aumentando gradualmente. Así los pueblos y sus culturas se relacionaron entre sí básicamente por el comercio, la guerra, la conquista y la migración.Negrita

La tecnología fue impulsando tal comunicación e interacción de manera lenta pero incesante y esto se fue acumulando y acelerando en el transcurso de los siglos. En este ultimo siglo ya no queda pueblo o cultura que pueda quedar aislado del resto en este proceso de mundialización. El mundo se está haciendo uno. Todos los pueblos y culturas están interrelacionados e interconectados en una red planetaria. Esta condición única en la historia de la humanidad y su correlato en la conciencia, hace que estemos cerca de un salto hacia un nuevo paso evolutivo del ser humano.

Pero esto no está ocurriendo sin problemas. Las crisis de cambio también pueden estar acompañadas por erupciones de violencia de distinto tipo. Las guerras convencionales, los accidentes nucleares, los desbordes sociales, las guerras civiles, las secesiones, el colapso de sistemas financieros y productivos, interrupción de los servicios básicos (agua, electricidad, transporte, etc.),y mucho desequilibrio mental e incluso suicidios: nada puede ser descartado en una situación mundial inestable que nadie controla.

¿Qué podemos hacer nosotros para evitar esto? Casi nada. No tenemos ni los medios ni el poder de evitar estos desafortunados eventos. Son parte integral de la agonía de un mundo deshumanizado. Sin embargo, dentro de condiciones limitadas, podríamos tener una cierta influencia que puede impedir o disminuir casos de violencia. De todos modos, nuestro objetivo principal no es sostener o emparchar un sistema violento que se cae por sí solo, sino intentar convertirnos en guías positivos en la transición hacia un nuevo mundo.

Los individuos en su ciclo vital van creciendo, pasando de una etapa vital a otra y cada cambio de etapa vital es acompañado por una crisis. Esto se debe a que hay un cambio de necesidades de desarrollo. Lo viejo ya no funciona, mientras que lo nuevo aún no está consolidado. La transición de una etapa a otra es en cierta medida dolorosa, porque mientras lo antiguo ya no nos resulta atractivo o ya no funciona como antes, lo nuevo todavía es incierto o incipiente. Aun cuando se estuviera apegado a lo antiguo, el cambio es inevitable. El ser humano en esa transición tiene un pie apoyado sobre cada etapa, la vieja y la nueva. Esta posición es inestable ya que la brecha entre las dos etapas tiende a crecer inevitablemente, no dejando más alternativa que abandonar el pasado.

Hoy en día, así como sucede con los individuos, también los pueblos y las culturas están atravesando un proceso de cambio global y acelerado. Van perdiendo su identidad original al incorporar modelos, productos y usanzas que se originaron en paisajes ajenos. Lo viejo ya no funciona, mientras que lo nuevo es aún imperceptible o dudoso. El mundo viejo ha desaparecido, mientras que el nuevo sólo puede ser entrevisto o anhelado. Nada de lo viejo puede dar una respuesta mundial para construir el futuro que se avecina, ya que lo viejo fue formado en el pasado y fue parte integral del mismo.

Como ocurre con los cambios sistémicos, será inútil pretender que se produzca el cambio emparchando lo viejo, o por un humanitarismo que no acomete la raíz congénita de la violencia, o por reciclar lo viejo presentándolo como si fuera nuevo. También será inútil la ilusión de que una organización, partido o gobierno del mismo sistema pueda cambiarlo integralmente en su raíz. El sistema violento deberá necesariamente desarticularse para dar lugar a lo nuevo que se diferencia esencialmente de él.

No se logrará gestar lo nuevo a partir de una sensibilidad vieja, de una forma mental o mentalidad obsoletas, que han sido la esencia de lo viejo y que, precisamente, son las que llevaron al sistema a su necesaria etapa de agotamiento y fracaso, no sólo en la organización social sino, y sobre todo, en el corazón de los hombres y mujeres buenos.

Como ocurrió antes en la historia de la humanidad, una nueva civilización será preanunciada por el alba de una nueva espiritualidad. Esta nueva espiritualidad será el germen del nuevo mundo que luego empezará a percibirse y tomar forma. Pero para que este germen crezca y fructifique deberá ser una verdadera espiritualidad.

¿Qué es la verdadera espiritualidad? La verdadera espiritualidad, como el sentimiento religioso, no depende de templos y sacerdotes, de los dioses y sus estatuas. Una persona puede ser espiritual sea que crea o no crea en dios, sea que adhiera a un credo en particular o no. Como explicó Silo, la verdadera espiritualidad “no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa, no es la pesada espiritualidad de las viejas tablas ni de los desgastados valores”.

La verdadera espiritualidad es tratar de mejorar como seres humanos, al tiempo que ayudamos a que otros mejoren como tales. Mejorar como seres humanos significa, en primer lugar, superar el dolor y el sufrimiento en nosotros mismos y en los demás; significa superar la propia violencia y rebelarse ante la violencia que nos rodea. Pero no se agota con esto. Mejorar como seres humanos significa también aprender sin límites, es amar la realidad que construimos: es humanizarnos y humanizar, develando el Sentido más elevado de la vida. Y la fuente de la sabiduría y la inspiración para todo esto, no está alejada de nosotros; sino que está en la profundidad más íntima de nuestra propia conciencia.

Esta nueva espiritualidad es la única manera de salir de la crisis por la que el mundo está pasando. El cambio del que hablamos no podrá surgir de ningún movimiento u organización sin una nueva mística social, sin una nueva espiritualidad que aliente e inspire un cambio esencial y verdadero. En otras palabras, el cambio sólo podrá surgir de lo que no es sistema.

¿Pero de quiénes surgirá esta nueva espiritualidad? Solamente de los seres humanos espirituales que puedan mostrar un nuevo rumbo después que el sistema deje de funcionar y deje lugar a algo nuevo. Y nuestra Obra común, lo que también estamos haciendo en conjunto, es convocar a todos esos seres humanos espirituales de todos los pueblos y culturas, de todas las ocupaciones, de todas edades y géneros, etc. Son quienes ya resuenan con la nueva sensibilidad naciente.

¿Y cómo es que hemos estado y estamos haciendo eso?

Hacia el año 1998, el Movimiento Humanista había completado su formación. Desde 1962 hasta 1974, pasó por una etapa en la que uno de los objetivos principales fue reunir un grupo de individuos con suficientes elementos como para lograr que ese movimiento naciente se diferenciara del medio, haciéndose fuerte y creciendo. Fue llamada "etapa de minorías".

De 1974 a 1986, el enfoque principal era formar equipos de personas, llamados "estructuras", que tuvieran mayor capacidad organizativa para la acción conjunta. Fue llamada "etapa de cuadros". Por último, de 1986 a 1998, el énfasis cambió a fin de suministrar a esas estructuras los medios y la experiencia mínimos como para influir sobre grandes números de personas. Fue llamada "etapa de masas". Fueron tres grandes etapas de 12 años cada una.

Después de 36 años de proceso, con gran desarrollo y una gran experiencia adquirida, el Movimiento Humanista se convirtió en un cuerpo completo con capacidad de llevar a cabo una amplia gama de actividades a escala mundial. Quedó así dotado de una organización, de una doctrina,y de organismos para la acción en campos específicos del quehacer social.

Luego que dicho proceso llegó a su síntesis en 1998, las palabras de Silo en Punta de Vacas el 4 de mayo de 1999 inauguraron una nueva etapa de lo nuestro y preanunciaron la nueva espiritualidad naciente. De allí en más, el Movimiento Humanista deberá avanzar expresando una nueva visión, una nueva sensibilidad, y una nueva espiritualidad en los campos específicos de lo político, lo social, lo cultural, etc.

Poco después, Silo puso en marcha otras dos nuevas expresiones de esa nueva espiritualidad que crearon una nueva “diferenciación” (en sentido metódico) para seguir avanzando en el proceso creciente de lo nuestro. Y esto lo hizo en base al desarrollo de aspectos que eran parte integral del surgimiento histórico de lo nuestro: el sentimiento religioso y los trabajos sobre la propia conciencia para el contacto con Lo Profundo.

Si en el origen mismo de lo nuestro la “Arenga de la curación del sufrimiento” anunció nuestra Obra por el cambio social, “La Mirada Interna” anunció nuestra Obra por el cambio personal. Ambos términos siempre fueron considerados indisolubles y siempre estuvieron presentes, aunque por momentos se pusiera más el acento en uno que en otro.

Surge así La Comunidad de "El Mensaje de Silo" como expresión de la nueva espiritualidad. Esta fue lanzada en 2002, cuando fue publicado su libro: "El Mensaje de Silo".

Expresa la nueva espiritualidad en una manera muy simple y concisa pero con una mística muy fuerte y de gran proyección social. Esta nueva espiritualidad no se presenta de manera dogmática ni excluyendo credos o culturas, sino como terreno en común para todos los seres humanos. Se trata de un nuevo estilo de vida personal y social. Se trata de experiencias profundas que hacen aflorar lo mejor de uno mismo y de la relación con otros y que luego son compartidas con todos sin distinción. Los aspectos organizativos y las formalidades son mínimos, permitiendo que millones participen con el grado de compromiso que deseen asumir. Todo el que así lo desee puede ser "Mensajero", difundiendo "El Mensaje de Silo" donde quiera y del modo en que lo considere adecuado.

Para aquel entonces, La Escuela ya había empezado a manifestarse con los trabajos iniciales de las Disciplinas. Aquellos que completaron estos trabajos se integraron a la Escuela, haciéndose así Maestros de sus respectivas Disciplinas.

Inicialmente unos pocos se fueron multiplicando hasta llegar a ser centenares en este momento en que estamos hablando. La Escuela es el ámbito que habilita para un acercamiento muy profundo y sistemático a los temas espirituales. Las experiencias y conocimientos de los Maestros son expresados a través de una inspiración profunda que impulsa su acción desinteresada hacia el mundo.

También toma la forma de contribuciones escritas sobre temas muy variados, pero relacionadas con las posibilidades más elevadas de la conciencia humana y las direcciones más positivas y conscientes para la vida personal y social. Aunque a veces las expresiones que usan podrían resultar muy abstractas o difíciles de aprehender por el ciudadano promedio, esos trabajos luego son traducidos en términos más sencillos de aferrar e implementados para beneficio de todos. Estos trabajos darán fundamento a la cultura de una nueva civilización.

En resumidas cuentas, esas tres expresiones de la nueva espiritualidad que se van definiendo a partir de 1999 surgen diferenciadas entre sí, pero se van relacionando cada vez más en una nueva etapa de 12 años. Hacia el 2010 ya aparecen como una nueva síntesis de proceso, convergiendo en una Obra mayor que las comprende, dándoles dirección y sentido.

Nuestra Obra común queda dotada de los elementos necesarios para ser el germen de la primera civilización planetaria en este nuevo salto evolutivo de la humanidad.

La Escuela, como centro de gravedad desde el que irradia la traducción del contacto con lo Profundo, capaz de proveer significados, sentidos y respuestas que no provienen de las fuentes habituales de la conciencia.

La Comunidad de “El Mensaje de Silo”,como expresión simple y profunda del sentimiento religioso capaz de inspirar universalmente a millones. El Movimiento Humanista, como nuestra traducción e implementación ideológica y organizativa de esa nueva espiritualidad en diversos campos específicos del quehacer social. Aunque con características propias, no obstante su esencial identidad, estos tres se moverán ahora de manera sinérgica y convergente. Cada una de ellas es necesaria para la otra y ninguna de ellas por sí sola podría lograr el objetivo común.

Esta síntesis de la que hablamos también se está expresando entre nuestros amigos, quienes expresan la nueva espiritualidad, conjugando en si mismos la acción por la transformación social en simultaneidad con el trabajo por la transformación personal.

Esas tres expresiones de la nueva espiritualidad tienen sus propios lugares para sus actividades específicas; pero también convergen en un lugar físico llamado "Parque de Estudio y Reflexión." Los “Parques de Estudio y Reflexión” son muchos y están diseminados por todo el mundo. Los amigos de La Escuela, de la Comunidad de "El Mensaje de Silo", y del Movimiento Humanista, encuentran en los Parques un lugar en común para sus reuniones, retiros, talleres, ceremonias, encuentros, etc.

No sólo los Parques funcionan como lugares apropiados para la expresión conjunta de la nueva espiritualidad; sino que están destinados a ser centros desde donde irradiar referencias y contribuciones positivas hacia el medio social circundante. Por ejemplo, una contribución positiva está representada por los trabajos de nivelación y de Disciplinas que son presentados a quienquiera en los Parques. Estos, así como los tres ámbitos de lo nuestro, marchan ya hacia una nueva etapa de descentralización y autonomía operativa sin precedentes.

Los movimientos y las organizaciones son subsidiarios del espíritu que les da dirección y las alienta. En tal sentido, no hay recurso organizativo que pueda suplantar la falta de calidad interna de sus integrantes. Así, lo nuestro sólo se desarrollará y cumplirá su cometido gracias a la existencia y desarrollo de la nueva espiritualidad. De lo contrario, quedará como un noble intento inconcluso. Cuanto más crezca todo lo nuestro en número y calidad; en particular, cuantas más personas tengan acceso a los trabajos de Escuela, más altas serán las probabilidades de poder hacer nuestro aporte durante esta transición crítica de humanidad en su nueva etapa.

En otras palabras, a través de las diferentes expresiones y desarrollo de la nueva espiritualidad, intentamos demostrar una manera constructiva de apuntar hacia el mejor desenlace posible de la crisis actual. Intentamos convertirnos como conjunto en verdaderos guías espirituales de la humanidad. Y quizá basten algunos pocos para que con su conciencia fuertemente inspirada desde Lo Profundo se pueda dar un vuelco positivo de dirección a la Historia.

Si lo conseguiremos y en qué medida, es algo que habrá que ver; pero en todo caso es una acción válida digna de ser intentada. Éste es nuestro objetivo general. No hay ningún otro plan aparte de esto. Este explica la importancia crucial de apoyar los Parques y los trabajos de Escuela, en particular y de apoyar toda nuestra Obra en general.

Para finalizar, cabe señalar que todo esto constituye la Gran Obra de su fundador, Silo, guía espiritual de los nuevos tiempos.

Silo


Fernando A. García. Buenos Aires, 28 de agosto de 2010.