20 de octubre de 2010

Silo en Peñalolen. Chile

Encuentro con Silo en la Salita de Peñalolen de El Mensaje de Silo. 11 06 2005.
Intercambio, la gente y El Mensaje, como crece El Mensaje en la gente, nuestra dirección, Silo vino a Peñalolen!




2 de octubre, día internacional de la no – violencia. HOMENAJE A SILO.

CEREMONIA DE BIENESTAR

Comunidad de Sants del Mensaje de Silo.

Barcelona

c/feliu casanova, 34 (metro badal)

Martes 19h. reunión de experiencia

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Hoy 2 de octubre, conmemoramos el día internacional de la no-violencia.

Este es el primer paso en reconocer que vivimos en un mundo alterado y violento y que la única salida es la no-discriminación y la no-violencia.

Queremos recordar a 3 Almas Grandes que lucharon contra la discriminación y la injusticia: Mahatma Ghandi, Luther King y Silo, impulsor del Humanismo Universalista, Guía Espiritual e inspirador de la Marcha Mundial por la paz y la no-violencia que dio la vuelta al mundo el pasado año 2009 empezando en Nueva Zelanda y terminando en Punta de Vacas, Argentina.

Justamente fue en Punta de Vacas donde Silo dio su primer discurso público en 1969 conocido por “La curación del sufrimiento”. En aquella ocasión Silo se dirigió a la conciencia del hombre y explicó que la raíz del sufrimiento (que es mental) está en el deseo.

“La violencia en el hombre movida por los deseos no queda solo como enfermedad en su conciencia sino que actúa en el mundo de los otros hombres ejercitándose en el resto de la gente”.

La discriminación nace de la violencia de nuestra conciencia y ésta no es solo física sino también económica, moral, psicológica, sexual, racial y religiosa.

Superar la violencia en uno y afuera de uno es superar la frustración y la venganza, es pasar la mirada humanizadora de la reconciliación sincera con nosotros mismos y con aquellos que nos han herido.

Reconciliar no es olvidar ni perdonar es comprender en profundidad todo lo ocurrido para salir del círculo del resentimiento. La reconciliación es una experiencia de una profunda espiritualidad.

Tenemos muy presente a Silo que el pasado 16 de septiembre partió a otro tiempo y a otro espacio en Mendoza, Argentina.

Escritor para algunos, pensador para otros y Guía Espiritual para muchos miles en el mundo ha dejado abierto el camino hacia una nueva espiritualidad que afirma, “Lo sagrado está en nosotros”.

Esta nueva espiritualidad comienza a expresarse en todo el mundo.

No es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa, no es la espiritualidad de las viejas tablas ni de los desgastados valores. Es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir nuevamente a los seres humanos en sus mejores aspiraciones.

Estamos al final de un obscuro período histórico y ya nada será igual que antes. Poco a poco comenzará a clarear el alba de un nuevo día; las culturas empezarán a entenderse, los pueblos experimentarán un ansia creciente de progreso para todos entendiendo que el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie. Sí habrá paz y por necesidad se comprenderá que comienza a perfilarse una Nación Humana Universal.

Esta es la expresión del Mensaje de Silo que inspira una profunda espiritualidad. Este es el Mensaje que llega desde lo Profundo.

Algo leve como sonido lejano, algo leve como brisa amanecida, algo que comienza suavemente se abre paso en el interior del ser humano.

Y así mientras las palabras van muriendo en calma nuestras miradas las reemplazan. Nuestras miradas se encuentran y se comprenden en profundidad.

Deseándoles a todos paz en el corazón y luz en el entendimiento nos disponemos a hacer ahora la Ceremonia de Bienestar.

Silo en Quito-Ecuador con Mensajeros

El mensaje es una postura mental



Recorrido en 3D por el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas

Amigos celebrando el cumpleaños de Silo en el Parque de Estudio y Reflexión de Punta de Vacas. Silo nació en Mendoza el 6 de enero de 1938


Silo Homenaje en La Reja - Video de Cierre

Estas breves imágenes se proyectaron en el cierre de ceremonias en homenaje a Silo en el Parque de Estudio y Reflexión La Reja el día viernes 1º de Octubre 2010.

Al Maestro de la Nacion Humana Universal_0003.wmv

Mario Luis Rodriguez Cobos, nacio en Mendoza (Argentina) el 6 de Enero de 1938 Autor de los siguientes libros:
Humanizar la Tierra (La Mirada Interna, El Paisaje Interno, El Paisaje Humano), Sicologia de la Imagen, Discusiones Historiologicas, Apuntes de Sicologia, Contribuciones al Pensamiento y tambien Fundamentacion de la Logica de la Verdad. Filososfo y creador del Humanismo Universalista,

¿Quien es Silo? - No Violencia Activa

Es autor de varios libros, cuentos, artículos y estudios relacionados con política, sociedad, psicología, semántica, espiritualidad y otros temas. Aunque él se define a sí mismo como un simple escritor, muchos de sus lectores lo consideran más bien un pensador, apoyándose en la diversidad de temas sobre los que ha escrito. Actualmente reside en un pequeño pueblo (Chacras de Coria), en los alrededores de Mendoza. Es escritor y hace unos años abandonó parcialmente sus actividades agrícolas.

Silo es el ideólogo de una corriente de pensamiento a la que actualmente se denomina Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, y fundador del Movimiento Humanista como conjunto organizado que pretende plasmar en la práctica dicho pensamiento. Se puede decir que dicho pensamiento abarca la existencia, tanto a nivel personal como social.

A mediados de 2002 lanzó "El Mensaje de Silo" comprendido por un libro, una experiencia y un camino [1]. Entre sus proyectos más recientes se encuentra el impulso para la construcción de "salas de reflexión" y "parques multiculturales" en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Italia, India y Egipto, entre otros puntos[2]. El dinero para construir estos parques se obtiene de donaciones voluntarias entregadas por sus seguidores para este fin.

El 4 de mayo de 1969, en Punta de Vacas, Silo habló ante unas doscientas personas reunidas en aquel paraje de la cordillera de Los Andes, siendo ésta su primera exposición pública de las ideas que, con el tiempo, formarían el basamento del Movimiento Humanista. En esta arenga, conocida como "La curación del sufrimiento", expuso temas como la superación del dolor y el sufrimiento, el sentido de la vida, la violencia, el deseo y el placer.

A principios de los 70, y como reacción a la creciente influencia de Silo en la juventud latinoamericana, la extrema derecha chilena y sectores conservadores de la Iglesia Católica de este país emprendieron una campaña de descrédito contra Silo y sus seguidores, a los que se acusaba de constituir una secta que corrompía a la juventud[3].

Desde su liderazgo, el movimiento humanista en la década de los 90 inició una etapa de expansión en el mundo y la creación de frentes de acción: Partido Humanista con presencia en unos 30 países, La Comunidad para el Desarrollo Humano, una Organización no Gubernamental y el Centro de las Culturas, una asociación civil.

El 6 de octubre de 1993 Silo fue distinguido en Moscú con el doctorado honoris causa por la Academia de Ciencias de Rusia (ver). En esta ceremonia, defendió su tesis sobre las "Condiciones Predialogales", concluyendo su presentación con estas palabras: "... no habrá diálogo cabal sobre las cuestiones de fondo de esta civilización hasta que se empiece, socialmente, a descreer de tanta ilusión alimentada con los espejuelos del sistema actual. Entre tanto, el diálogo seguirá siendo insustancial y sin conexión con las motivaciones profundas de la sociedad. Sin embargo, está claro que en algunas latitudes se ha comenzado a mover algo nuevo, algo que empezando en diálogo de especialistas estará luego ocupando la plaza pública".

Las acusaciones de las que fue objeto Silo en los años 70, acompañaron en las décadas posteriores el desarrollo del Movimiento Humanista, que fue acusado de secta por sus detractores y medios de comunicación afines, llegando al extremo de que en 1995 una comisión nombrada por la Asamblea Francesa, de mayoría conservadora, elaboró una lista de sectas en la que incluyó al Movimiento Humanista, aunque no se formuló ninguna acusación específica contra esta organización.

A comienzos del año 2002, Silo anunció su retiro de la orgánica del Movimiento Humanista, después de haberlo impulsado por 32 años. Lo hizo trasladando la orientación del Movimiento Humanista a una Asamblea, compuesta por los Coordinadores Generales de dicho movimiento (en agosto de 2007 hay alrededor de 400 miembros en esta asamblea).

Sus principales obras son: Humanizar la Tierra, Contribuciones al Pensamiento, El Día del León Alado, Experiencias Guiadas, Mitos Raíces Universales, Cartas a mis Amigos, Diccionario del Nuevo Humanismo, Habla Silo y Apuntes de Sicología I, II, III y IV. También se han editado dos tomos de sus obras completas. Estos libros se han traducido y publicado en los principales idiomas.

Hoy es considerado un "guia espiritual" por cientos de miles de seguidores en todo el mundo, mientras se mantienen las dudas y críticas por parte de otros. Él se refiere a sí mismo como un escritor y practicante de lo que llama una "religiosidad interna". Existen muy pocas entrevistas e intervenciones en medios de comunicación.

Bases conceptuales de la visión del Nuevo Humanismo Universalista



La visión del Nuevo Humanismo


El Nuevo Humanismo es una visión totalizadora sobre el Ser Humano y el Mundo.

Esta visión se nos presenta como una intuición integral de todo lo existente y es por tanto una experiencia.

Pero la experiencia es, substancialmente, permanente movimiento y cambio y, por esta característica, no es operativa en sí, no permite operar en el mundo de modo directo.

Si contáramos sólo con la experiencia, no podríamos tener un sistema ordenado del mundo ni de nosotros mismos y no podríamos operar en él con coherencia.

Por otra parte una visión, para poder ser transmitida, debe poder ordenarse a través del pensamiento, debe poder ser traducida en un lenguaje comprensible por otros y debe poder orientar las acciones en el mundo interno o externo.

Finalmente para que este proceso sea valido, es decir, se corresponda de un modo correcto, el pensamiento y su expresión deben ser coherentes. Esto significa que el pensar debe reflejar esta visión, el lenguaje debe reflejar lo pensado y las operaciones deben orientarse eficazmente al mundo al que están dirigidas.

Entonces todas las afirmaciones que constituyen el cuerpo doctrinario del Nuevo Humanismos serán expresiones coherentes con esta visión, llevadas al campo de la Ontología, la Gnoseología, la Ética, la Estética, la Ciencia y la vida humana, y nos permitirán orientar nuestra acción.

La relación entre la experiencia y el pensamiento es posible gracias a la doble capacidad que observamos en la conciencia humana. Por un lado, la de captar de modo directo los fenómenos del mundo externo e interno (intuición) y por otro, la capacidad de desplegar, a través del pensamiento, esa experiencia, llevándola en el intento de entenderla y expresarla.

Entonces el punto de partida de nuestros estudios es la experiencia humana y no ideas abstractas acerca de las cosas.

Si esto es así, si este es nuestro punto de partida, no podremos comenzar con otra cosa que no sea aquello de lo cual tenemos experiencia inmediata, de aquello que podemos experimentar. Y de esto podremos hablar porque de ello tenemos registros.

Registro es la información que tengo de las variaciones del medio tanto interno como externo, es el fenómeno de conciencia por el cual doy cuenta de cualquier fenómeno.

Y así como tengo registro de una pared o de un recuerdo, también tengo registros del pensar y si puedo hablar del pensar es porque de él tengo registros. En realidad gracias a que de él tengo registros es que puedo pensar.

La Estructura Dinámica del Pensar

Desde la visión del Nuevo Humanismo, un método que se proponga como las “reglas del correcto pensar”, como pretende la Lógica, no puede estar fundamentado en otra cosa que no sea la observación de la estructura y dinámica del pensar mismo.

Dicho en otras palabras, la lógica clásica que fundamenta las leyes y los métodos del que hacer científico, con todas sus derivaciones, se basa en una idea del “ser” y esto nos parece una base muy poco consistente.

Tampoco es muy consistente justificar las teorías y los métodos por su utilidad. Ya hemos mencionado cómo el ser humano avanzó, en su adaptación a las condiciones que le imponía su medio natural, a partir de la utilidad que le proporcionó la observación y la puesta a prueba de hipótesis, teorías y leyes, pero de allí derivar la verdad de los Principios en que éstas pretenden fundamentarse es, cuanto menos apresurado.

¿Cómo es entonces la estructura y la dinámica del pensar en que debería basarse una lógica que pretendiera ser fundamentación de las leyes y métodos que empleamos?

Para responder esta pregunta, vamos a tratar de describir de modo un tanto general la estructura del pensar, entendiendo que una comprensión más profunda del tema, implicaría una dedicación y un tiempo que exceden las pretensiones que tenemos en este escrito.

Cuando decimos que vamos a describir, queremos hacer hincapié en que no partiremos de “ideas” sobre el pensar, sino que trataremos de ubicarnos dentro del pensar mismo y desde esa ubicación particular apreciar los fenómenos que se nos presentan.

Comencemos entonces diciendo que cuando atendemos a los mecanismos básicos del pensar, a la estructura del pensar, lo primero que observamos es que pensar, es siempre, pensar en algo.

No hay pensar sin objeto y no hay objeto sin acto de pensarlo.

Esto define la estructura esencial del pensar: la estructura acto – objeto. Pero ésta no es una estructura estática sino que tiene una dinámica dada en principio por la referencia del acto hacia el objeto. Todo acto está estructuralmente ligado a un objeto y en dirección a un objeto. Esta tendencia de todo acto a ligarse estructuralmente a un objeto la llamamos intencionalidad.

El pensar, por tanto, tiene estructura y dirección.

Pero la referencia de la conciencia a un objeto, este acto que busca su objeto, no se da en el vacío sino que se da encuadrado por un interés.

Por un lado este interés aparece como propio del acto de conciencia. Me interesan ciertas cosas y no otras.

Los objetos, por su parte no tienen interés, no tienen intención, aunque sí condicionan el interés que para mí tienen. Me interesan por ciertas características que son propias del objeto. Me interesan por “algo” que es del objeto y no sólo de mi conciencia.

Además, cuando la conciencia se dirige a los fenómenos, éstos por su naturaleza, imponen un límite a ese interés.

Lo que observamos entonces es un ida y vuelta de la conciencia al mundo y del mundo a la conciencia. Y es en esa permanente retroalimentación entre el acto y el objeto, entre la conciencia y el mundo en que se da la estructura dinámica que permite, entre otras, la adaptación creciente al medio.

Haciendo una nueva digresión, notemos que esta visión nos pone en una situación diferente a la que postulan los realistas, empiristas y materialistas que parten de aceptar la “realidad” intrínseca del “mundo”, e imaginan la conciencia como mero reflejo de aquél. Pero también, nuestra visión, se diferencia del planteo idealista y racionalista que en sentido opuesto afirma la supremacía de la conciencia negando toda importancia al mundo.

Ahora bien, este interés que observamos tampoco está quieto, sino que es móvil. Y no podría ser de otra manera dada la realidad dinámica que se observa tanto en el medio como en la conciencia.

¿Pero, como es que el pensamiento es dinámico? Esto es, como primera medida, gracias a la capacidad de la conciencia para abstraer del transcurrir un momento del pensar y al fijarlo determinar el pensamiento.

Por ejemplo, observemos qué pasa cuando queremos atender a un sonido dentro de un fondo de ruido. Veremos que nuestro cuerpo tiende a quedarse quieto, como a paralizarse para que nada interfiera en la atención que ahora le presto a ese sonido. Eso que manifiesta muestro cuerpo, nos denota el trabajo del pensamiento intentando fijar un objeto para apreciarlo mejor.

Es debido a esta capacidad de fijar un interés en un momento que se puede desplegar el pensamiento.

Cuando se fija el interés se determina el pensamiento por lo menos en dos sentidos. Por un lado fijando el objeto al cual se refiere y por otro fijando un ámbito dentro del cual se emplazan las operaciones.

De no existir esta capacidad no podría existir el pensar coherente, porque permanentemente estaríamos saltando de un fenómeno a otro sin posibilidad detenerlo y no podríamos, por tanto, realizar elaboraciones de las experiencias ni accionar de modo efectivo en el mundo. Viviríamos en permanente dispersión.

¿Y cómo funciona este interés? Funciona por diferenciación. Al fijar un interés, necesa riamente descarto todo lo que no se relaciona con él y así cuantas más diferencias establezco, más diferencio el interés y el objeto al que dicho interés se refiere.

A su vez, la dinámica del pensar, este establecer diferencias, me lleva a observar otros objetos que he diferenciado y a establecer relaciones entre estos diferentes objetos.

Ahora bien, si sólo pudiera diferenciar no podría construir nada, porque todo se agotaría en un proceso de infinitas diferenciaciones. Entonces a esta capacidad básica de diferenciar se asocia necesariamente otra, la de relacionar estas diferencias.

A esta relación entre diferencias la llamaremos complementación. Complementación entre diferencias.

Aquí también se establecen diferencias, no sólo entre los términos que comparo, sino, además, diferencias con otras relaciones posibles. Y gracias a esta capacidad de diferenciar relaciones es que no todo está relacionado desordenadamente por contigüidad. Es decir que al comparar, al relacionar, también establezco diferencias.

Cuando Hegel en su dialéctica explica que a la tesis (diferenciación) le continúa la antítesis, está haciendo referencia a un tipo de relación, la de oposición, pero ésta no es la única relación posible que establezco al pensar.

Por último, esta dinámica que observo, me lleva ahora a establecer nuevas relaciones, relaciones entre las relaciones, que serán, por tanto, relaciones entre diferencias de diferencias y que me permitirá componer un todo estructural al que llamaremos síntesis.

Pero esta síntesis se dará ponderando, es decir diferenciando, con aquello que no coincida con el ámbito puesto por el interés. Dicho de otro modo, la síntesis asume las diferencias de las relaciones pero lo hace ponderando las distintas relaciones y componiendo así estructuradamente al fenómeno. Por último destaquemos que tampoco podría estructurar al objeto si no tuviera capacidad de diferenciar distintas ponderaciones posibles.

Recapitulando, decimos que el pensar es estructural y dinámico. Que la estructura acto – objeto reconoce una dirección, que esta dirección tiende a conectar estructuralmente todo acto con un objeto. Que este fenómeno está escuadrado por un interés. Que este interés puede fijarse, gracias a la capacidad de fijar un momento en el pensar, y que esto procede por diferenciación. La diferenciación, en su dinámica, lleva a la relación entre diferencias y ésta, a su vez, a la relación entre relaciones y a la síntesis que permite re-estructurar el fenómeno.

Y esta nueva estructuración que hago del fenómeno me permite comprenderlo mejor, produciendo un adelanto en el conocimiento que tengo del mundo externo e interno. Este sistema de mecanismos, que en la experiencia es de una gran complejidad, es el proceso que sigue la conciencia en la elaboración de lo que llamamos pensamiento.

Pero por cierto que esta estructura acto-objeto no está tampoco quieta. Si esto fuera así no existiría dinámica y nuestra mente sería como una galería de estructuras de pensamientos estáticos. Por el contrario, lo que vemos es el despliegue de una gran dinámica dada justamente por actos que no se han completado en objetos, actos que buscan, actos lanzados que aún no han llegado a destino.

Y esta tendencia, esta dinámica siempre creciente, impulsa al pensar a regiones cada vez más amplias. Y aún si consideramos la estructura conciencia – mundo veremos operar esta mecánica de diferenciaciones, complementaciones y síntesis cada vez más complejas orientando a la conciencia en permanente crecimiento.

El pensamiento es siempre dinámico, y cuando pretendo detener el transcurrir, como si tomara una fotografía, lo que hago es poner una diferencia en la secuencia del transcurrir. Tengo la apariencia de que he detenido el movimiento, pero no detengo la dinámica del pensamiento. Y es la tensión que observo al realizar esto, la que me denota que la conciencia esta activamente intentando detener el movimiento.

Veámoslo de modo práctico. Intentemos atender a un objeto, a una representación, por ejemplo, y tratemos de mantener en presencia ese objeto. Ingenuamente podríamos decir que he detenido el transcurrir en mi conciencia, dado que mi atención está detenida en ese objeto. Pero si observamos cuidadosamente, apreciaremos que lo que hemos hecho es fijar un momento del pensamiento. Mantengo activamente y con cierto esfuerzo mi interés en el objeto, pero no detengo el transcurrir de los actos de conciencia; por el contrario, es la tensión que registro, la que me denota la actividad y la tendencia a la variabilidad del interés.

Cuando observamos la visión del Ser en Parménides, del Concepto en Sócrates, de la Idea en Platón o de la Substancia en Aristóteles, apreciamos ese esfuerzo por detener el transcurrir a través de la abstracción del pensamiento. Pero este trabajo intelectual que es como quitarle el tiempo a las cosas que son y transcurren, no me pone en contacto con ellas, aunque me permita encontrar un cierto orden, en el intento de hacerlas comprensibles.

Los Registros Del Pensar

Esta descripción que acabamos de realizar nos lleva ahora, necesariamente, a preguntarnos por la base de estas afirmaciones.

Cuando hablamos de la estructura del pensar, estamos haciendo una descripción mas propia de la lógica que de la psicología. Estamos describiendo cómo es la estructura dinámica del pensar sin preocuparnos por cómo esto se produce en nuestra conciencia.

Ahora bien ¿cómo es que puedo describirlos?

Puedo hacerlo porque de esta estructura, de este sistema de mecanismos, tengo registros, puedo experimentarlos, son fenómenos en mi conciencia. Y es por esos registros que puedo diferenciar una relación coherente de una que no lo es.

Cuando hay dos proposiciones que no se corresponden, las registro con cierto “desagrado”, con cierta tensión intelectual y cuando hay “encaje” experimento una suerte de distensión que me hace reconocer la coherencia que hay en esa operación.

Y, si avanzo un poco más, podría encontrar que el proceso de pensar me va brindando registros que pueden ser reconocibles si es que agudizo mi observación.

Del mismo modo que un artista reconoce un trazo delicado en una pintura donde otro, que no tiene su ojo entrenado, no distingue más que el aspecto general de la obra, así la observación entrenada nos permite distinguir, por registro, sutiles diferencias entre las relaciones coherentes de las que no lo son.

Es obvio que la intensidad de la experiencia está en relación con la importancia que tal cosa tiene para mí. Frecuentemente estamos pensando y emitiendo juicios sobre las cosas sin que esto nos produzca un registro de suficiente intensidad como para percatarnos de ello.

Siguiendo este desarrollo, podríamos decir que el pensar se va construyendo gracias al registro que tengo de las operaciones que realizo, aunque normalmente no tenga trabajada la capacidad para reconocerlas con nitidez.

El desarrollo de esta sensibilidad, que aprecia la estética de la coherencia, se consigue con el atento ejercicio y permite reconocer diferencias sutiles que anteriormente no eran detectables.

Así, será de gran interés observar cómo en las reflexiones e intercambios nos encontraremos con proposiciones que no “encajan”, que no son coherentes y entonces no intentaremos forzar su relación, sino distender y buscar nuevos caminos guiados por esta búsqueda de coherencia, de encaje.

Como en el ensayo y el error, voy construyendo el pensar al reconocer el error, y es al dejar de cometerlo que me encuentro con el acierto. En este sentido, la síntesis no la produzco, sino que se produce. Se produce porque al establecer múltiples relaciones y descartar las que no corresponden, descubro aquella que al “encajar” genera una síntesis.

Cuando frente a un hecho nuevo y que no comprendo, me dispongo a pensar, se pone en marcha un proceso de diferenciaciones y complementaciones que se irán multiplicando hasta que, a veces y sin entender muy bien cómo sucede, descubro la respuesta que aclara el problema. Este fenómeno que llamamos síntesis es en ocasiones de tal fuerza que moviliza no sólo respuestas intelectuales, sino también movilizaciones emotivas y motrices.

Cuentan que un día, el Rey de Siracusa, hace unos 2200 años, le pidió a Arquímedes que determinara sin dañarla, si una corona de oro, que le había encargado a un orfebre, contenía todo el metal precioso que este decía.

Arquímedes pasó bastante tiempo pensando sin hallar la solución, hasta que un día al disponerse a tomar un baño, observó que al sumergirse en la bañera su cuerpo parecía pesar menos, como si fuera empujado hacia arriba. Simultáneamente, vio que su cuerpo al sumergirse desplazaba un volumen de agua, que relacionó con el peso de su cuerpo. Y en ese momento encontró la solución.

Tal entusiasmo le produjo su descubrimiento, que sin pensarlo salió corriendo desnudo hacia el palacio gritando: ¡Eureka, Eureka! Expresión que podríamos traducir como: ¡Lo encontré, lo encontré!

Posteriormente aplicando lo que hoy se conoce como el Principio de Hidrostática, determinó que la corona en realidad no contenía todo el oro que se esperaba y descubrió el engaño del orfebre.

En este ejemplo podemos imaginar como el genial Arquímedes, lanzado en un proceso de diferencias y relaciones, de todo lo que sabía sobre el comportamiento de los metales y los cuerpos, pasó algún tiempo hasta que de tanto descartar relaciones que no eran satisfactorias se encontró con una que respondía a su pregunta, una respuesta que sintetizaba, una explicación que encajaba perfectamente.

Avanzando un poco más, observamos que este mecanismo que nos lleva a diferenciar, complementar y sintetizar se da con dirección. No se dirige a cualquier lado, sino que su tendencia, su tropismo, está direccionado por el interés que lo puso en marcha.

Y de esta orientación del pensamiento también tengo registro, y es el que me permite ir llevando el proceso en dirección a la respuesta que encaja, a la síntesis, y no quedar perdido en la maraña de mis pensamientos. Y si esto sucede, si no encuentro el rumbo, también lo sabré por los registros que tal situación me provoca.

Volviendo a nuestro desarrollo, lo que queremos destacar es que podemos hablar del pensamiento porque de éste tenemos registros, y que si atendemos a ellos veremos que hay indicadores en el pensar que pueden ser reconocidos y servirnos de guía en la construcción de un pensar coherente.

A modo de digresión consideremos lo interesante de una pedagogía que comprendiendo desde dentro estos procesos, ayude al desarrollo del pensar coherente, entrenando en sus registros y favoreciendo la capacidad de relación coherente de información, antes que la acumulación diferenciadora de datos fragmentados.*

*extracto.TEORÍA Y PRÁCTICA DEL MÉTODO ESTRUCTURAL DINÁMICO.

Esta visión ha sido desarrollada ampliamente por Mario Rodríguez Cobos (Silo) en diferentes conferencias y libros publicados.

www.imaginatuvuelo.blogspot.com