25 de noviembre de 2010

Los que no somos escuchados - Silo



Entre tanto, los que no somos escuchados trabajaremos a partir de hoy en todas partes del mundo para presionar a los que deciden, para difundir los ideales de paz en base a la metodología de la no- violencia, para preparar el camino de los nuevos tiempos.

Si, vale la pena que este Mensaje y este Humanismo Universalista cobren fuerza. Vale la pena que la gente jóven engrose esta Fuerza Moral como una variante de la Historia... que este caudal sea incontenible y se escuche su rumor en todas las lenguas de la Tierra. Entonces, las nuevas generaciones empezarán a enseñar a las adultas con un nuevo afecto y una nueva comprensión.

Finalmente, amigos, yo quiero compartir con todos esta certeza profunda que dice: "lo Sagrado está en nosotros y nada malo puede ocurrir en esta búsqueda profunda de lo Innombrable". Creo que algo muy bueno ocurrirá cuando los seres humanos encuentren el Sentido tantas veces perdido y tantas veces reencontrado en los recodos de la Historia.

Yo quisiera, amigos, que se escuchara el Mensaje de lo Profundo. No es un Mensaje estridente, es un mensaje muy quedo que no puede se puede escuchar cuando se lo quiere atrapar.

Yo quisiera, amigos, transmitir la certeza de la inmortalidad. Pero, ¿ cómo podría lo mortal generar algo inmortal ? Tal vez deberíamos preguntarnos sobre cómo es posible que lo inmortal genere la ilusión de la mortalidad.

Qué bueno es estar aquí juntos considerando el presente y el futuro. Qué bueno es que en este momento estén presenciando este encuentro miles de amigos en distintas latitudes. Pero, por otra parte, ya no vale que busquemos lugares alejados para expresarnos sin ofender a nadie porque estas palabras están llegando muy lejos. Entonces, será necesario pedir disculpas a quienes se hayan sentido agredido por nuestros decires que sin duda no han buscado personalizar sino más bien referirse a situaciones y momentos históricos puntuales.

Mientras las palabras van muriendo en calma nuestras miradas las reemplazan...

Nuestras miradas se encuentran y se comprenden en profundidad.

Saludamos a todos de corazón a corazón.

Silo.

Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo.
Punta de Vacas. 4 de Mayo de 2004.

Testimonio de un pedido al Guía Interno (Silo)

Andrea Maiorella - Attigliano, 25-09-2010

Testimonio de un pedido al Guía Interno (Silo)


Creo que puede ser muy importante compartir con todos ustedes, mis amigos, esta experiencia personal ocurrida en la noche del sábado 25 de septiembre.

No creo, sin embargo, que sea el caso de decir que “Silo se ha presentado oficialmente ante mí y me ha hablado”. No deseo dar vida a anécdotas que se realimenten convirtiéndose en leyendas ciudadanas que no creo ayuden a la comprensión del mensaje y del período histórico que se nos avecina en el futuro inmediato.

Lo único que puedo afirmar con absoluta responsabilidad y certeza es que mi pregunta estaba dirigida clara y directamente a Silo, y que una respuesta me ha llegado desde lo profundo. Recuerdo perfectamente las palabras que llegaban a mi mente muy detalladas y que no dejaban lugar a dudas sobre la simplicidad y claridad del mensaje. Mi estado era de perfecta lucidez y no era de semisueño. Se repiten dentro de mí las palabras, que llegaban a mi conciencia muy nítidas.


Relato

Después de una velada transcurrida con algunos maestros para intercambiar opiniones sobre diversos temas relativos al Parque, el futuro de la Escuela y discutiendo sobre la fecha más adecuada para esparcir las cenizas del Negro en el Parque Attigliano, Claudio Miconi y yo nos aprestamos a ir a dormir.

Pero todo me parecía extraño. Dormir en una noche así... en la que todo me parece tan incierto para nosotros y para el futuro del mundo.

Muchas dudas e incertidumbres se agolpan en mi mente. No logro conciliar el sueño. ¿Qué sucederá ahora? ¿Será realmente el fin de todo?

¿Qué será de este proyecto que desde hace 40 años ha empeñado a más de una generación de humanistas en operativos callejeros, peticiones, elecciones políticas, encuentros de trabajo personal, seminarios, conferencias, foros, internacionales humanistas, marcha de la paz, manifestaciones en la calle, cenas de autofinanciamiento, cafés de la paz, retiros de trabajo personal, laboratorios sobre la no-violencia, etc. etc. etc.?

¿Y ahora? Lo que sí sabemos perfectamente es lo que debemos hacer: no debemos detenernos. Se debe proseguir el camino que un hombre llamado Mario Rodríguez Cobos ha indicado desde siempre. ¿Pero con qué imagen a futuro? ¿Hacia dónde estamos yendo? ……. ¿Somos una especie en extinción? ¿Somos como el último grito o señal de esperanza para la humanidad para intentar en el último instante de desviar su curso equivocado? ¿Seremos el último grito de alguien que busca ahora, con la fuerza de la desesperación, de desviar el curso de la historia en vano?

Me viene un pensamiento: hace muchos años que no pido. Desde cuando era niño. La oración, para mí, era un momento particular y yo siempre lo he sabido, si no hubiera roto las pelotas la iglesia con el peso del sentimiento de culpa y del “sentido del deber”. Sí! probaré de pedirle a mi guía. ¿Qué tiene de extraño?!

Así, he comenzado a invocar a mi guía solemnemente, como una oración... exactamente en aquel estilo. Te pido, mi guía... yo sé que has dicho todo lo que tenías para decir... pero por qué no animarse. Te hemos seguido y hemos vencido el miedo a la muerte gracias a ti. Estamos intentando dar todo lo mejor de sí para realizar este sueño que es el deseo de cada uno de nosotros.

Quiero saber sólo hacia dónde vamos. ¿Cuál es nuestro destino? ¿Qué sucederá ahora? Te ruego háblame si puedes. No te vayas así. Te pido revelarme si puedes y responder a mi pregunta, Maestro, mi guía profundo.

Continuaba repitiendo estas palabras y pidiendo al guía una respuesta.

A un cierto punto, comienza a alejarse el paisaje externo y algo cambia en mi modo de percibir. Es un “estado” que he experimentado ya durante la rutina de la disciplina. Todo se hace más liviano y luminoso.

La habitación está oscura y yo estoy acostado sobre la cama. Pero parece que hubiera una luz suave que ilumina la habitación desde adentro de mí.

Me llega una fecha precisa pronunciada con claridad, la voz me lo dice dentro de mí:


- Guía: “el 21 de mayo”.

- yo: “qué cosa sucederá Maestro el 21 de mayo?

- Guía.: “comenzará una nueva revolución planetaria”.

- yo: “¿y cómo será? ¿Violenta? ¿Pacífica? ¿Qué cosa sucederá?

- Guía: “podrá ser violenta o no, pero será interesante que llegue una revolución, no creo que sea violenta. Lo importante es saber que una revolución llega siempre luego de un periodo de caos total. Será un caos total, muy violento, veremos mucha violencia. Será un período muy difícil.”

- yo: “Maestro, qué le sucederá a los nuestros? ¿Los encerrarán? ¿Detendrán a algunos de nosotros?

- Guía: “En las leyes de la física un cuerpo que gira a mucha velocidad sobre sí mismo, en torno a su eje, atrae a su vórtice todo objeto, persona o energía presente en su vecindad por la fuerza centrípeta. Todo es chupado hacia el vórtice generado por la rotación del cuerpo. Así que son dos las posibilidades de salvarse: o se toma una distancia suficiente del objeto y del vórtice, de modo que su fuerza centrípeta no sea lo suficientemente potente para chupar; o bien se sostiene uno fuertemente de algo que pueda resistir la fuerza que atrae hacia el vórtice.

El caos es la misma cosa, funciona del mismo modo. La locura colectiva puede chupar igual que un vórtice generado por un objeto que rota a mucha velocidad.

Es importante proteger a los nuestros – el Guía repite de nuevo – Debemos proteger a los nuestros”.

A este punto, espero en silencio, pero no escuchando otra cosa, comprendo que ha terminado.

Agradezco a mi Guía muchas veces y lo dejo ir.

“Gracias Maestro, protegeremos a nuestra gente. Gracias Maestro!”


Andrea Maiorella.

22 de noviembre de 2010

Los valores del sistema y nuestros valores. SILO 1988

Los valores del sistema, transmitidos por la educación en la primera infancia, son esencialmente de dos órdenes:

1. La obediencia.

2. La valoración personal en relación de las cosas que se posee.

Así, la obediencia a las indicaciones del mundo establecido, con los años se imprimen en diferentes grados y diferentes matices. El concepto de autoridad, lo que hay que hacer y lo que no se debe hacer, la gama de los prestigios, los tabúes, el ánimo, la belleza, etc... se incorporan. El punto es: no discutir y respetar.

Está claro que renegamos todo eso en nuestro concepto de cuestionamiento permanente del mundo establecido: el sistema.

Nuestro cuestionamiento no es ni gratuito ni destructivo, por el contrario. Para nosotros se trata de comprender lo que se cuestiona, así, lo que es válido persistirá y lo que es mentiroso se hundirá por la actitud crítica.

Constatamos que muchos valores, faltos de sentido o también perjudiciales para el ser humano, se perpetúan por simple costumbre o formalidad.

En lo que concierne el valor personal en relación a lo que se posee y no a lo que se es, se trata de una forma de "cosificación" muy fuerte que se incorpora desde la primera infancia. Así tener, "poseer" es uno de los valores máximos del sistema y para las personas, todo a lo largo de la vida, desde la infancia, pasando por la adolescencia, la edad adulta, la vejez, se desarrolla en una vida de acumulaciones y de pérdidas, de éxitos y de fracasos, en el sentido de la posesión.

Todo es objeto de posesión: los juguetes, luego los bienes, el conocimiento, el aspecto físico, etc... Todo eso arrastra el bloqueo en la comunicación humana.

Desde nuestro punto de vista los objetos son en general instrumentos, los utensilios, los medios, más precisamente las prótesis. No tienen ningún valor en sí mismo, sino un valor en cuánto a su empleo. Este valor es la capacidad de utilizarlos con más o menos eficacia para hacer algo. Por ejemplo, un juguete es hecho para jugar, divertirse, prestarlo y crear relaciones. Así que el interés de un objeto es el de hacer algo con él, de construir y de servirse de él para establecer “la intercomunicación".

Lo que es importante para nosotros es: dar, compartir, intercambiar, ayudar y ser solidario.

Lo que es importante para el sistema es: poseer, retener, sacar, utilizar y conformarse.

Es evidente que cuando una persona entra en el movimiento viene educada por el sistema y trae con ella sus valores y su educación, (cosificación). Sin embargo con el tiempo, nuestros valores y nuestros procedimientos reemplazan los anteriores.

Si hay conflictos o si los valores anteriores prevalecen sobre los nuevos, las resistencias que se producen, las reservas y las superposiciones hacen que se produzca una mala formación y una atmósfera extravagante de mezcla entre nuestros valores y los del sistema. Esto a corto o largo plazo, producirá una ruptura.

Es deseable incorporar nuevos procedimientos y nuevos valores, incluso comprendiendo que no hemos elegido los anteriores; los nuevos valores son el producto de un gran intencionalidad y una gran opción.

Tributo a Federico Rodríguez

Hijo pequeño de Silo.

El cantante del grupo Fauna, Federico Rodríguez, que con su colorido tremendamente vital alegrara el acto final de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia en el Parque Punta de Vacas, ha pasado muy sorpresivamente a otros espacios. La perplejidad ante su muerte nos deja ante la necesidad de agradecer el aporte que antes no supimos expresarle.

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Imagen de: Miguel Angel Carreño
Federico Rodríguez

PressenzaBel Horizonte, 21/11/10Con la irreverencia de su creatividad y la tremenda energía desplegada en sus conciertos, Federico aportó también a la causa de la Paz y la No Violencia, arrimándole a la Marcha Mundial el afecto colorido de las nueva generaciones, el ritmo y la osadía de quienes suben a las altas cumbres para clamar por un mundo mejor.

Cuando ello sucedió, y también después cuando con su banda Fauna recorrió todos los países de América Latina, no supimos reconocer oportunamente su extraordinario aporte. Este sábado, se estaban por presentar en una de las etapas finales de la gira, en el Festival Electronika en Bel Horizonte, Brasil. Sin embargo la muerte lo sorprendió en su vuelo, sin que concluyera el periplo musical planificado.

Los cantantes de los diversos grupos del Festival Electronika dedicaron a él la noche del concierto, en homenaje póstumo.

Su tránsito hacia la Luz nos pone de manifiesto, una vez más, la provisoriedad de nuestra existencia y nos convoca a poner en juego hacia las mejores causas, toda nuestra alegría, fuerza y capacidad.

Gracias Federico por tu significativo aporte!


Fragmentos Charla de Silo sobre el mensaje -Centro de Estudios Punta de Vacas 11 de enero de 2010

"...Y habrá muchísimas comunidades del mensaje que no están ligadas a los Parques.

En ese caso las comunidades que no están ligadas a los Parques solemos buscar algún punto de aplicación geográfico también. No está en los parques pero han llegado a construir su salita del Mensaje o su sala del Mensaje, son locales que tienen que ver con los trabajos del Mensaje.

Entonces, claro, no se mueven como se mueven los Parques, pero son lugares de concentración donde se hacen reuniones parecidas a las que se hacen en otros lugares. Donde se hace un sistema de contacto, donde se menciona que existen esas salitas. En fin entra en el circuito: la salita.

Usamos la palabra sala, en otra ocasión hablábamos de sala y salita, pero resulta que la palabra sala designa hoy, a esta altura, muchas cosas. Pero la salita, que suena así como cosa minúscula, designa un lugarcito alquilado, prestado, adquirido, designa un lugarcito donde se hacen las actividades del Mensaje, es bien especifico.

Voz. Como barrial.

Como barrial por ejemplo.

Voz. Tiene otra carga que la palabra local.

Ah, no, claro.

No la salita. Que tiene ese especie de diminutivo que marca un tono. Salita. Y ninguna persona importante con seguridad va a formar parte de la salita.

(risas)

Así que lo de salita nos interesa bastante porque le baja el perfil. Un periódico no va a mencionar una salita....."

" ...Bueno, pero trataremos de armar nuestras pequeñas comunidades, nuestras ¿salitas?, y ojalá cosas que vayan más allá de eso y se produzcan relaciones entre todos ellos en determinados momentos....."

"...Y no nos vamos a preocupar de mucho más en este momento. Estamos ahí, en nuestras reuniones humilditas, tratando de estudiar un poco, tratando de unir a la gente que está en eso, intercambiando mucho y no más. Todo muy poco espectacular, muy quedo, muy calladito, pero van a crecer esos fenómenos....."

" ....Muy bien. Si estamos, estamos. Si estamos, estamos, y no mucho más. Seguro que vamos a tener reuniones, sin saber ahora en qué fecha van a ser, pero seguro que vamos a tener reuniones...."

"...Muy bien, estamos hechos, muchas gracias...."

18 de noviembre de 2010

Ley de Superación de lo Viejo por lo Nuevo ( Humanismo Universalista )

“La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis cada vez de mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos”.

Estudiamos, con esta Ley, la transformación del individuo y su relación con los cambios del ámbito mayor dentro del cual se incluye.

Esta ley está relacionada con la anterior y explica que una estructura se desintegra porque no puede hacer frente a las nuevas situaciones que le impone el desarrollo; en cambio los elementos más nuevos y de mayor vigor se desarrollan desde su interior hasta desplazar al sistema más viejo. Este nuevo sistema es más complejo y evolucionado que el anterior.

Muchos elementos son desechados porque son como vías muertas. A pesar de que toda la experiencia es importante, muchos elementos no son constructivos. A esos elementos que no sirven para que sobre ellos se construyan nuevas experiencias, las denominamos experiencias no constructivas, no progresivas.

Esta idea explica la superación de lo viejo por lo nuevo. Lo nuevo, sin embargo, está estructurado según las experiencias anteriores. En particular sobre las más recientes. A medida que una experiencia se apoya sobre otras que son progresivas, concomitantementeotras, las más regresivas, quedan de lado.

Este postulado nos permite estudiar lo compositivo de un objeto, fenómeno o situación, y explica cómo se da la dinámica dentro de un proceso.

Hemos visto hasta aquí que todo fenómeno que queramos estudiar no existe aislado, sino condicionado por la estructura mayor que lo contiene, que esa estructura está en evolución hacia formas más complejas y que a cada paso se verifican relaciones de concomitancia con fenómenos que se dan dentro del mismo ámbito.

Detengámonos ahora en el objeto que queremos estudiar y analicemos su composición.

Al hacer esto, observamos que los componentes internos no están quietos, se mueven.

Pero no de manera anárquica. En ellos también encontramos una lógica de transformación que indica que esos elementos primero se diferencian, luego se complementan y finalmente se sintetizan, en un proceso continuo.

Y en estos pasos de diferenciación, complementación y síntesis encontramos una clave en la dinámica del proceso, lo que da movimiento a la estructura.

Diferenciación significa que lo que en un momento era homogéneo, en el momento siguiente se desagrega dando lugar a elementos con distintas características.

Complementación indica que esos elementos diferenciados tienden a relacionarse, a interactuar.

Finalmente, síntesis implica que esa interrelación da lugar a un nuevo elemento que no es la simple sumatoria de los atributos anteriores, sino un nuevo elemento cualitativamente diferente. En la síntesis hay un salto cualitativo que hace que este nuevo elemento sea más apto para continuar el proceso.

Esta ley nos permite entonces el estudio de la composición del objeto, pero no de manera estática, fija, sino con una dinámica dada por los pasos descriptos. Y es en esta necesaria tendencia de superación, donde los elementos que no son aptos para pasos más complejos, son desechados, y los nuevos elementos son la base de los próximos pasos.

En el estudio de la Historia, por ejemplo, el materialismo planteado por Engels y Marx postula que el motor de la historia es la lucha de clases, donde opresores y oprimidos, en continua dialéctica, explican por qué se mueven esos procesos.

Para nosotros esta es una visón “desde afuera” del proceso humano, una visión que estudia el proceso humano como quien estudia la órbita de un planeta.

En cambio, desde la perspectiva que nos plantea esta ley, diríamos más cercanos a Ortega, que el motor de la historia es la lucha generacional que se entabla cuando nuevas generaciones de coetáneos luchan por desplazar a las generaciones en el poder del presente social y es este vital fenómeno el que explica cómo más allá de toda otra consideración, la historia humana se desenvuelve; no son entonces las “condiciones objetivas”, externas, las que determinan el fenómeno, sino la lucha de las distintas subjetividades temporales que cada generación porta consigo. Las generaciones son el tiempo social en movimiento.

En el terreno personal también podríamos ver cómo opera esta visión. Así, unos pueden pensar que la conducta puede ser explicada sólo como reacción ante los estímulos externos, como en los experimentos de Pavlov. Entonces se piensa que es posible domesticar a las personas en función de los estímulos a los que se los someta. De allí surgen, por ejemplo, las ideologías de la represión o de los premios y castigos para disciplinar a la sociedad.

También uno mismo puede verse así, y al estudiar su vida, creer que lo que le pasa es mecánico reflejo de lo que le ocurrió.

Desde la perspectiva de esta ley para comprender la vida de una persona, y por cierto la propia, es necesario atender a cómo la vida personal se fue desenvolviendo según los elementos progresivos, de mayor adaptación creciente, al desarrollarse, desplazaron a los regresivos. Cómo se creció cuando se pudo avanzar en ese proceso de iferenciaciones, complementaciones y síntesis continuas, y cómo la vida pareció detenerse cuando no se pudieron superar los elementos regresivos.

Bueno, pero estos son sólo ejemplos y no es la idea profundizar en ellos. Únicamente remarquemos que esta ley nos dice que lo que mueve la estructura en sentido evolutivo, en dirección a ganar mayor complejidad y adaptación, es esa suerte de pequeño proceso de diferenciaciones, complementaciones y síntesis que podemos observar en lo interno de cualquier fenómeno que se da en el mundo y en la propia conciencia.

Entonces estas son las cuatro estructuras teóricas, que dan sustento conceptual al método que vamos a estudiar y al modo en que vamos a proceder para poder comprender y operar.

Este método no está en el aire, sino que se desprende de esta base teórica que hemos comentado.

Para sintetizar este capítulo remarquemos que estas leyes son presentadas separadamente para facilitar su comprensión, pero valdrá el esfuerzo de considerarlas simultáneamente construyendo en nosotros un modo de mirar estructural y dinámico que nos permita acercarnos a los objetos que vayamos a estudiar de un modo nuevo.

LA COHERENCIA. SILO

La razón verdadera en el corazón falso, produce la hipocresía.

El sentimiento verdadero en la cabeza falsa, produce la estupidez.

La acción verdadera en la cabeza falsa, produce el regreso de la acción y en el corazón falso, la humillación.

Si falsa es la acción y la cabeza verdadera, el vacío irá adelante.

Cuando la cabeza, el corazón y la acción están falseados, según las proporciones de la mezcla, producirán la venganza, la envidia, la desazón, el aburrimiento y el "no".

Dice "sí" quien piensa, siente y actúa verdaderamente, y "verdaderamente" va en dirección única que es triple.

TRABAJO POR OPOSICION Y POR PENDULO PARA BAJAR EL RUIDO DE LA MENTE. SILO (Fragmento. Mente sin ruido)

Nosotros podemos eliminar el ruido de la mente, buena condición de la vigilia, y tener siempre en cuenta que la mente este sin ruido, pero con aptitud para dirigir con suficiente crítica y autocrítica. Decimos que tal estado se lo puede trabajar y es conveniente trabajarlo.

Es una buena condición para lo que sea conciencia de sí, atención dirigida, todo lo que ustedes quieran; tal estado se lo puede dirigir. Si ustedes pretenden quitarse el ruido por una repetición de frases, producen lo contrario; si ustedes quieren distender la mente, eliminar el ruido, necesariamente tienen que proceder con el conocimiento de los péndulos, ese es un gran arte.

Si desde mi tono muscular quiero relajar los músculos, no procedo desde este tono, sino todo lo contrario, tenso los músculos, al tensar los suelto, caigo en los niveles bajos. Pero no debemos desde el nivel que estoy tratar de aflojar, sino que aprovecho las oposiciones, aprovecho ese péndulo y entonces, ya sabemos, si quiero producir lo contrario, entonces claro, tenso, se produce lo contrario. Esto tiene que ver con el tiempo. Si yo tenso y relajo, no hay tiempo suficiente. Si yo tenso un tiempo tal en que note que ya me falta la fuerza, la tensión es perfecta, la distensión será perfecta, el rélax va perfecto. Pero si yo simplemente tenso y distenso, no hay tiempo, de manera que tenso y noto el cansancio en un momento dado, ahí aflojo. Así que hay un problema de tiempo, hay que dejarle tiempo al péndulo para que vuelva.

Si yo quiero relajar el ruido de la mente, no puedo decirme a mí mismo, bueno, no tengo que hacer ruido, mente en blanco ahora. Si yo tengo ruido en la mente, tomo conciencia del ruido de la mente, trato de acentuar, en el caso de que pueda lo acentúo hasta fatigar tal estado y entonces dejo y me dedico a mis objetos. ¿Notan el truco mental? Trabajo por oposición y por péndulo, pero no me digo "tengo que relajar la mente, no debo hacer ruido". Ahora, aquí hay una cuestión de sentido común y de sistema; como mucha gente se va a encontrar que está haciendo ruido mental, entonces va a estar todo el día, más ruido, menos ruido. Sentido común, si yo voy a dedicarme a distensar los músculos y a relajarlos, pues desde ese estado arranco y ahí voy, y lo mismo sucede con la mente, es casi un mántram, es el arranque que es el ponerse en frecuencia, ese ruido que imprimo y ese cansancio y track para soltar, pero no estoy yo a cada rato en eso de tenso, distenso ¿qué es eso? Es el disparador.

De manera que en ese estado de vigilia ordinaria en que estamos, cuando notamos esa tensión asfixiante, que nos impide pensar concretamente por un clima emotivo que se ha dado o por grabaciones que tenemos muy profundas o por sobrecarga energética; cuando efectivamente caemos en cuenta de tal cosa, con el procedimiento que quieran aumentamos el ruido interno de la mente y lo soltamos. Y ahí comenzamos a dirigir nuestro pensamiento, pero no tratamos de relajar, evitar el ruido y todo aquello. Observar esto para ver la separación entre músculos y mente y comprender este asunto de las polaridades.

Yo ahora me propongo levantar la mesa, todavía no. Pero ahora estoy muy atento a levantar la mesa y entonces empiezo a hacer fuerza con los músculos y también como he dicho que voy a levantar la mesa estoy sometido a una tensión mental. ¿Ven? Noten ahora, yo tengo los músculos relajados, tranquilamente. Ahora sé que tengo que levantar la mesa. Yo no tengo problemas de si voy a levantarla o no, yo sé que en un momento dado voy a pegar el tirón. Entonces, en un momento, los músculos se activan pero la mente sigue en el mismo tono. Traten de hacer fuerza con cualquier objeto, pero con la misma actitud mental, sin tensión. Y vean que pueden hacerlo, que pueden hacer cosas con la mente floja.

Si ustedes no tienen la mente floja, lleven la mente a mucha actividad. No vayan a creer que por forzar los músculos se fuerza la mente, o por aflojar los músculos se afloja la mente, porque no es así; no necesariamente es así, sobre todo en la gente que ha trabajado un poco. ¿Entienden el principio? Nosotros caminamos, miramos el mar, estamos con la mente sin tensión, sin ruido, todos los barquitos los vemos, unos nos gustan mas que otros, pero la mente está sin tensión, sin ruido. Pero ahora estoy mirando los barcos y asocio: algo que paso con alguien, algo que me va a pasar a mí, algo que me gustaría, algo que..., son buenos indicadores, eso que veo una cosa, veo lo que veo.

P: Pero puedo estar viendo lo que miro y estar con algún tema queriendo desarrollarlo.

R: ¿Entonces que es el mirar? El mirar en realidad es como un gesto, pero cuando estas en tu tema de interés no estas en mil cosas, estas en tu tema de interés, tu mente, claro, está trabajando. Está trabajando sobre un objeto, o sobre muchos objetos al mismo tiempo si tu mente fuera muy amplia, y no te provocara cortocircuito. Podrías trabajar efectivamente en líneas distintas y trabajar bien, no parece ser muy frecuente que uno pueda abarcar distintas líneas al mismo tiempo. Provoca choques, contradicción. De manera que cuando hablamos de la violencia interna y ustedes han trabajado un poquito en el asunto de la violencia interna, han tratado de registrarla, no crean que a la violencia ustedes la van a liquidar por decir "no tengo que ser violento desde hoy".

Al ruido provocado por la violencia o provocado por cualquier cosa lo van a liquidar a ese ruido cuando toman conciencia de él, lo hacen visible y evidente, se fatigan de ruido y pasan a otra cosa. Pero no por decir no tengo que ser violento. Bloquean. Si ustedes bloquean se joden. Explota por otro lado, está fácil. Cualquier plomero lo sabe. No pueden bloquear el ruido interno.

Hay muchos que plantean la autoobservación como bloqueo, en el sentido que no tengo que divagar. No, nuestro pensamiento siempre es abarcante, es avanzante, no es retrocedente, no es no tengo que pensar en imágenes, no tengo que hacer ésto, no, es otra cosa. Tengo que dirigir mi mente, tengo que manejarme. La forma de trabajo es avanzante. No es que en autoobservación digo por ejemplo: imagen, pecado mortal, eso es inhibitorio, lleva a la cosa reprimiendo. No, éste no es el problema. Tenga o no tenga imagen, me importa un carajo, yo estoy dirigiendo mi atención.

CONCIENCIA Y FUGA.

El tema nos ofrece dos cuestiones diferentes en principio, pero en realidad se trata de una sola cuestión, ya que la fuga es una situación especial de conciencia, así el tema puede enunciarse mejor: La conciencia en situación de fuga.

Sin embargo a fines de exposición, lo abarcaremos separadamente para luego llegar al punto antes mencionado.
CONCIENCIA.
Obviamente no estamos ante algo fácil de tratar, de todos modos lo intentamos.
Hay quienes se expresan sobre el tema diciendo: “La conciencia se la conoce sólo cuando se la tiene”. Y no es desacertado desde el punto de mira de la experiencia; en efecto, hay momentos de conciencia de la conciencia, que nos hacen comprender mejor a que nos referimos.
Hay otros que explican que la conciencia es especialmente conciencia-de. O sea, que no habría conciencia aislada, sino estructurada. Esto también es valedero desde el punto de vista de los objetos y actos de conciencia.
Más fácilmente esto de la conciencia se puede comprender mediante una experiencia cotidiana que suele pasar desapercibida; nos referimos al simple “darse cuenta”, al simple “caer en cuenta” de algo. Es en esa experiencia que comienza la conciencia. De aquello que no nos damos cuenta, de aquello que no nos enteramos siquiera, no somos concientes y es ignorado por nosotros, por lo tanto no es parte de nuestra realidad. Estos actos de “darse cuenta” se estructuran en grupos, en seguidillas, y así van conformando mayores momentos de conciencia, los que a su vez se hacen más superficiales o profundos, dándonos grados de conciencia.
Sin embargo no es especialmente “de lo que nos damos cuenta” lo que nos da la pauta del grado de conciencia, sino la reiteración del “darse cuenta”, del “caer en cuenta” y así mientras más veces caigamos en cuenta, más elementos serán advertidos; pero insistiendo, es en la capacidad de darse cuenta (en momentos y en profundidad) lo que nos dará la pauta de nuestra mayor conciencia.
Siguiendo con la exposición, puede decirse que en el acto del “darse cuenta” empieza la conciencia a ser tangible; luego que al aumentar la frecuencia y el tono, la conciencia se amplía en profundidad y en perspectiva. Con otros términos, hay una cantidad de actos de conciencia y hay una calidad de los mismos. A la primera se refiere la “frecuencia” y a la segunda se refiere al “tono”.
Este comienzo de explicación nos ha servido de aproximación al tema. Ahora surge una pregunta o varias a saber: ¿Cómo se da el acto de “darse cuenta”?; luego, ¿cómo es que uno se da cuenta?, y tercero, ¿desde dónde uno se da cuenta?
El acto de conciencia se da por entrecruzamiento de vivencias mentales. Estas vivencias son temporales, dinámicas, móviles y con duración. Así el recordar (una vivencia) se relaciona -en un momento- con el futurizar (otra vivencia) y luego en el presente, el acto de “darse cuenta”. O sea, que si sólo hubiera una dirección -o futura o pretérita- no habría presente y no surgiría la conciencia en ese momento. Bajo esta perspectiva, es claro que la conciencia no es estática, sino esencialmente dinámica, temporal, y por ende histórica.
Luego la conciencia se explica con relación a sí misma y no en relación a objetos (temas, elementos, datos, etc...) Como prueba de ello puede verse que los objetos de conciencia varían por la capacidad de ella y no por la acción de los objetos. Veamos un ejemplo: alguien mira un árbol; luego desde la conciencia surge un acto para acoger a ese “objeto” (previamente barajado por los sentidos y organizado por la percepción). Así el árbol “es tomado en cuenta”, somos conciente de ese asunto. Si por lo contrario estamos distraídos y la conciencia futuriza y recuerda no se haría presente el árbol jamás. Ahora bien, hemos caído en cuenta del árbol, ahora cerramos los ojos e imaginamos el árbol (ya no necesitamos verlo con los ojos).
En ese momento el objeto de conciencia es el mismo árbol, pero... ¡imaginado! El objeto es ahora imaginario -basado en el dato físico de haberlo visto- y obviamente es de cualidad diferente. Pero lo que no ha cambiado es la presentación de actos de conciencia dirigidos a objetos (ora físicos, ora imaginarios), y aquí nos detenemos porque podemos seguir más aún en eso de convertir los objetos en otros de diferentes cualidad, porque lo que nosotros sabemos es que a pesar de que los objetos varían enormemente, los actos siempre aparecen permanentemente y tendidos hacia objetos (cualquiera sean); esta tendencia es también llamada intencionalidad de la conciencia y es el fundamento de quienes explican que la conciencia es básicamente “conciencia-de”.
Entendido ésto se presenta otra situación no menos interesante. Es la siguiente: de repente un acto de conciencia se transforma en objeto para otro acto; es decir, “me doy cuenta de que me doy cuenta”. Aquí en ese momento la conciencia ha caído en cuenta de ella misma, se ha hecho conciencia de sí. Pero en un momento, a medida que estos momentos se estructuran y aumentan, el hecho de que la conciencia caiga en cuenta de ella misma, de su existencia digamos, de que también existe para ella, le permite hacer una serie de variaciones antes imposibles. Cortando aquí, podemos comprender al “cómo uno se da cuenta”, por ese juego dinámico de actos y objetos que permiten juntarse en un momento dado, produciendo el hecho de advertir, del caer en cuenta.
Y a la pregunta ¿desde dónde?, la podemos responder con la misma mecánica descubierta: Uno “se da cuenta” desde otro acto mental. Ese otro acto, es temporalmente distinto, es como si dijéramos “uno se da cuenta desde otro momento de conciencia” y aquí el tiempo, la temporalidad dentro de la propia mente adquiere un muy importante aspecto.
Retomando aquello de la conciencia de sí, vemos que es una simpleza, que es el hecho de que la conciencia cae en cuenta de ella misma como otro objeto, es decir: “es objeto de sí misma”, aquí adquiere relieve el vocablo auto-conciencia. Es en este momento que la mencionada capacidad de conciencia puede comprenderse más adecuadamente.
Todo este rodeo nos ha permitido entender que la conciencia tiene capacidad de autonomía, no depende de los objetos, sino que puede ser objeto de sí misma. Pero siempre tendrá objetos, ya físicos, imaginarios o en general representaciones. Sin embargo este “siempre” señalado queda en suspenso para las llamadas “situaciones elevadas de conciencia”.
Ahora bien, la conciencia descubierta por sí misma, es tan tema de investigación como cualquier otro. Así aparecen dos “zonas” bien distintas: Lo que la conciencia es en sí misma, y todo aquello que es para la conciencia. Estas cuestiones se dan separadas, pero tienen que ver entre sí, y por ello se estructuran; así que “mundo” (lo que la conciencia no es) se estructura con la conciencia (lo que ella es en sí misma).
A pesar de que todo lo expuesto es una complicación, importa llegar a este punto en que la conciencia se estructura con el mundo, porque es en este precisísimo ángulo donde surgirá la fuga, desbaratando (o tratando al menos) la estructura descubierta. Así, la conciencia en situación de fuga es la intentona de romper la estructura mundo-conciencia. Y aquí, en la partida, se ahoga el intento: no se puede romper la estructura mundo-conciencia sin romper la conciencia. Porque si se rompe el mundo (aunque difícil) la conciencia continúa, y si se rompe la conciencia el mundo continúa (aunque no para esa conciencia, pero sí para otras).
Esto es grave porque la fuga llevará indiscutiblemente, indudablemente, a un proceso de destrucción, que en el caso del hombre consigo mismo será auto-destrucción, y en el caso de proyectarse, es destrucción del mundo, y siguiendo con esto llegaremos a algo aparentemente insólito: la fuga en principio es la base de la violencia.
FUGA.
Si lo antes dicho es aproximadamente correcto, la fuga actuará en el punto de relación de la conciencia con el mundo. Esto se podrá hacer a partir de la intencionalidad de la conciencia que es con lo que se conecta.
Así, la intencionalidad de la conciencia fugada adquiere una modalidad típica, característica de la fuga. Esta característica típica no es otra que la deformación tendenciosa de la estructura conciencia-mundo. Y es una deformación intencional; porque es la conciencia fugada quien lanza una intencionalidad de distorsión, y así se estructura todo un mundo en intención-de-fuga.
O sea, que uno no se fuga de algo en especial, sino directamente se fuga en general, se fuga totalmente. Es la estructura “yo y circunstancia” la que es objeto de fuga. Y como salta a la vista estamos en una situación imposible, en una situación que no va ni viene, en una situación en que el cazador ha caído en su propia trampa: la conciencia y el yo están atrapados. De allí, la sensación de un callejón sin salidas, que en otros términos se trata de la falta de futuro. No hay futuro para la conciencia del fugado, ¡pero hay!, es decir, la fuga quiere negar, quiere desentenderse, pero no puede porque siempre hay actos y objetos de conciencia. Y ¿cómo se produce la conciencia de sí en la fuga?, es pues la conciencia-de-la-fuga y por lo tanto no hay conciencia de sí, sino por el contrario olvido-de-sí, y a veces ni siquiera eso, hay en-conciencia-de-sí.
Seguimos reconociendo que el tema es complicado y que estamos aproximándonos como un equilibrista va por la cuerda, con peligro de caer a cada paso; es decir, con peligro de equivocarnos. Pero siguiendo, tendremos que ver qué elementos ligan a la conciencia fugada, impidiendo su objetivo de efectivo escape.
Los elementos que lo impiden son pues los mismos que participan de la estructura permanente conciencia-mundo. Expliquemos: a los actos de conciencia no se los puede abandonar así como así, ni tampoco a los datos que ingresan a la conciencia. Pero no es esta sutileza la que el fugado percibe ni mucho menos, sino otras de mayor “densidad”, como es el caso de las sensaciones provenientes del cuerpo. Es por ésto que el caballo de batalla es el cuerpo y la sensación.
Por medio de la sensación la conciencia puede obnubilarse, puede preocuparse de lo que siente, de lo que gusta, toca o mira, y se tratará de llenar de sensaciones para que la conciencia esté ocupada en ello, y así no tenga oportunidad de “caer en cuenta” de sí misma y por ello de la situación. O sea, el fugado trata de obstaculizar, de tapar la conciencia mediante el exceso de datos sensoriales, lo que como sabemos reditúa en ilusiones y alucinaciones. Aparecen así en la conciencia contenidos raros que se hacen simbólicos y de “realidad” excesivamente subjetiva. Son ahora los objetos -sensacionales- los que cobran vida propia y poseen a la conciencia. El sujeto se siente “mirado” por los objetos; éstos al ser físicos son utensilios que “cobran vida propia” y se dirigen al sujeto (que tendría que manejarlos) con un lenguaje, con una expresión subjetivísima parcializada y esencialmente deformadora, los que se dirigen al sujeto de un modo hostil, de modo impertinente.
Y qué hace el fugado frente a ese mundo utensilio que viene en avance hacia él, ¡hace algo, tiene que hacer algo!, que no es efectivo porque actúa sólo mentalmente, subjetivamente y no directamente de hecho, ya que ese meterse en el mundo es lo que el fugado niega. Con todo esto organiza gestos, acciones, actos, que son falsos, que no pueden con el avance del mundo utensilio. A ese acto sin base, hueco, impotente, se lo llama rito.
Será ahora el mundo en versión simbólica el que se estructurara con una conciencia obnubilada por el enrarecimiento de sus contenidos. Y así en el ejemplo del árbol anterior, no es solo un árbol cualquiera, sino que es “muy especial”, tiene “un no se qué”, que actúa, que “habla”, que trasmite; es decir, es un médium, de no se sabe qué pero “algo hace”, “algo pasa”, exclama el fugado en total incomprensión e ignorancia.
Por todo esto que explicamos, por los símbolos mentales y los objetos “cargados” es que se habla de la conciencia mágica. Es mágica porque actúa -trata- sobre el mundo-conciencia y esto que es estructura, se aparece como síntesis, resultando así que todo es mágico. Todo está teñido de “un no se qué inexplicable”, de “algo impreciso de entender”.
Retomando lo del cuerpo, será éste el que impedirá al fugado hacer un efectivo escape y también será el que reciba los azotes del fugado, terminando en modo sutil o grosero, maltratado, debilitado o enfermizo.
Si el cuerpo es el afectado, la función que será activa en ese caso es la emoción, ya que es a partir de ésta que se puede sintetizar. Será la emoción la función apropiada para canalizar las energías en reversión de la fuga. Así la conciencia se “emociona” (en vez de relacionarse por ejemplo...) y surge la conocida “conciencia emocionada”. No puede distinguir la conciencia. Actos y objetos están fusionados en una misma identificación. O sea que a la fuga se le suma la identificación y en vez de aliviarse de pesos, la conciencia baja y baja a situaciones cada vez más imposibles.
De entre todos los sentimientos que puede experimentar la emoción será el miedo el más frecuente en la situación que explicamos. Y es por esa identificación, por esa síntesis, que todo se aparece como miedoso. El fugado teme y teme por su debilidad, por su cegazón.
Resumiendo: la conciencia no distingue actos de objetos; se produce la identificación y más se aumenta la distorsión por la presencia de las sensaciones; éstas se agrandan obnubilando la conciencia (así, por ejemplo, un rojo es tan inmenso que impide “ver” que sólo se trata de un punto rojizo en el horizonte).
Es el cuerpo el que inevitablemente unirá al yo con el mundo y por ésto sufrirá; es por ello que el fugado no mete el cuerpo en el mundo, sino que lo saca, huye; es decir, saca el cuerpo del mundo. Estos solo puede hacerlo a medias y mucho menos, desconectar el cuerpo de la conciencia. Por eso es que se enfermará, como un intento larvado o evidente de tratarlo de destruir.
Puede verse así (lícito a forma de descripción) o simplemente como concomitancia generalizada. Sacar el cuerpo implica no querer actuar en él efectivamente, no querer comprender científicamente, ni actuar técnicamente.
Como es obvio, esto tendrá una conducta como resultante, y tendrá efectos sobre el trato con los demás. ¡Empieza entonces el aislamiento! La huida del mundo utensilio se hace ahora huida del mundo humano. Y ésto es muy significativo, porque en soledad no hay comunicación, es decir no hay intersubjetividad. Más claro, si yo me doy cuenta de mi situación, otro, alguien, puede hacérmelo advertir. Y por supuesto, no será permitido por el fugado que básica, fundamentalmente, no quiere darse cuenta de nada. Por ésto se aísla, por ésto trata de separar a la conciencia del mundo al aumentar las sensaciones. Aquí será la droga el elemento idóneo. La droga aumenta esa “sensibilidad”, ese sensacionalismo exagerado, que es desconexión del mundo. La conducta es definitivamente ritual para degradar el mundo que avanza; y se siente como miedo, como temor, como impotencia de imponerse.
La fuga es un alejarse-de-sí y del mundo. Por ésto los proyectos más imposibles son dos: auto-conciencia y compromiso con el mundo y los demás. Por ésto, los olvidos, las resignaciones, justificaciones, la inconstancia más la infidelidad, será el repertorio frecuente del fugado que vive de accidente en accidente, de desvío en desvío, es decir, de nulidad en nulidad.
Pero no termina aquí el caso. El fugado en esa grave situación está encarcelado. ¿Cómo es posible?, es posible para este especial fugitivo que lleva a la cárcel consigo. Porque él no se fuga de algo como dijimos, sino que se fuga en general, constantemente, se fuga de todo. Diferente al fugitivo real, que al huir, la cárcel queda atrás y la libertad adelante.
El fugado encarcelado (vaya paradoja) ahora empieza a esperar, ya ha perdido toda capacidad de hacer, porque “todo le sale mal”, y está demasiado cansado de intentar nuevos embates. Entonces esperará, expectará a “algo” o a “alguien” que lo salve, que lo libre de esa situación que el no quiere abandonar.
En esta expectativa, en este esperar y no hacer, se basa la creencia mágica de que “algo inesperado y maravilloso me sacará de aquí”. Pero el desesperado sigue en situación deshonesta e impondrá “condiciones” para aceptar ser salvado, y el círculo vuelve a cerrarse otra vez. Ahora no sólo está fugado, sino que su dependencia emotiva va en aumento y se hará dependencia directa, cuando el fugado proyecte en algo o en alguien su posibilidad de salvación.
Así, ese algo o alguien es cargado con valores increíbles que son precisamente los que le faltan al fugado. El fugado verá “semidioses” en los hombres capaces y quizás “dioses” en los hombre libres. Estos a su vez le dan miedo, porque denotan lo que el fugado no-es, y por reflejo descubre lo que no-es, y lo que quiere-ser. Pero no podrá romper esa expectativa, esa ilusión...
LA EXPECTATIVA Y LA INERCIA.
Son las bases de la conciencia mágica. Porque él cree que algo o alguien lo salvará (y por eso espera), por lo que no debe hacer nada sino esperar (así se queda en la inercia de todo lo que suceda).
Por todo ésto no es difícil ver al fugado quieto, inmóvil, encorvado y huidizo. La expectativa lo hace depender cada vez más y la inercia, la falta de reflejos, le hacen postergarse cada día, cada instante en conciencia fugada.
Todo lo explicado, se presentará diversamente en cada quien y con diversos grados, muy amplios o mínimos en los que la fuga y lo mágico aparecen como exceso o residuo. Pero en todos los casos los elementos que intervienen, los descriptos, aparecen con mayor o menor intensidad.
Así, el miedo será el sentimiento básico; el rito (la acción falsa) será el intento de degradar a lo miedoso. Luego, la expectación por salir de la situación, será la causante del aumento de dependencia, de ese algo o alguien “salvador” que será un fetiche “cargado” con los poderes que le faltan al fugado, ese esperar por la ayuda lo postergará de muchas maneras diferentes, con un ir y venir de accidente en accidente, de nulidad en nulidad.
Llegamos así con alguna certeza a la concepción de la conciencia en situación de fuga.
La conciencia en situación de fuga.
No vale la pena ya explayarse demasiado. El fugado se olvida de sí mismo, por lo tanto no reconoce lo que sucede. Así se encadena cada vez más. Eslabón tras eslabón irá sumando a su cadena gritando por fin su propia no-libertad. En otras palabras, la fuga es el camino de la no liberación (porque aumenta en dependencia de todo aquello que se fuga).
Será pues el acto de re-conocimiento, de aceptarse tal cual es frente a sus propios ojos y ante los demás; el único acto que podrá sacarlo de su cárcel singular. Esto es, algo completamente opuesto a lo que el fugado espera. Recordemos que él espera algo externo, de los demás, del ambiente, ¡pero menos de sí mismo! Así que quien quiere ayudar al fugado, tendrá como única preocupación ayudarle a caer en cuenta de sí mismo, a que se re-conozca, porque se des-conoce (esto de conocer, es algo que el fugado no podrá lograr jamás), porque el conocer y ser conciente, son concomitancias inseparables. Y mucho (menos) más el autoconocer y la autoconciencia.
Más específicamente decir no-liberación, caer en las zonas bajas de conciencia, es decir, caer en el ensueño, en el hipersueño. Aquí, la autocrítica se va haciendo nula, la perdida de perspectiva máxima, la noción del yo y el aislamiento, tiende a hacerse inmenso.
Decir que se afianza el ensueño, implica también que las energías regresarán a los centros inferiores y se quedará en el sistema somático, fijándose y por ende desbordando.
Por ésto es que la base orgánica se dañará por tensiones energéticas mal invertidas (hablamos de energía síquica). Aquí el fugado fijará su ámbito, de repente comenzará a bostezar y se nos quedará durmiendo. Pero no será suficiente dormir o bostezar, llorar o gritar, o usar cualquier otro rito cuando la hostilidad del mundo-conciencia se hace insoportable; vendrá pues el desmayo: “Pérdida de conciencia”. Cuando ésto no resulte vendrá la búsqueda de la muerte (negación última de la realidad mundo-conciencia); esta búsqueda se hará por accidente o por suicidio.
Resumiendo, la situación de la conciencia en fuga es un camino descendente donde la obnubilación y el olvido de sí son las constantes.
La conducta ritual, la espera y la inercia en la dependencia emotiva, sus concomitancias. Y finalmente, la no-libertad será inevitablemente su resultado.
La fuga implica la conciencia mágica y emocionada, e implica también en la caída en el ensueño hacia el sueño profundo, que más tarde se hace locura o muerte, y cuando menos, estupidez.
Es así que el acto de reconocimiento-de-la-situación, es el comienzo de una elevación y de salida efectiva del caso descripto.
Ojalá quiera el fugado salir de allí, del pozo de su cegazón, porque entonces hay salida y hay solución; si no quiere, si no reconoce, bien poco podemos hacer nosotros y él.

Fuga social y cultural.
La versión social y cultural, no nos presentará un panorama más halagüeño que el descripto a nivel personal.
El bloque social realiza una fuga en masa e instala la situación de fuga en el ambiente, tiñendo así toda la actividad, todo mensaje, todo quehacer. No será difícil encontrar los signos de la fuga en una sociedad como la actual. Los fetiches (objetos recargados de significación) serán los últimos avances técnicos; los ritos serán los más antiguos y la conciencia mágica queda en la base de toda conducta.
Como pudimos ver, la fuga es una regresión de energía síquicas llevándonos a fases retrogradas. Así veremos como la actitud básica será de cerrazón, de cerrarse e incomunicarse.
La actitud abierta de amplitud hacia los demás y hacia todos, es antítesis para el fugado quien trata de enfrascarse en sus propios círculos viciosos, presentándose en sobrevivencia como oscura y sin salida; el caos, es su correlato social. Pero no queda aquí el caso, sino que la gente tenderá hacia la superstición, hacia la falsa religiosidad con su correspondiente ritualización irracional. La superchería en general hace acólitos y desde las cosas insignificantes hasta las más valiosas, son miradas y teñidas con ese tono supersticioso que no es prehistórico, sino actualizado y no necesariamente primitivo. No será ahora “un rayo del cielo”, ni extraños “tótems”, sino aparatos corrientes los ritualizados, hechos asiduos serán los ritos y los resultados los mismos. Como se distingue, la temática nos lleva muy lejos en sus posibilidades, pero la dejaremos en sus implicancias culturales.
No ha de suponerse que la situación de fuga impide al hombre crear y organizar un tipo de pensamiento coherente dentro de sus propios límites. Será ahora pues toda una valoración, una manera de elaborar, de interpretar todo lo presente, la que se impondrá a modo de valor cultural con sus correspondientes creencias. Estas darán una predicación a la conciencia normal, para realizar toda elaboración.
Surgen así corrientes artística y científicas encausando a los fugados en esas impresionantes corrientes desviatorias que sus estragos son evidentes de ponderar.
La fuga es la caída de la conciencia; su elaboración es básicamente degradadora de significado y así el “actor” o el “artista” o el “intelectual” son los mejores adalides para toda una masa que requiere de líderes, de ídolos en todos los órdenes. Tanto en lo político o religioso y en lo cultural generalizado, los líderes que se impondrán son quienes mejor sepan encausar la superstición del momento. El rito, el fetiche y el credo que se imponga, serán los que más óptimamente aglutinen a las corrientes desviatorias.
Detrás de toda expresión con auge en el mundo oficial, hay que encontrar la común situación de fuga, de allí puede colegirse que todo lo que tiene “éxito” no es otra cosa que un núcleo aglutinador de la fuga encadenante. Y no puede ser de otro modo, porque si así fuera, actuaría en contra de la fuga y a favor de la concientización de las gentes. ¿Y cómo se va a permitir que salgan al sol los trapos de todo un mundo y una sociedad encaminada en un escape sin control?, difícilmente a decir verdad. Por todo ésto y por todo lo que pueda seguirse agregando, es que todo amigo de la liberación tiene que usar el sentido crítico y autocrítico, desentrañando que hay más allá de todo lo que reluce y existe en nuestros días. Todo lo “tentador”, lo sensacionalista, es una entrada a la superstición con sus ritos y fetiches; es decir, que detrás está sin duda el vacío doloroso, la inconciencia, la nadidad. No deberemos creer demasiado en todo lo que nos llega; el fugado es también un crédulo exagerado que asimila los prestigios de moda, los valores huérfanos de toda veracidad.
Todo verdadero creador, no escatima en esfuerzos para deshacerse definitivamente del tono mágico que cobija todo lo presente y mucho menos ahorrará intentos en sacar de sí mismo la conciencia emocionada que puede quedar en los mejores casos como un residuo casi velado.
En la espera, en el olvido de sí, en todas las resistencias hacia una nueva visión, está la fuga presente. En la expectación excesiva, en el aferrarse a esquemas rígidos, en la mistificación, en la sobrevaloración de personas u objetos, ya sean utensilios o abstractos. En todo victoreo a una ideología; en todo apasionamiento irracional, está la fuga acicateando.
Allí donde la luz no penetra, donde la inteligencia se obnubila, y la dependencia emotiva sobrepasa, sigue estando presente la conciencia mágica. Aún cuando nuestras reflexiones aumenten, puede volver el ciclo de los oscurantismos y de los encerramientos.
Aún cuando las ilusiones se desvanezcan y el fracaso se presienta, el centro de gravedad puede seguir transferido y la expectativa hipnotizante puede sobrevenirnos nuevamente. Aún una tarea esforzada puede ser la pantalla de un escape subterráneo. Y finalmente, allí donde no se busca intencionadamente la conciencia de sí, allí en donde no se insiste en afirmarla y extenderla, continúa la obnubilación mental.
Los hombres viven y mueren dormidos y fugados de la realidad. Es la sentencia última para una existencia mundana y es la premisa primera para el encausamiento de la elevación de conciencia.

Tito de Casas.