17 de noviembre de 2010

SOBRE LA BONDAD. SILO. Bomarzo

La bondad se experimenta como una reconciliación con uno mismo aunque se refiere a los otros. Así como se experimenta el odio, lo opuesto a la reconciliacion, a la bondad. El odio te lleva a una tensión tal que exige una catarsis, una tensión inaguantable, en donde no soportas al otro, donde quieres hacer desaparecer al otro. En la bondad se amplía el otro y en él te reconoces y eso te reconcilia. Y ese es un registro unitivo. El otro caso es un registro de disolución, de desintegración. Y cuando eso pasa, lo recuerdas como algo desintegrador, como algo malo que te pasó. Y cuando sucede lo otro, cuando recuerdas un acto de bondad que has producido, lo traes a la memoria y te sirve hoy.

Eso es lo que tú necesitas recordar, lo bueno que has hecho, y eso es lo que te invita a hacer esas buenas cosas en el futuro. Si hubiera alma, esa alma trabajaria con fuerzas, con fuerzas que van produciendo una cierta unidad o fuerzas que se contraponen que se oponen entre si. Para que habría de continuar esa alma, para sentir siempre ese sufrimiento, esa oposición? Mejor que desaparezca! (risas). Si esa alma existiera quisisiéramos que esa alma fuera unitiva, que tuviera un centro hacia lo cual todo converge y todo se armoniza en ese centro. Quisiéramos que eso sí fuera creciendo. Aspiraríamos a una alma en crecimiento y no a una alma estática fija como una fotografía, viviendo en una determinada habitación, dentro un salón. Sería un alma que se amplía. En el medioevo hablaron del alma del mundo. Un alma más allá de lo individual de lo personal, pero que permitía que las cosas funcionaran.

En los animales y en la personas, en esa época se creía que existía un alma en las personas y en los animales. Era lo que anima-ba a los anima-les. Era ese principio que le daba movimiento. Y de esa alma entendieron que en algún momento se producía un nuevo principio que ya no era simplemente el alma. Se parecía más a un soplo, a un espíritu, algo que se sentía adentro en el corazón en los pulmones, era algo como respiratorio un pneuma como los neumáticos (risas) que tienen aire adentro. Así se sentía en esa época el espíritu, como un principio distinto al alma y ese espíritu no estaba existiendo siempre, se creaba, se iba generando por lo que hacías, porque tú estabas en este mundo con tu cuerpo y hacías cosas con tu cuerpo, no solo subsistías, no solo comías cosas, cumplías con tus necesidades sino que tenías aspiraciones, tenías tendencias al futuro a ver qué tipo de cosas ibas a lograr y lo hacías con personas en un mundo de personas.

Te relacionabas con las personas en un modo unitivo o de un modo contradictorio. Y cuando te relacionabas con las personas contradictoriamente también creabas contradicción en ti mismo, entonces no podías volar hacia el espíritu, no podías construirlo, te faltaba unidad. Y para obtener esta unidad necesitabas de actos de bondad. Esto creían los antiguos.

Nosotros nunca sabemos bien cómo son las cosas, entonces nos esforzamos por entenderlas. Porque todo va cambiando muy rápido. La pregunta debería ser qué vamos a creer mañana y en qué vamos a creer pasado mañana, porque lo que estamos creyendo hoy no es ninguna garantía para el futuro. Y las cosas que hoy se creen o no se creen cambian, van a cambiar muy rápido. Mucha gente empezará a creer cosas que hoy no cree, que no se imagina. Mucha gente que cree que el mundo es de un modo determinado verá muy pronto cómo lo que cree cambia. Por eso lo que nosotros creemos hoy está bien, pero sobre todo en qué vía vamos, en qué dirección vamos, qué iremos a creer. Es nuestra dirección mental lo que juega en estas cosas.

Iremos dando unidad a nuestra mente, a nuestras acciones, o iremos disolviendo esa unidad, aumentaremos nuestra carga de contradicciones o pondremos todo nuestro esfuerzo para direccionar hacia la vida. Eso es lo que puedo comentar según me parece. Sobre el amor, el amor a las personas, el amor a la humanidad, sobre la bondad, sobre lo que está en movimiento, sea a ese que veo o sea a todos los que veo pero que ni siquiera están acá, sino que están en un largo proceso hacia el futuro. Bueno estamos bien. Si el amor se siente, mejor! y si se siente el amor por la humanidad, aunque sea un débil afecto estamos en camino (risas) un mínimo afecto por la humanidad, cuánto se necesita esto! Pero en una persona, en otra y en otra, y en todas las personas un mínimo de afecto por la humanidad, parece que no estuviera eso hoy.

Sin embargo, la historia es larga, o sea que empezará a surgir el afecto por los demás. No importa las cosas que pasen, el tema es cómo podemos apartar las piedras que hay en ese camino. Eso!.

16 de noviembre de 2010

Cuento - El Sentido

Cuento - El Sentido by imaginatuvuelo

QUE ES LA POBREZA DE CORAZON.wmv

EXTRACTO 01 CHARLA DE MARIO EN ARANJUEZ, Madrid. España.

SOBRE EL AMOR. SILO. Bomarzo

Cuando se siente amor se siente al otro. Cuando uno siente amor por la humanidad en realidad tiene un registro amplio pero sobre todo inspirador. Ese sentimiento lo lleva a uno a distintas cosas que no son estrictamente el amor. Así que, uno experimenta el amor por lo cercano pero difícilmente lo experimenta por lo lejano que es la humanidad. Más que nada uno lo experimenta por la propia tribu, por la familia, padre, madre, a lo mejor por la gente de la localidad donde uno vive porque hay experiencias comunes, pero gentes de otros países, de otros lugares me es más difícil sentirlas y ojalá los que lo dicen lo sientan porque si no lo sienten... y hablan de esas cosas... pecado! (risas)

Entonces ese amor por la humanidad que sería tan importante en este momento, ese amor por la humanidad no me parece que esté tan difundido y que se pueda experimentar realmente, pero sí me parece que se puede hacer un esfuerzo en esa dirección. Sentir en esta dirección me parece que es un gran avance. Tratar de lograr esa comunicación con lo que llamamos la humanidad me parece un gran avance, pero dar por sentado que sentimos amor por la humanidad me parece que deberíamos revisarlo. Porque estas cosas que son tan importantes y que al final terminan en una imagen del mundo hay que tratarlas con cierta delicadeza, no con slogans: Yo amo la humanidad! Bueno felíz de ti que logras eso, pero bueno, dónde lo sientes? En el pie, en el corazón? Que te da una respiración profunda?

Modificas la realidad, la alucinas de algún modo? Sientes una poesía cuando hablas de la humanidad? Bueno, habría que hacer un trabajito con el otro, sentir al otro y a los otros. Ese salto del otro a los otros no está en nuestra cultura, está una frase, está un slogan, no está como registro. Yo puedo experimentar el amor por el otro. Pero cómo hago para experimentar el amor por los otros? Yo no daría por sentado y por cerrado este negocio: está claro, sentimos amor por la humanidad (risas). Así no avanzamos.

Yo tengo en claro que siento amor por otro y yo deseo profundamente sentir amor por los otros, yo trabajo internamente para expandir mi amor y para saber cómo hacer y cómo va mi trabajo tengo experiencias, tengo registros distintos, veo cómo avanzo y yo aspiro algun día a registrar ese amor por la humanidad, pero yo no lo registro y no miento ni me miento y aspiro a ese amor por la humanidad y si yo estoy en esa dirección, entonces tendré que reconocer que estoy amando a la humanidad que está en el pasado y que está también en el futuro. Es una humanidad que no veo, es una humanidad que vendrá, que vendrá.

Podré hacer eso si empiezo a expandir mis sentimientos hacia los otros que están porque los veo que están presentes. Imagínate llegar a la historia de la humanidad, no hablo de datos historicos, hablo de la humanidad hoy presente que es la continuación de una humanidad que ha trabajado desde hace miles de años, cientos de miles de años. Cómo puedo experimentar amor por esa humanidad? Es un proceso, siento amor por el proceso humano, algo que va cambiando, y se va transformando, no como una piedra, como algo estático, algo que tiene futuro, algo que me hace apartar todas las piedras del camino.

(Los ojos del N. se ponen brillantes y su emoción llega como una onda a toda la sala)

ACERCA DE LA FUERZA. Silo

La Fuerza, es la energía vital del cuerpo que actúa en continua dinámica. Ella pone en marcha distintas funciones. De ella deriva la acción, la emoción, la idea y la percepción de una realidad superior. Esta energía es capaz de exteriorizarse del propio cuerpo, produciendo fenómenos de acción sobre el mundo físico, así como los produce sobre el propio cuerpo al animarlo. Al sobrevenir la muerte, la fuerza se va evaneciendo o continúa su desarrollo fuera del cuerpo en niveles cada vez superiores hasta configurar una entidad también superior. Esta desaparición por desintegración, o esta continuidad por concentración, depende de la suma de actos contradictorios o unitivos que el ser humano realiza en su vida.

A la Fuerza se la puede relacionar con lo que en las religiones se ha llamado alma. A la fuerza capaz de concentrarse y trascender en una dirección evolutiva, se la puede relacionar con lo que las religiones han llamado espíritu.

El doble no es sino la fuerza externalizada en vida o después de la muerte, en la medida en que recibe y produce efectos en el mundo cotidiano, aunque con una mecánica que le es particular y modificando generalmente las características aceptadas del espacio y del tiempo.

La Luz Interior es la experiencia que se produce cuando la Fuerza se concentra en alguna zona del cerebro humano energetizándolo y haciendo que trabaje en un nivel más alto de su conciencia mecánica. También aparece como experiencia en el momento de la muerte si su grado de concentración es adecuado.

El Centro Luminoso se refiere a algún punto del sistema nervioso de difícil precisión que es actuado por la Fuerza, pero también a un fenómeno externo, del cual proviene toda la fuerza de los seres vivos y hacia el cual se orienta el doble, si ha logrado unidad en el momento de la muerte.

Consecuencias prácticas de esta postura: lógicamente, podrá tenerlas para quien reconozca experiencias en estos casos, o una fe firme y sin duda alguna.

Y ¿qué tipo de consecuencias?: Una será, que la vida tendrá un sentido más allá de la muerte. Otra, que al tenerlo, las acciones que se realicen no serán indiferentes, ya que algunas se alejarán de la posibilidad de supervivencia y otras, las garantizarán. En tal sentido, surgirá una moral, una actitud frente a la vida y una posición frente al mundo, a esta postura podemos llamarla mística y estará animada de un fuerte sentimiento religioso, encaminado a la trascendencia aún, aún cuando la idea o la creencia acerca de un dios, no aparezca definida en ese contexto.


MAS VALE UN NOSOTROS QUE UN YO. SILO.

Bomarzo, Italia.

En cuanto tratas de entender quién eres, cuando tratas de pensar quién soy, empiezas a hacer, sin darte cuenta, un análisis, una división, mentalmente vas dividiendo.

Yo no soy el de ayer, sin embargo hay algo que se conserva en mí desde que era niño. Pero yo no soy ya ese niño. Qué es lo que se conserva en mí desde que era niño que me permite decir que soy el mismo? Sin embargo no soy el mismo, hay una alucinación permanente (risas) hay algo que me permite decir; sí, sí soy el mismo pero no soy el mismo. Bueno pongámonos de acuerdo (risas). Hay algo que no cambia, y qué no cambia? hasta la ropa cambia, la ropa de antes me queda chica, en poco tiempo más me va a quedar grande (risas).

Bueno qué permanece entonces? El nombre permanece, algo externo, un documento de identidad (risas). Qué más? qué es lo que me da identidad? Quién soy yo, el nombre soy yo? No, el nombre no. Mis experiencias me dan identidad? O yo me recuerdo de un modo muy distinto en un momento y en un modo muy distinto en otro momento.

Resulta que ni siquiera mi memoria me da permanencia, mis proyectos han cambiado, es decir, mi imaginación de cosas a futuro ha cambiado.Entonces quién soy yo?

Tal vez yo sea simplemente una ilusión. Yo en cuanto yo, tal vez no exista, tal vez sea una sumatoria de cosas, que me producen el registro del Yo, un Yo que no cambia, como si fuera una unidad. Pero si en cambio empiezo a descubrir que ese yo es cambiante, y determino también que si este Yo cambia, no tiene permanencia, es ilusorio, es una sumatoria de cosas, es memoria, es imagen, es recuerdo, es proyecto, pero no es una cosa. Pero yo creí hasta ahora que mi Yo es permanente. Y cuando digo Yo soy el centro del mundo (risas) y lo digo Yo. Ese es el registro de lo universal en mí. Bueno, no es así! (risas). Pero claro, no mortifiquemos a la gente, para qué habríamos de mortificar a la gente?. Porque si ese Yo es ilusorio todas las cosas que creo... bueno, también son un poco ilusorias y todas las cosas por las que sufro también soy un poco ilusorias.

Pero no mortifiquemos a la gente porque si lo que creo, lo que pienso y lo que siento es ilusorio y si mis sufrimientos son también ilusorios, esto que estamos diciendo no ayuda a la gente. Entonces cuando me preguntas por eso yo le escapo a esa pregunta (risas) porque crea muchos problemas, pero de todos modos un pequeño trabajo por preguntarme a mí mismo quién soy yo, me hace reflexionar por cosas que no son tan permanentes, tan seguras, tan inconmovibles y me hace pensar sobre el sentido, pero sin mortificarse, suave, suave.

¿De dónde vengo? es una revisión. ¿Adónde voy? y no lo sé, no lo tengo tanto claro, sería interesante ir aclarando este camino como si en esa reflexión se fuera poco a poco perfilando un futuro. Pero sin mortificarme, si no, crea muchos problemas esa reflexión llevada a la profundidad.

Vamos despacio y entonces este camino es un camino para ir despacio, no para meterse en profundidades en donde termino descubriendo que el Yo desaparece, que mis aspiraciones están movidas por cosas efímeras, que mi sufrimiento se basa en cosas efímeras, que lo que quiero lograr y lo que temo perder, sufro por imaginación, sufro por el recuerdo, sufro por las impresiones de un Yo que móvil. No vale la pena sufrir así! (risas) no vale la pena tener un Yo. Más vale que tengamos un nosotros (risas) y que se faciliten las cosas en la gente en nosotros y no Yo metido dentro de mi mismo. Solo yo en una isla mental, donde todo lo que pienso, lo que siento, lo que me pasa es ilusorio y sufriente. No es negocio. En fin, pero así está bien considerar suavemente quién soy yo a dónde voy.

15 de noviembre de 2010

SEMINARIO DE LA FUERZA I


Parques de Estudio y Reflexión. Parque Toledo. Seminario de la Fuerza I. Sábado 20 de noviembre. de 11h a 19h.

visita:

www.saleta.org
www.parquetoledo.org


La experiencia de la Fuerza es el pilar central de la Experiencia de El Mensaje. Es el tema primordial en las descripciones de La Mirada Interna y puede experimentarse en las Ceremonias de Experiencia de Oficio, Imposición, Bienestar y Asistencia. El tema de la Fuerza merece estudio y reflexión, relacionando la propia experiencia con las diversas explicaciones y descripciones que se encuentran en los escritos de Silo. Esta es una actividad altamente recomendada, para realizar con calma y cuando surge en uno la necesidad de comprender.

Un seminario de un día dedicado a la Fuerza limita nuestras posibilidades de estudio en profundidad. De todas formas, seguramente podremos avanzar en nuestra experiencia y comprensión, y probablemente también incrementar nuestro caudal de preguntas. El interés de este seminario no es el de llegar a ninguna conclusión técnica, sino que más bien: 1) dejar nuestra experiencia interna en el campo de la inspiración y experimentación personal, y 2) aumentar nuestro contexto de comprensión de la Fuerza estudiando y reflexionando sobre pasajes seleccionados de las obras de Silo.

tel: 644311456

https://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=27e392ecde&view=att&th=12c507b8c403f9c5&attid=0.1&disp=inline&realattid=f_ggjloihg0&zw

Las Leyes Universales


Si nos quedáramos sólo con la experiencia no podríamos tener un sistema ordenado del mundo ni de nosotros mismos. La experiencia es movimiento y permanente cambio. Estamos sujetos al movimiento. El pensamiento compensa fijando la experiencia, sino todo sería solo movimiento, confuso, sin concepto, cambiante y caótico.

Entonces, si bien, por encima de todo está la experiencia, de ella surgen los grandes conceptos a los que llamamos Leyes Universales. Estas Leyes son por tanto herramientas de trabajo conceptual, que luego aplicamos a las cosas.

Este trabajo conceptual es el que en definitiva nos permite accionar en el mundo, ya sea con la acción directa en el medio o mediante el pensamiento. Ambos, acción y pensamiento, constituyen la base de la experiencia humana.

Hablamos de Leyes Universales, porque abarcan la totalidad de los fenómenos que llegan a nuestra experiencia, de otro modo no serían más que leyes de una ciencia en particular. Para nosotros deben ser leyes que sirvan para la física, la psicología, la química, etc. Estas leyes, así como el método, sirven para orientar el proceso del pensamiento de un modo ordenado, para darnos la visión más amplia posible de un fenómeno dado.

Las Leyes, en sentido amplio, son construcciones humanas operativas, que permiten predecir, describen una tendencia. Son ideas sistematizadas de cómo funcionan las cosas, regularidades que se cumplen en una franja determinada de fenómenos.

Las leyes en el ámbito de la ciencia provienen de la observación de fenómenos particulares que a medida que son explicadas y verificadas por nuevas experiencias, permiten construir una visión “científica” del mundo.

Así las hipótesis, teorías y leyes son explicaciones provisorias que sirven para operar en el mundo de los fenómenos.

Las hipótesis se definen como afirmaciones cuyo valor de verdad se desconoce al momento de enunciarse. Las teorías son conjunto de hipótesis que pretenden explicar el comportamiento de ciertos fenómenos en un ámbito dado, y las leyes son construcciones que intentan explicar el comportamiento general de un conjunto de fenómenos.

La dirección del proceso de la ciencia es, en este sentido, básicamente inductiva, es decir que parten de experiencias particulares, buscando generalizar en ambitos mayores.

Por el contrario las Leyes Universales de las que parte Nuestra Doctrina no se explican surgiendo de experiencias de naturaleza particular, sino de una experiencia totalizadora y de la comprensión de los mecanismos del pensar. Las mismas deben permitir dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes en tanto dichos fenómenos caen en el campo de nuestra conciencia.

Desarrollemos ahora brevemente el significado de cada una.. Las mismas de modo deductivo permiten dar cuenta del comportamiento de todos los fenómenos existentes.

Las Leyes Universales se expresan a través de cuatro enunciados básicos:


Ley de estructura:
"Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes".

Ley de concomitancia:
"Todo proceso está determinado por relaciones de simultaneidad con procesos del mismo ámbito y no por causas lineales del movimiento anterior del que procede".

Ley de ciclo:
"Todo en el Universo está en evolución y va desde lo más simple a lo más complejo y organizado, según tiempos y ritmos cíclicos".

Ley de la Superación de lo viejo por lo nuevo:
“La continua evolución del Universo muestra el ritmo de diferencias, combinaciones y síntesis cada vez de mayor complejidad. Nuevas síntesis asumen las diferencias anteriores y eliminan materia y energía cualitativamente no aceptables para pasos más complejos”.

Desarrollaremos en las próximas entradas brevemente el significado de cada una.

Entrada relacionada Bases conceptuales visión del Nuevo Humanismo Universalista


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LA NO-VIOLENCIA COMO ESPIRITUALIDAD

LA NO-VIOLENCIA COMO ESPIRITUALIDAD

Charla abierta de Fernando A. García en el local de La Comunidad para el Desarrollo Humano Rebelión Humanista, Frías 262, Buenos Aires (Argentina), el sábado 13 de noviembre de 2010.

Entre nuestros objetivos principales de “La Comunidad para el Desarrollo Humano” está el de contribuir a instalar una estructuración de conciencia no violenta como una conquista cultural profunda, como una configuración de conciencia avanzada en la que todo tipo de violencia provocara repugnancia con los correlatos somáticos del caso.[1] Se dijo que, de consecuencia, Esto iría más allá de las ideas o de las emociones que débilmente se manifiestan en las sociedades actuales, para comenzar a formar parte del entramado psicosomático y psicosocial del ser humano.[2] Cabe entonces indagar un poco sobre la implementación de este ambicioso objetivo.

En su noción popular, muchos consideran a la no-violencia simplemente como una forma de lucha por el cambio social y político. En este sentido, vendrán a la mente las figuras de Mohandas Karamchand Gandhi (conocido popularmente como Mahatma) y Martin Luther King, como adalides de la no-violencia.[3]

Desde esta perspectiva, quizá se aprecie por ejemplo su eficacia dentro de un marco dado de relativa legalidad en el medio, con instituciones medianamente sensibles a los reclamos no violentos, y con militantes que no se constituyen (ni se encuentran en condiciones de constituirse) en una fuerza armada para lograr sus fines por medios violentos. Ya desde sus orígenes nuestro Movimiento desestimó el poder de las armas y el poder del dinero, como propios de un sistema violento, para confiar en el poder de cambio de las personas esclarecidas y organizadas.

La historia muestra incontables casos de cambios sociales obtenidos por medio de la protesta no violenta. A menudo esto pasa desapercibido para el observador común ya que habitualmente las protestas no violentas exitosas no gozan de la espectacularidad de las protestas violentas; de manera que alcanzan poca o ninguna visibilidad en los medios de difusión masiva, en las crónicas, en los estudios de historiadores y demás. Como se lo veía en la antigüedad: “La paz es el periodo que media entre dos guerras”.

Otro factor que contribuye a ello es que generalmente los cambios sociales obtenidos mediante las protestas no violentas son considerados “normales”, y por lo tanto obviados. Por otra parte, muchos cambios logrados mediante la violencia aparecen a menudo como “excepcionales”, y glorificados como patriotismo, heroísmo, valentía, sacrificio por una causa, defensa de la libertad, etc.

A menudo los defensores de los métodos de protesta por medios violentos cuentan sus logros históricos citando revoluciones, guerras y levantamientos armados. Los que proponemos la metodología de la no-violencia activa podríamos citar tantos o más casos de logros históricos, sumando además todos los casos en que se ha evitado la muerte, el dolor y el sufrimiento de millones de seres humanos gracias a no haber adoptado métodos violentos.

Por otra parte, muchos atribuyen a la violencia el mérito de la legítima defensa de la propia vida, algo que no está en cuestión cuando lo que se debate es la metodología que se emplea para lograr cambios sociales.

Sea como fuere, el tema queda reducido a una estrategia o táctica para la consecución de un objetivo social, soslayando las implicancias éticas, psicológicas y, en definitiva, espirituales de la no-violencia.

Muchos siglos antes de que la no-violencia se convirtiera en ello, la no-violencia fue parte integral de la religiosidad. Aparece mencionada por primera vez en la historia como “ahimsa”[4] en los Upanishads, textos religiosos de India.[5] Son los jainistas y budistas quienes la incorporan y desarrollan como mérito y práctica espiritual, como precepto religioso, tanto en la esfera individual como social. Paradójicamente para algunos, las dos corrientes citadas no son teístas; o sea que no apelan a divinidades para dar autoridad a su postura. Gracias a su influencia, esto adquiere relieve también en el hinduismo. Es decir, la no-violencia aparece por primera vez dentro de un marco de espiritualidad hace por lo menos 2.500 años.[6] Desde entonces, la no-violencia cuenta en su haber con innumerables casos de importantes logros de cambios sociales, políticos, culturales, etc. [7]

Las corrientes citadas atribuyen una gran importancia a la no-violencia mental y emotiva, como precursoras de la acción en el mundo. El pensar y el sentir violentos preceden a la acción violenta. No sólo es necesario evitar las acciones violentas, sino sobre todo los pensamientos y emociones violentas que las preceden. La violencia en todas sus formas es considerada como un serio obstáculo para el desarrollo espiritual.

De acuerdo con ello, la no-violencia como espiritualidad es una expresión del sentimiento religioso. “El sentimiento religioso es patrimonio inherente a toda la humanidad, y se manifiesta en el ser humano como un estado de conciencia con una especial tendencia o impulso a la búsqueda de un Sentido trascendente de todo lo existente y a la comunión con éste. Este sentimiento motiva preguntas profundas acerca de nuestra identidad esencial, de dónde venimos y hacia dónde vamos, de la vida, la muerte, el sufrimiento, la inmortalidad, etc.”[8] Y este sentimiento religioso da origen a respuestas.

De manera que la no-violencia surge en el ámbito de la espiritualidad, y muchos siglos después es formulada explícitamente como método de lucha por el cambio social. Entonces, es posible entender a la no-violencia activa como una expresión de espiritualidad por la que la acción no violenta es inspirada, impulsada y orientada por dicha espiritualidad. Este es el motor interno más potente que pueda tener la no-violencia activa.

Para que la militancia con la no-violencia activa sirva al desarrollo espiritual, no bastará que la acción no violenta sea motivada por meros logros externos, sean estos políticos, sociales, económicos o similares. No bastará tampoco que sea motivada por reivindicaciones personales, intereses de parte, etc. Dicho en otras palabras, puede haber una militancia no violenta por diversos motivos que contemplen un cálculo de beneficio personal, un “recibir” que nos pone a distancia de la acción válida y su valor espiritual.

Así como la acción válida no es tal porque la acción sea convencionalmente “buena” o “mala”, sino por la intención y el registro que la acompañan, la acción no violenta servirá al desarrollo espiritual también según la intención que la anime y el registro que produzca.

La rebelión contra toda forma de violencia (manifiesta o larvada, interna o externa) sirve a la superación del dolor y del sufrimiento en los seres humanos. Superar el dolor y el sufrimiento sirve a liberar la conciencia humana para pasos evolutivos más avanzados. Y esto hace al Sentido transpersonal de la vida.

La acción con la mira puesta en el bienestar de otros, en su libertad y felicidad, adquiere un valor espiritual. La no-violencia activa cobra valor espiritual si está inspirada y guiada por el amor y la compasión.[9] [10]A efectos de manipular a las poblaciones, a menudo se ha tendido a escindir la espiritualidad de la participación activa en los asuntos sociales; mientras que en nuestra concepción no aparecen de ningún modo como antagónicos, sino expresados en términos sinérgicos e integrales. La realización de un sentido pleno de vida pasa por la acción desinteresada en “el mundo de la vida densa”[11]. Esto aparece plasmado en toda la vida y la obra de Silo, de la que citamos a modo ilustrativo la experiencia guiada “El Viaje”.

Entonces, en silencio total, percibo que algo nuevo comienza a vivir en mi interior. Ondulaciones sucesivas y una fuerza creciente bañan mi cuerpo, mientras brota en mi ser una profunda alegría. (*)

Sé que la figura me dice sin palabras: Regresa al mundo con tu frente y tus manos luminosas. (*)

Así pues, acepto mi destino. Luego, la burbuja y el aro y las estrellas y la pradera y la pared de roca. (*)

Por último, el camino y yo, humilde peregrino que regresa a su gente. (*)

Yo que vuelvo luminoso a las horas, al día rutinario, al dolor del hombre, a su simple alegría. Yo que doy de mis manos lo que puedo, que recibo la ofensa y el saludo fraterno, canto al corazón que del abismo oscuro renace a la luz del ansiado Sentido. [12]

Cualquier cambio que deseemos operar no puede ser planteado en abstracto sino con referencia a la situación en que vivimos”.[13] Si bien una gran acción en el mundo no es indicador suficiente de avance en la vida espiritual, se puede afirmar que al avance en la vida espiritual le corresponde una creciente acción válida en el mundo. No sin razón en distintas tradiciones espirituales del mundo aparece expresada de distintas maneras la famosa “Regla de Oro”: el Principio de la Acción Válida “Trata a los demás como quieres que te traten”.

Los Principios de la Acción Válida nos proponen una estrategia transferencial de la vida, no simplemente catártica. No son unos consejitos prácticos en el estilo de la “auto-ayuda”, sino instrumentos de desarrollo espiritual. “Trata a los demás como quieres que te traten” es una exhortación a una acción creciente, no un precepto moral que indica simplemente abstenerse de hacer daño. La aplicación cabal de este Principio busca su crecimiento, avanzando hasta donde pueda llegar nuestro alcance. La no-violencia activa es la expresión conductual de este Principio espiritual. Quien atienda a su desarrollo espiritual necesariamente deberá tender a ampliar y perfeccionar la no-violencia, no sólo en sus pensamientos y sentimientos, sino también en sus acciones.

Estamos hablando de una verdadera espiritualidad, y no de una confortable “espiritualidad” de salón. Toda aspiración de espiritualidad deberá superar la prueba de la relación con el mundo. Es la acción en el mundo la que nos ofrece el “taller” en el que la espiritualidad se exprese y desarrolle. Allí tendrá su estímulo y la medida de su avance, al tener que superar resistencias que están tanto en el medio como en uno mismo. No bastará ya con declamar el “amor” y la “compasión”, sino que habrá que mostrarlo en la práctica cotidiana.

El encerramiento en el propio “yo” inhibe el desarrollo espiritual y, por el contrario, todo desarrollo espiritual implica una dirección mental que lo trasciende. Recordemos lo dicho por Silo: Quiero decir: Yo soy para-mí y con esto cierro mi horizonte de transformación. Y también que En tanto no experimente al otro fuera del para-mí, mi actividad vital no humanizará al mundo. [14]

No decimos que uno deba olvidarse de uno mismo en pos de una causa, sino de poner en los demás “mi blanco de libertad”. En otros términos: Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a quienes te rodean. [15]

En “El Mensaje de Silo” encontramos expresada con claridad está síntesis entre espiritualidad y no-violencia activa. Las palabras de Silo nos muestran el valor de la no-violencia como práctica de la espiritualidad:

Si eres indiferente al dolor y el sufrimiento de los demás, toda ayuda que pidas no encontrará justificación. [16]

Si no eres indiferente al dolor y sufrimiento de los demás, debes hacer que coincida lo que sientes con lo que pienses y hagas para ayudar a otros. [17]

Aprende a superar el dolor y el sufrimiento en ti, en tu prójimo y en la sociedad humana. [18]

Aprende a resistir la violencia que hay en ti y fuera de ti. [19]

Nos oponemos a toda discriminación.

Consagramos la resistencia justa contra toda forma de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual, psicológica y moral. [20]

Nos proponemos dar creciente cumplimiento a esa regla que nos recuerda tratar a los demás como queremos ser tratados. [21]

Y también, Para la evolución son necesarios el amor y la compasión. Gracias a ellos es posible la cohesión interna y la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor y la compasión, lo hace también para otros seres. [22]

Para que la no-violencia activa tenga la fuerza de la espiritualidad es necesario conectarla con el sentido trascendente de nuestra vida. Será necesario reconocer o al menos sospechar la íntima conexión que existe entre la lucha no violenta por la libertad y la felicidad de todos los seres humanos, y nuestras profundas convicciones acerca del sentido trascendente de la vida. Será necesario sentir como necesidad existencial que la rebelión no violenta hace a nuestro “Destino Mayor”[23]. Mahatma Gandhi, Luther King y Silo así lo hicieron, cada uno desde su forma de espiritualidad.

Por otra parte, la espiritualidad como referencia ética de la no-violencia activa nos ofrece también un mejor reparo de los “maquiavelismos ridículos, personalismos por encima de la tarea proclamada en conjunto y autoritarismos de todo tipo”, de los que nos advierte Silo como defectos que en el pasado arruinaron las mejores causas.[24]

Está claro que todos los humanistas del mundo estamos embarcados por igual en la acción no violenta por humanizar la tierra, tanto los que ven en la no-violencia activa simplemente una estrategia para lograrlo como los que la vinculan indisolublemente con la espiritualidad. Sin embargo, dejando sentado lo dicho, cabe también señalar que los nuevos tiempos sugieren que las ideologías no tendrán por sí solas la fuerza necesaria para promover grandes cambios sociales a menos que estén impregnadas por la nueva espiritualidad que se está abriendo paso.[25]

La transformación integral que prevemos y promovemos es triple: social, cultural y psicológica. Es muy improbable que se produzcan grandes cambios en uno de dichos aspectos sin que concurran los otros dos en similar proporción. Desde antiguo desestimamos la factibilidad de producir un gran cambio social y cultural prescindiendo de un cambio psicológico simultáneo y equivalente. Sólo la nueva espiritualidad naciente tiene la capacidad de integrar todo esto y hacerlo posible. Así, nuestra capacidad de producir grandes cambios será proporcional a la mística social que anime nuestras acciones.

Sea cual fuere nuestra particular forma de espiritualidad, será bueno ponerla como máximo motor al servicio de una de las mejores causas: la no-violencia activa como rebelión ante toda forma de violencia.

Comenzamos esta charla diciendo que indagaríamos acerca de la implementación de uno de nuestros objetivos conjuntos, el de contribuir a instalar una estructuración de conciencia no violenta como una conquista cultural profunda. La cerramos aquí, sabiendo que no hemos agotado el tema, pero seguros de haber contribuido a su debate.

¡Paz, Fuerza y Alegría para todos!

Notas al texto

[1] “El Libro de La Comunidad” (La Comunidad para el Desarrollo Humano) Septiembre 2009. Capítulo I. Explicaciones generales. 3. Objetivos y 4. Una nueva cultura.

[2] Silo – Obras Completas Vol. II. Apuntes de Psicología. Psicología IV. Conferencia dada por Silo en Parque La Reja, Buenos Aires, a mediados de Mayo de 2006. 4. Estructuras de conciencia. Fenómenos accidentales y fenómenos deseados.

[3] En sus variantes, desobediencia civil (Thoreau), resistencia no violenta, Satyagraha (Gandhi), etc.

[4] Literalmente, “no-daño”.

[5] Probablemente entre los siglos VII y V AEC, aunque la datación está abierta a debate.

[6] Ver “Orígenes Históricos de la No Violencia”, conferencia dada por Fernando A. García en el Tercer Foro Humanista Latinoamericano, sábado 8 de noviembre de 2008, Facultad de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina.

[7] Para más información, ver “Humanism in India”, de Fernando A. García, CMEH, Buenos Aires, 2008.

[8] “A Una Nueva Civilización, Una Nueva Espiritualidad”, de Fernando A. García, Ponencia para el panel sobre espiritualidad. Segundo Simposio del Centro Mundial de Estudios Humanistas, Fundamentos de la Nueva Civilización, en Parques de Estudio y Reflexión – La Reja, 31 de Octubre de 2010.

[9] “Breve nota sobre nuestro amor y nuestra compasión”. Fernando A. García, Buenos Aires, 21/06/08.

[10] Sobre el amor, la compasión...el alma y el espíritu (Silo, Bomarzo, 03.09.05).

[11] Silo – Obras Completas Vol. I – Humanizar la Tierra, La Mirada Interna, XIV. La Guía del Camino Interno.

[12] Silo – Obras Completas Vol. I – Experiencias Guiadas, XI. El Viaje.

[13] Silo – Obras Completas Vol. I – Cartas a Mis Amigos sobre la crisis social y personal en el momento actual. en el momento actual. Segunda Carta a Mis Amigos, 5. Dirección y cambio de situación (17/12/91).

[14] Silo – Obras Completas Vol. I – Habla Silo, I. Opiniones, comentarios y participación en actos públicos, Acerca de lo humano, humano, Tortuguitas. Buenos Aires, Argentina, 1 de mayo de 1983 Charla ante un grupo de estudios.

[15] Silo – Obras Completas Vol. I – Humanizar la Tierra, El Paisaje Interno, XV. Dar y Recibir. 10.

[16] “El Mensaje de Silo” – El Camino

[17] “El Mensaje de Silo” – El Camino

[18] “El Mensaje de Silo” – El Camino

[19] “El Mensaje de Silo” – El Camino

[20] “El Mensaje de Silo” – La Experiencia – Ceremonias - Reconocimiento

[21] “El Mensaje de Silo” – La Experiencia – Ceremonias - Reconocimiento

[22] “El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad” - El espíritu humano.

[23] Silo, “El Destino Mayor”, (Mendoza, 20 de octubre de 1989).

[24] Silo – Obras Completas Vol. I. I – Cartas a Mis Amigos Sobre la crisis personal y social en el momento actual social y personal. Quinta Carta a Mis Amigos, 6.- El sacrificio de los objetivos a cambio de coyunturas exitosas. Algunos defectos habituales.

[25] Ver “Encuentro con Silo, Parques de estudio y reflexión Los Manantiales, 28 de mayo, 2010”.

La Comunidad para el Desarrollo Humano.

Ley de estructura



“Nada existe aislado, sino en relación dinámica con otros seres dentro de ámbitos condicionantes”.

Esta ley indica que no son válidos los estudios que se hagan de un objeto si no se lo relaciona con otros objetos que están en el mismo medio, si no se tiene en cuenta que tanto ese objeto de estudio como los otros, que se relacionan con él, están en movimiento y si no se los comprende dentro de ámbitos mayores que condicionan su comportamiento.

Esto vale tanto para comprender la realidad como para actuar sobre ella.

Este postulado nos indica que no son válidos los estudios que se realicen de un objeto aislado de su contexto. El objeto no es separable de su ámbito, porque objeto y ámbito conforman una estructura indisoluble; si cambia el ámbito ya el objeto no es el mismo.

Desde esta perspectiva, los esfuerzos de la ciencia por comprender los fenómenos aislándolos del medio en que se dan, aparecen como sumamente limitados.

No obstante dichos esfuerzos han sido muy fructíferos en ciertos campos como la física, la química y la biología, pero muestran marcadamente sus limitaciones cuando se quieren aplicar a las llamadas ciencias humanísticas, como la psicología, la sociología o la economía.

La complejidad de los fenómenos humanos, su esencia, muestran que no es posible explicarlos si apelamos a ese recurso de seccionarlos de su entorno para estudiarlos y comprenderlos.

La conciencia no es una palanca o un músculo, que se pueda cortar para estudiar. No se entienden los mecanismos de conciencia si los separo del medio cultural y social donde se dan. Y en ese medio, su relación con otros elementos es activa y dinámica.

Agreguemos, además, que su medio no es solo espacial, sino también y prioritariamente, temporal. Pero no con una temporalidad externa y lineal, reducible a fechas, sino una temporalidad interna y estructural donde el pasado, el presente y el futuro se entrecruzan de modo activo y ponderan el aquí y ahora de cada momento.

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