14 de mayo de 2010

XII.- LA VIDA COMO LUZ EN CIRCULACION

El día décimo:

1. Pocos pero importantes fueron mis descubrimientos, que resumo de este modo:

2. La Fuerza circula por mi cuerpo y ella es realmente mi vida y la de todos los cuerpos animados.

3. En mi cuerpo existen puntos de control de sus diversas actividades.

4. Hay diferencias importantes entre el estado de despierto verdadero y los otros estados mentales.

5. Puede conducirse la Fuerza al punto del real despertar.

6. La Fuerza se exterioriza como segundo cuerpo o doble.

7. El doble se disuelve tras la muerte física por las contradicciones internas y la pérdida de conciencia o evoluciona perfeccionando su unidad al romper las contradicciones y ganar en estado de despierto.

8. La naturaleza de la Fuerza y del doble es la de la luz.

9. Existe un centro-luminoso-dador-de-vida del que proviene la energía (o Fuerza) de todo lo viviente.

10. Del centro luminoso proviene la vida y circula en todas las especies vivas, desde las más primitivas hasta el hombre. Sólo en él puede, unificándose (por sus trabajos bondadosos y conscientes), continuar evolucionando luego de la muerte física. En los otros casos, a la disolución del cuerpo corresponde el obscurecimiento de la luz y su transformación en otras escalas animadas de menor conciencia. Esta aparente declinación de la luz es compensada por la reproducción de los seres vivos en su escala y por la ampliación de posibilidades evolutivas en cada ser.

11. El centro luminoso continúa produciendo luz y la creación sigue desarrollándose.

12. El doble puede consolidarse por su actividad unitiva o al recibir la Fuerza directamente desde el centro luminoso.

13. Estas conclusiones me hicieron reconocer en las oraciones de los pueblos antiguos, el germen de una gran verdad que se obscureció en ritos y prácticas externas, no alcanzando ellos a desarrollar la oración interna que realizada con perfección, pone al hombre en contacto con la fuente luminosa.

14. Finalmente, advertí que “mis descubrimientos” no eran tales, sino que se debían a la revelación interior a la que accede todo aquel que sin contradicciones busca la luz en su propio corazón.


XIII.- LOS PRINCIPIOS

1. Distinta es la actitud frente a la vida y a las cosas cuando la revelación interna hiere como el rayo.

2. Siguiendo los pasos lentamente, meditando lo dicho y por decir aún, puedes convertir el sin-sentido en el sentido.

3. No es indiferente ya lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta ante posibilidades que puedes escoger.


4. Yo no te hablo de libertad, te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso como se va liberando del necesario camino recorrido, el que se acerca a su ciudad.


5. Entonces, “lo que se debe hacer” no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.


6. He aquí los llamados “Principios” que debes observar si quieres ponerte en resonancia viva con todo el Universo del que eres su símbolo y su imagen.


7. Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo.

8. Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario.


9. No te opongas a una gran fuerza, retrocede hasta que ella se debilite, entonces avanza con resolución.


10. Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente.


11. Las cosas están bien cuando marchan al mismo tiempo, no cuando unas se adelantan y otras se retrasan.


12. Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones.


13. Si persigues el placer, te encadenas al sufrimiento. Pero en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente. De ese modo te liberas.

14. Si persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas.


15. Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos.


16. Cuando perjudicas a los demás quedas encadenado, pero si no perjudicas a otros puedes hacer cuanto quieras con libertad. Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas.


17. No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando. Sea cualquiera tu posición, tu opinión o tu bando, allí no está la verdad completa, sino el ensueño. La verdad completa y la libertad surgen cuando adviertes que tu posición, opinión y bando son para ti, ensueños.


18. Cada uno de tus actos crea contradicción o unión en ti. La contradicción y la unión se acumulan como se acumulan los actos en la memoria. De esta manera, por tus actos repetidos en una u otra dirección, se hará más fácil un sendero y más difícil otro. Pero no sólo ésto, ya que cuenta además, la importancia o gravedad que tiene cada acto que efectúes. Uno o muchos pequeños actos unitivos, no compensan a una gran contradicción.


19. Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón o cuando te sientas libre y sin contradicciones, agradece a tu dios interior como si te agradecieras a ti mismo. Cuando te suceda lo contrario, pídele con fe y ese agradecimiento que acumulaste en tu interior, volverá convertido y ampliado en beneficio. Pero no puedes pedir a tu dios si antes no has tomado contacto con él, al despertar la Fuerza y al entregarle alegremente tu bondad. Cuanto mayor sea tu agradecimiento, mayor beneficio volverá cuando sea necesario. De este modo sencillo, llegarás a experimentar que tu inmortalidad y evolución dependen del crecimiento de tu dios interior.


20. Jamás pidas a tu dios interno algo que se oponga a estos Principios, porque te dará de acuerdo a tu pedido (y tanto más, si es grande tu fuerza acumulada) y entonces, empezarás a encadenarte tú mismo.


Índice

* XIV. La Guía del Camino Interno
* XV. El gran pasaje de la Fuerza
* XVI. Transferencia de la Fuerza
* XVII. Pérdida y represión de la Fuerza
* XVIII. Acción y reacción de la Fuerza
* XIX. Los estados internos
* XX. La Religión interior

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