5 de marzo de 2012

La fuga es un alejarse-de-sí y del mundo.Silo


Por ésto los proyectos más imposibles son dos: auto-conciencia y compromiso con el mundo y los demás.

Por ésto, los olvidos, las resignaciones, justificaciones, la inconstancia más la infidelidad, será el repertorio frecuente del fugado que vive de accidente en accidente, de desvío en desvío, es decir, de nulidad en nulidad.

Pero no termina aquí el caso. El fugado en esa grave situación está encarcelado. ¿Cómo es posible?, es posible para este especial fugitivo que lleva a la cárcel consigo. Porque él no se fuga de algo como dijimos, sino que se fuga en general, constantemente, se fuga de todo. Diferente al fugitivo real, que al huir, la cárcel queda atrás y la libertad adelante.

El fugado encarcelado (vaya paradoja) ahora empieza a esperar, ya ha perdido toda capacidad de hacer, porque “todo le sale mal”, y está demasiado cansado de intentar nuevos embates. Entonces esperará, expectará a “algo” o a “alguien” que lo salve, que lo libre de esa situación que el no quiere abandonar.

En esta expectativa, en este esperar y no hacer, se basa la creencia mágica de que “algo inesperado y maravilloso me sacará de aquí”. Pero el desesperado sigue en situación deshonesta e impondrá “condiciones” para aceptar ser salvado, y el círculo vuelve a cerrarse otra vez. Ahora no sólo está fugado, sino que su dependencia emotiva va en aumento y se hará dependencia directa, cuando el fugado proyecte en algo o en alguien su posibilidad de salvación.

SILO

La ilusión del yo. Silo


"En algún momento, ojalá en un futuro cercano, el ser humano se dará cuenta de que la raíz del sufrimiento está en la creencia en la singularidad del "yo”. Entonces él comprenderá que la raíz más interna de sí mismo, que se expresa en momentos de soltada, de tratar bien a los otros, es la misma en él y en los demás, es la misma en él y en el otro y que todos nosotros tenemos el mismo destino aquí en este planeta, es decir, dejar que ese centro interno comience a brotar y a crecer. Para manifestarlo de otro modo, no somos sino un único organismo que se desarrolla unido como una estructura, aunque subdividida en varios miles de millones de células individuales. Cuando comprendemos esto y soltemos nuestros temores podremos liberarnos de ese gran generador de sufrimiento, la creencia en la importancia y singularidad del "yo”.

Silo

2 de marzo de 2012

Todo acto moral termina en otros y no en uno mismo. SILO 1981


1 El ser humano nace en un mundo que no ha elegido y se encuentra sometido desde el nacimiento a la muerte, al dolor físico y al sufrimiento mental.

2 El dolor físico puede superarse en la medida en que avance la organización y la justicia social, y en la medida en que éstas sean acompañadas por el desarrollo de la ciencia.

3 El sufrimiento mental no puede ser superado simplemente por el desarrollo de las condiciones anteriores.

4 Existe en el ser humano la posibilidad de elegir entre un acto de rebelión contra el dolor y el sufrimiento, o de sumisión a los mismos.

5 La existencia de este acto de libertad es el fundamento de cualquier tipo de moral. Sin libertad de elección, no hay fundamento moral.

6 Todo acto moral termina en otros y no en uno mismo.

7 El acto moral por excelencia se formula de este modo: "Trata a los demás como quieres que te traten a ti".

8 Es inmoral todo acto que produce en otros dolor o sufrimiento. Son inmorales todas las formas de violencia física, económica, racial y religiosa.

9 Todo ser humano tiene la obligación moral de actuar en contra de la violencia y a favor de aquello que supere el dolor y el sufrimiento.

10 La acción debe desarrollarse allí donde lleguen las posibilidades concretas de modificar y transformar situaciones.


XVIII. EL CAMBIO.

Paisaje Interno - Humanizar la Tierra. Silo.

Miremos hacia atrás por un instante. Consideramos al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción se manifiesta en el paisaje externo, de acuerdo a cómo se va formando su paisaje interno. Esa acción es variada, pero lo que define a una vida es su actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a la vida y produce sufrimiento, contaminando con él al mundo. Los actos de unidad abren el futuro, haciando retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el mundo.

"Humanizar la Tierra" es lo mismo que "dar" en actos unitivos. No puede tener sentido más que provisional, todo objetivo que concluya en el recibir. Su destino es conducir a la contradicción.

Existe una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida, es la fe. También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la actividad hacia el paisaje externo, son los "modelos".

1. Definitivamente, la pregunta es ésta: ¿Quieres superar el abismo?
2. Tal vez quieras hacerlo. Pero, ¿Cómo tomarás una nueva dirección, si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo que encuentra?
3. Cualquiera sea tu decisión, resta saber con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.
4. Aunque tu elección sea muy tuya, quisiera indicarte que cambiar la dirección de tu vida, no es cosa que puedas realizar solamente con recursos de trabajo interno, sino actuando decididamente en el mundo. Modificando conductas.
5. Suma a la tarea tu medio inmediato (ese que influye decisivamente sobre tí y sobre el cual tú influyes) ¿Y cómo lo harás? No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida invertida es posible.
6. Éste es el punto en que te dejo. Si te dispones a modificar tu vida, transformarás el mundo y no triunfará el abismo, sino aquello que lo sobrepase.

18 de febrero de 2012

Hijos del León Alado

Voy a contar la historia mil veces cantada de héroes y luchadores incansables de hazañas y fracasos. Intentos de la vida por abrirse paso.

Esta es la historia del Señor del Sí, semidiós anónimo de una era oscura de quien pocos supieron su verdadero nombre apenas una S inscripta en su lápida.

También es la historia de ese pueblo psíquico; aquél que él solo, sí, él tan solo, lograra formar.

Comenzó en América continente joven del planeta azul de una galaxia alejada del centro de este universo.

En aquellos tiempos el caos asolaba campos y ciudades. Seres ocultando sus rostros en las sombras
acallaban con difamación, persecución y muerte a quienes osaran alzar su voz con ideas nuevas.

Desesperación, rebeldía y a la vez la esperanza anidaban en las almas de jóvenes humanos.

Algunos las armas tomaron para destruir la crueldad reinante. Otros, rechazando a los poderosos tomaban la paz como signo de lucha buscando salida con extrañas sustancias.

Un joven desconocido aún recurrió a su lúcida mente y noble corazón como el instrumento para Despertar al hombre dormido en su propia ilusión.

En las altas montañas él decía acerca del deseo y la violencia arraigada en el corazón de los humanos cubriendo el planeta con el sufrimiento. Señaló el camino de liberación único no falso de aquello que adentro de cada ser frena la vida impidiendo el vuelo.

Quienes supieron oír a aquel hombre bueno transitaron a través de un arduo sendero ¿Cuántos escollos, y de qué tamaño, habrán debido superar? ¿Qué tarea no habrán tenido que acometer con tesón a ciegas?

En medio de la selva, en cumbres despobladas en pos de un paradigma y el Sentido anhelado allí iban ellos poniéndose a prueba superando límites no sólo el de sus cuerpos sino sobre todo ese de sus mentes.

Algunos no lograban avanzar por la escabrosa senda. Se dice que sólo continuaron quienes sin saber escucharon en el silencio de su noche interna el quedo susurro que en ecos de montaña llegaba a todo aquel que a corazón abierto buscaba en su interior la sagrada señal.

Apenas un puñado de esos primeros tomaron sus naves llegando a tierras lejanas; a miles de lenguas, a miles de almas, con el mensaje que cambió sus vidas. En sutil ligazón se fue entretejiendo ese pueblo mental, extendiéndose en todas direcciones del bello planeta desde el norte al sur, del este al oeste, sin frontera alguna.

Como anunciara aquel extraordinario hombre se avecinaban tiempos aún más oscuros. Deseos egoístas Iban aumentando la sórdida violencia ¿En el rincón de qué alma no había sufrimiento?

En medio del despojo de toda humanidad el Señor del Sí entregaba al mundo su sabiduría profunda, la fuerza, la paz, su amor, alegría e infinita bondad. Una sola frase unía todo esto: “Trata a los demás como quieres que te traten”.

Hubo quienes tomaron esta regla por ser justa medida de la mayor grandeza humana; para otros, ese era el acto supremo que enhebraba el hilo de la eternidad.

Llegando el final de sus días aquí en este tiempo, él decía:
“Una tormenta aún mayor asoma ya en el horizonte. Como nunca antes peligra esta especie. Hoy el mundo es uno solo conectado en invisible red. Lo que pase aquí o más allá se esparcirá en todas partes. Como el Ulises del mito, debemos atarnos al mástil a fin de que el mar embravecido no nos engulla. Haremos lo imposible, redoblando esfuerzos, para dar a quien lo necesite aquello que sabemos hace feliz y libre”.

¡Qué espantosos fueron los tiempos que siguieron! ¡Nadie estaba a salvo sin su centro interno! Unos y otros violentándose entre sí tratando de escapar a la locura, enloquecidos y aquel pueblo mental inmerso en ese mundo nunca antes había tambaleado tanto. El ruido ensordecedor del huracán y la furia de sus vientos descontrolados a punto de hacerlo sucumbir... Su temple a prueba.

Entonces, recordaron las palabras de su Guía quien siempre supo llevarlos a buen puerto.

“Todo estará bien cuando profundices en ti. Allí nos encontraremos nuevamente”

Con esta certeza calmaron su mente y su corazón en quietud amable el relámpago interno los iluminó ascendiendo así cual etérea magia al gran vacío hogar de significados sagrados, del impulso puro Sentido que desde antes del inicio de la historia da vida y movimiento a lo existente despejando caminos, trayendo el alba.

Así fue que cuando aquellos humanos volcaron su mirada sobre lo profundo de sí en ese breve instante alcanzaron finalmente a ver eso inasible que fluye cual león alado del que hablara el Señor del Sí

Entonces, se dijo más luego:
…Y llegó el cóndor en su majestuoso vuelo despejando a su paso la niebla que desde tiempos remotos cubría las ciudades del planeta azul manteniendo a sus pueblos en lucha constante. Distante el padre del hijo, distante el hermano de su hermano, distante un humano del otro.

Ninguno recordaba cuándo fue que su mundo cayó en tinieblas, ni cómo la niebla la había reemplazado pero ya era insostenible para cada alma continuar así. Poblaciones enteras vagando de aquí para allá sin hallar su rumbo.

Cuando avistaron al cóndor por vez primera nadie supo decir a ciencia cierta su origen. Sólo circulaban rumores que alguno recordaba de épocas similares en un pasado lejano. Lo cierto era que aquel que vio o supo del vuelo del cóndor, comenzó a preguntarse al fin ¿quién soy… hacia dónde voy?, respondiéndose en silencio día a día y, luego de tanto tiempo, ocurrió que el sol comenzó a anunciar la nueva alborada.

Yo comprendí todo acerca de ese cóndor al regresar del no-tiempo y el espacio ilimitado; cuando todo se aquieta y, en un instante soñado o vivido, uno está-no está-y vuelve a estar.

Comprendí el afán de posesión y los temores que violentaban a los hombres de entonces; supe de su furia enceguecida tiñendo de rojo oscuro al mundo con su destrucción. Pude palpar el desamparo, la desesperanza y el fracaso de aquellos humanos; supe también de su incesante búsqueda del sol, aquel que sus ancestros habían alabado, ese amado ser alentando a la vida con su calidez esperanzadora.

Supe de las altas montañas y esos picos nevados de la larga serpiente de occidente; esa cordillera que atravesaba todo un continente del planeta Tierra. Tuve certeza de que el cóndor recorrió enormes distancias, en tiempo y espacio, para llegar aquí. Y en medio del sonido del vuelo rasante del cóndor, escuché el mensaje del Señor del Sí, trayendo la luz.

Anónimo, hallado en un refugio andino, aproximadamente de mediados del siglo XXI

Norma B. Coronel – febrero del 2012 – Parque La Reja, Bs.As. – Argentina