14 de abril de 2011

ACERCA DEL NO-RUIDO. SILO 1975

La frecuencia mental de no-ruido es aquella donde la conciencia trabaja sin estar sometida a tensiones extras, donde no hay interferencias en ese trabajo, donde cada nivel trabaja con el tipo de estructuración y clima que le es propio sin ser presionado o interferido por aquellos de otros niveles. Donde se registran variaciones emotivas, donde se futuriza y actualiza, pero sin que la conciencia quede fijada a esas polaridades o tiempos. Donde si bien hay teñidos emotivos éstos no condicionan con fuerza opresiva.

Así la conciencia circula suavemente por sus distintos niveles de trabajo; sin forzamientos, con trabajo pleno de cada nivel, pasando por ellos casi por péndulo (que es lo que sucede cuando trabajando bien rompemos la inercia de cada nivel).

La "Pureza Interna": no-ensueño, no-sobresalto, paz consigo mismo. Vemos alegorizada esta frecuencia mental posibilitaria.

No podemos dejar de lado que también esta frecuencia tiene su correspondencia cenestésica bien particular.

Esta frecuencia es también aquella que se registra cuando desaparece el conflicto y queda sólo el problema a resolver.

Es la de una atención no-prejuiciada, "ingenua" diríamos.

Es la de un correlato emotivo de "buena disposición".

Es la de un correlato motriz con tensiones proporcionadas y oportunas.

Es la de un funcionamiento sexual pleno y no sometido a tensiones.

Es la de una vegetativa en disponibilidad.

Pero es también la frecuencia mental, donde si bien algunos de aquellos aspectos están ausentes, de todos modos no somos "tomados" y guardamos cierta independencia del clima interno.

SILO - Comentarios sobre la Regla de Oro


Últimamente, la frase “trata a los demás como quieres que te traten”, ha sido motivo de buena comunicación con mucha gente que anda por ahí perdida entre sus contradicciones, gente que además aumenta de continuo la contradicción entre los que la rodean. Los comportamientos se hacen hoy cada vez más erráticos y nadie sabe a qué atenerse con los otros, al par que los otros tampoco saben qué esperar de uno. En algunas ocasiones hemos aludido a la “moral”.

Semejante palabra hoy huele a falsedad, como pasa con tantas otras que han sido manoseadas y utilizadas con las peores intenciones. ¿Qué es hoy la “moral” sino un armatoste obsoleto en el que nadie cree? Nuestra moral nada tiene que ver con la farsa instituida. Nosotros nos apoyamos en un gran principio de comportamiento que ha sido llamado “la Regla de Oro”.

Es claro que para quienes conocen el pensamiento humanista, la Regla de Oro no presenta ninguna dificultad. Su coincidencia con la visión que tenemos del ser humano es perfecta. No obstante, algunos comentarios pueden ayudar a difundir un comportamiento en el que se afirma y justifica el esfuerzo por erradicar el dolor y el sufrimiento en la sociedad en que vivimos.

Cuando hablamos de antidiscriminación, de respeto por la diversidad, y de elección de las condiciones de vida a las que aspiramos para nosotros y para los demás, ¡está resonando esta moral! En el Vocabulario Humanista se escribe sobre la Regla de Oro: “Principio moral, muy difundido entre diversos pueblos, revelador de la actitud humanista.


Damos a continuación algunos ejemplos:

Rabino Hillel: “Lo que no quieras para tí no lo hagas a tu prójimo”.

Platón: “Que me sea dado hacer a los otros lo que yo quisiera que me hicieran a mí"

Confucio: “No hagas a otro lo que no te gustaría que te hicieran”.

Máxima jainista : “El hombre debe esforzarse por tratar a todas las criaturas como a él le gustaría que le tratasen”

En el cristianismo: “Todas las cosas que quisiérais que los hombres hicieran con vosotros, así también haced vosotros con ellos”.

Entre los sikhs: “Trata a los demás como tú quisieras que te trataran”.

La existencia de la Regla de Oro fue comprobada por Herodoto en distintos pueblos de la antigüedad”.

En el Humanismo se dice: “trata a los demás como quieres que te traten”.

En el Mensaje de Silo muchas personas entienden, practican y/o tratan de practicar este principio de conducta. Ellas parten de una sensibilidad, de una apreciación del otro, diferente a la que se ha impuesto hasta ahora en esta época de desestructuración de la relaciones humanas.

El entendimiento cabal de este principio, parte de la comprensión de la estructura de la vida humana en su totalidad. Esta comprensión es diferente a la habitual. En el Humanismo se desconfía sobre la sinceridad de otros cuando dicen que lo comparten, porque su visión del ser humano es frecuentemente opuesta a la del Humanismo. Si habitualmente no se trata al vecino en base a este principio, ¿qué puede quedar para los que hablan del cambio de la sociedad y del mundo? ¿En qué se fundamenta realmente su lucha para mejorar las condiciones de vida del ser humano?

Veamos las dificultades.

“Trata a los demás como quieres que te traten”. En esa relación de conducta, hay dos términos: el trato que uno requiere de los demás y el trato que uno está dispuesto a dar a los demás.

A. El trato que uno requiere de los demás.

La aspiración común se dirige a recibir un trato sin violencia y a reclamar ayuda para mejorar la propia existencia. Esto es válido aún entre los más grandes violentos y explotadores que reclaman colaboración de otros para el sostenimiento de un orden social injusto. El trato requerido es independiente del que se está dispuesto a dar a los demás.

B. El trato que uno está dispuesto a dar a los demás.

Se suele tratar a los demás utilitariamente como se hace con diversos objetos, con las plantas y con los animales. No hablamos del extremo del trato cruel porque, después de todo, no se destruye a los objetos que se desea utilizar. En todo caso, se tiende a cuidar de ellos siempre que su conservación gratifique o rinda alguna utilidad presente o futura. Sin embargo, hay algunos “otros” un tanto perturbadores: son los llamados “seres queridos”, en los que su sufrimiento y su alegría nos produce fuertes conmociones. En ellos se reconoce algo de uno y se los tiende a tratar del modo en que se quisiera ser tratado. Hay pues un salto entre los seres queridos y aquellos otros en los que uno no se reconoce.

C. Las excepciones.

Con referencia a los “seres queridos”, se tiende a darles un trato de ayuda y cooperación. También sucede con aquellas personas extrañas en la que se reconoce algo de uno, porque la situación en que el otro se encuentra hace recordar la propia situación, o porque se calcula una situación futura en la que el otro se podría convertir en factor de ayuda para uno. En todos estos casos se trata de situaciones puntuales que no igualan a todos los “seres queridos” y que no se extienden a todos los extraños.

D. Las simples palabras no fundamentan nada.

Uno desea recibir ayuda, pero ¿por qué habría de darla a otros? Palabras como “solidaridad” o “justicia” no son suficientes; se dicen con un trasfondo de falsedad, se dicen sin convicción. Son palabras “tácticas” que se suelen utilizar para promover la colaboración de otros, pero sin darla a otros. Esto puede llevarse más allá todavía, hacia otras palabras tácticas como “amor”, “bondad”, etc. ¿Por qué se habría de amar a alguien que no es un ser querido?

Es contradictoria la frase: “amo al que no amo”, y es redundante decir: “amo al que amo”. Por otra parte, los sentimientos que aparentan representar esas palabras, se modifican continuamente y puedo comprobar que amo más o amo menos al mismo ser querido. Por último, las capas de ese amor son diversas y complejas; ésto aparece claramente en frases como: “Amo a X, pero no lo soporto cuando no hace lo que quiero”.

E. La aplicación de la Regla de Oro desde otras posiciones.

Si se dice: “Ama a tu prójimo como a tí mismo por amor a Dios”, se presentan por lo menos dos dificultades. 1.- Debemos suponer que se puede amar a Dios y admitir que ese “amor” es humano, entonces la palabra no es adecuada; o bien amamos a Dios con un amor que no es humano en cuyo caso la palabra tampoco es adecuada y 2.- No se ama al prójimo sino indirectamente, por medio del amor a Dios.

Doble problema: desde una palabra que no representa bien la relación con Dios, debemos traducirla a los sentimientos humanos. Desde otras posiciones, se dicen cosas como éstas: “Se lucha por solidaridad de clase”, “se lucha por solidaridad con el ser humano”, “se lucha contra la injusticia para liberar al ser humano”. Aquí seguimos con la falta de fundamento: ¿por qué habría de luchar por solidaridad o para liberar a otros?

Si la solidaridad es una necesidad, no es una cuestión que pueda elegir, en cuyo caso poco importa que lo haga o no lo haga ya que no depende de mi elección; si en cambio es una elección, ¿por qué habría de elegir esa opción? Otros dicen cosas más extraordinarias, como por ejemplo: “en el amor al prójimo nos realizamos”, o bien: “el amor al prójimo sublima los instintos de muerte”.

¿Qué podríamos decir de ésto cuando la palabra “realizarse” no está clara si no se presenta el objetivo, cuando la palabra “instinto” y la palabra “sublimación” son metáforas de una Sicología mecanicista hoy ya, a todas luces, insuficiente? Y no faltan los más brutales que predican: “Usted no puede obrar fuera de la Justicia establecida que está hecha para que todos nos protejamos mutuamente”. En este caso, no se puede reclamar desde esa “Justicia” ninguna actitud moral que la sobrepase.

En fin, quedan algunos que hablan de una Moral Natural zoológica, y aún otros que definiendo al ser humano como “animal racional” pretenden que la moral se derive del funcionamiento de la razón de dicho animal. Para todos los casos anteriores, no cuadra bien la Regla de Oro. No podemos estar de acuerdo con ellos aún cuando nos digan que, con otras palabras, estamos hablando de lo mismo.

Está claro que no estamos hablando de lo mismo. ¿Qué habrán sentido en los distintos pueblos y momentos históricos todos aquellos que hicieron de la Regla de Oro el principio moral por excelencia? Esta fórmula simple, de la que puede derivarse una moral completa, brota de la profundidad humana sencilla y sincera. A través de ella, nos develamos a nosotros mismos en los demás.

La Regla de Oro no puede convertirse en un nuevo instrumento de la moralina hipócrita, útil para medir el comportamiento de los otros. La Regla de Oro no impone una conducta, ofrece un ideal y un modelo a seguir al par que nos permite avanzar en el conocimiento de nuestra propia vida.

Cuando una tabla “moral” sirve para controlar en lugar de ayudar, para oprimir en lugar de liberar, debe ser rota.Más allá de toda tabla moral, más allá de los valores de “bien” y “mal” se alza el ser humano y su destino, siempre inacabado y siempre creciente.

Mendoza 17/12/95

*Extraído del Manual de Temas Formativos para Mensajeros .

Oración Gnóstica

"Tú que eres la luz de la Gnosis, enséñame a ver tu presencia en lo Uno y lo Todo. Enséñame a ver con el entendimiento por encima de la Tierra y por encima de los ojos humanos. Tú que eres lo permanente, muéstrate a través de mis recuerdos, de mis pasiones, de mi fuerza que no es mía. Tú que eres lo Uno y lo Todo, siempre quieto y activo, muéstrame el misterio de aquello que no está en Ti para comprender por la Gnosis que estás por encima de la luz y también de lo oscuro en unidad eterna"

12 de abril de 2011

DE SENTIDO EN SENTIDO... SILO 1980

Nada tiene sentido si todo termina con la muerte. Y, si ese es el caso, el único recurso posible para transitar por la vida, es animarse con sentidos provisorios, con direcciones provisorias a las cuales aplicar nuestra energía y nuestra acción. Tal es lo que sucede habitualmente, pero para ello es necesario proceder negando la realidad de la muerte, es necesario hacer como si ella no existiera

Si se pregunta a alguien qué sentido tiene para él la vida, probablemente responderá por su familia, o por él prójimo, o por una determinada causa que según él justifique la existencia. Y, esos sentidos provisorios, habrán de conferirle dirección para afrontar la existencia, pero a poco que surjan problemas con los seres queridos, a poco que se produzca una desilusión con la causa abrazada, a poco que algo cambie en el sentido elegido, el absurdo y la desorientación volverán por su presa.

Por último, sucede con los sentidos o las direcciones provisorias de vida que en el caso de alcanzarse ya pierden referencia y por lo tanto dejan de ser útiles para más adelante y, en el caso de no alcanzarse, dejan de ser útiles como referencia. Por cierto que luego del fracaso de un sentido provisorio siempre queda la alternativa de poner un nuevo sentido provisorio, tal vez en oposición al que fracasó. Así, de sentido en sentido se va borrando a medida que pasan los años, todo rastro de coherencia y con ello aumenta la contradicción y, por tanto, el sufrimiento.

11 de abril de 2011

Hablar con la gente de sus cosas profundas, de las cosas importantes de su vida, con conviccion, con mucha Fuerza. SILO 1997

El ser humano es algo mas, como un dios encadenado que tiene que liberarse (haciendo el gesto de las muñecas atadas y luego separandolas diciendo) Tiene que desencadenarse, pero para eso, debe tener otra actitud. Para liberarse necesita otra mirada. No es una imagen que se pueda trabajar con ejercicios o practicas, es un registro y ese registro se produce por meternos en otra mirada (aqui hacia un gesto con la mano bajando desde los ojos hacia el corazon como una ola). Una mirada hacia el otro en la cual el otro es algo mas que quiere liberarse.

El sistema no tiene esta mirada, para el sistema el ser humano es solo su trabajo, su situacion economica, una hormiga, paciente, consumidor y ahora finalmente es algo que sobra. Pero el ser humano es algo mas, no es su dolor de muelas, ni su hambre, es algo mas que sus problemas y cuando nos metemos en esa mirada un poco especial, todo cambia.

Uno mismo se siente como algo mas. Hay que hablar con la gente de sus cosas profundas, de las cosas importantes de su vida, sin ningun miedo, con conviccion, con mucha fuerza y habrá gente que quedara shockeada, mejor eso a que no les pase nada. Hay que buscar ese registro, hay que buscar esa mirada hacia el otro y alli pasaran cosas interesantes al largar estos temas con toda la fuerza.

El Camino


Lectura compartida "El Camino" Comunidad Faros de los Andes del Mensaje de Silo

10 de abril de 2011

9 de abril de 2011

“Aprende a tratar a los demás, del modo en que quieres ser tratado”. SILO (El Camino)

Todo nuestro mundo de relación, si pretende coherencia, se ha de regir por la reciprocidad de las acciones. Esta postura no está “naturalmente dada” en el comportamiento sino que se considera como algo en crecimiento, algo que debe ser aprendido. Es conocida esta conducta como “la Regla de Oro”. Dicha conducta se educa y perfecciona a lo largo del tiempo y de la experiencia en el mundo de relación.

LA CONVERSION DE LAS PERSONAS. SILO 1997

El acuerdo con nuestros esclarecimientos ideológicos no hace que la gente se mueva. Estar de acuerdo con 2+2 = 4 no hará que por eso la gente se mueva en una dirección.

Para que la gente se mueva no se necesitan esclarecimientos ideológicos, para que la gente se mueva se necesitan imágenes movilizadoras.

Moverse no es cuestión de acuerdos, las consecuencias lógicas no mueven (concluir que el sistema es explotador, manipulador, ... y estar de acuerdo con eso no mueve a las personas a realizar acciones ).

La movilización de imágenes no es lo mismo ni tiene que coincidir con el esclarecimiento ideológico .

Ni aún en la época del racionalismo la gente se movía por ideas, no eran las ideas las que movían a las personas en aquella época. Lo que pasaba era que la gente creía en las ideas, pero a la gente las movía no las ideas sino la fe en las ideas.

En aquella época a la gente la movía las creencias e imágenes de un mundo y un orden racional mejor que el que estaban viviendo. Son las imágenes (acompañadas o no por ideas) las que mueven a la acción.

La creencia en el poder transformador de las ideas racionales eran el motor de la acción en la época del racionalismo. Hoy no se cree en la razón, entonces la razón no mueve.

¿Entonces que es la conversión de las personas?

La conversión de las personas es la transformación de su sistema general de imágenes de un modo rápido, de manera que se pueda polarizar la dirección de su vida en un sentido preciso.

Ejemplos de esto que estamos hablando se pueden rescatar en lo que está sucediendo en algunos grupos cristianos (sectas protestantes) en donde alguien asiste y de pronto él atiende a una especie de llamado (no a una ideología) y algo le pasa y entonces a partir de ahí se integra con más fuerza a ese grupo, deja el alcohol, vuelve con su pareja, consigue y conserva un trabajo estable, es decir, el sistema general de imágenes del sujeto se trasforma de un modo rápido y la dirección vital del sujeto se convierte.

Después de esta experiencia las personas dicen: me convertí al ... Esto que estamos describiendo no lo hicieron con ideas. Hay tipos de estos que eso que acabamos de explicar les ha sucedido en un acto protestante en un corto instante y a partir de ahí su vida errática toma una dirección con mucha fuerza. Esto no se hace con el simple hecho de ponerse de acuerdo con ideas.

Nosotros no podemos hacer ciertas cosas (conversiones masivas de sentido) antes del tiempo adecuado porque aún el proceso general va en otra dirección; todavía hay creencias colectivas que tienen que caerse antes de la caída masiva, y será entonces cuando busquemos esas conversiones masivas de sentido. Esas conversiones masivas son plegamientos masivos a un nuevo estilo de vida.

8 de abril de 2011

La configuración interna que va haciendo la propia mente al aplicarse en el mundo. SILO 1976 (Canarias)

Sucede que hay distintas producciones humanas que en realidad la gente hace porque los objetos mismos con los que opera esta gente, son simplemente vehículos de descarga de tensiones.

Es decir, hay personas que realizan actividades y estas actividades las realizan no para esperar algo del objeto, no porque el objeto de un determinado tipo de placer en cuanto tal; el objeto no tiene nada que ver con esto. Estas personas realizan actividades en el mundo y van hacia los objetos por un motivo muy diferente, porque al hacer, descargan sus tensiones y el objeto, entonces, no tiene valores en sí, sino que los objetos para estas personas, son nada más que un punto de aplicación de su propia energía. Y se aplican a los objetos sin darle valoración a los objetos; ese es un caso, por lo menos.

Hay otro caso. El caso en que se hacen, se realizan actividades en el mundo, porque al realizar determinadas actividades, se va configurando en la estructura mental toda una unidad.

Es decir, que se van haciendo cosas en el mundo, también en este caso, sin importar los objetos. Se van haciendo cosas en el mundo, no por descargar tensiones; en este caso se van haciendo operaciones en el mundo porque es un modo de ir integrando los propios contenidos. Y esta integración de los contenidos internos, y esta continua perspectiva que se va teniendo de los distintos procesos, usan al mundo como referencia, pero en este caso la valoración no está puesta en el mundo.

Normalmente, se pone en los objetos los valores. Se cree, mucha gente cree, que los valores están en las cosas; que una cosa es más valiosa que otra en sí; que una cosa está bien y una cosa está mal. Mucha gente cree que los valores existen en las cosas. Y en realidad los valores están puestos por la mente.

Algunos, llevándolo al campo económico, creen que los valores tienen que ver, por ejemplo, con la escasez. Pero todavía no explican el sugestivo valor de ciertos metales que -si bien es cierto tiene que ver con la escasez- tiene que ver sobre todo con sus brillos, su textura, su resonancia interna, su peso, su cualidad, más que con el valor en sí, el valor puesto.

Así que esto de los valores en los objetos, esto de toda una axiología, de una teoría de los valores puesta en las cosas, esto, es ilusorio.

Volviendo a nuestro problema de las movilizaciones de actividades en el mundo, no debemos ver las cosas, me parece, tan primariamente, y creer que uno se mueve si las cosas le dan cierta tensión, si las cosas le provocan cierto placer, si vale más la pena una cosa que otra. Sí, esto sucede en algunos casos, pero en otros casos las actividades humanas se lanzan al mundo como descarga de las tensiones internas, considerando al mundo como aplicación de las propias cargas.

Y entonces es una forma, este moverse en el mundo, en que el siquismo se abre paso, y este siquismo va construyendo al mundo a su imagen y semejanza. Y es el avance de la conciencia y de la mente sobre el mundo, el que lleva a esta actividad, sin importar considerablemente los objetos.

Esto que va pasando en el mundo, que el mundo se va haciendo cada vez más humano, se va humanizando; esto de que el mundo cada vez va reflejando más la actividad de la mente humana, nos revela que es la mente la que considera al mundo como su punto de aplicación. Y nos revela que es la mente la que no considera a los valores como puestos en los objetos, sino que es la mente la que pone los valores en el mundo, es la que da categorías, es la que establece relaciones, es la que amplía su expansión.

Es la mente entonces, la que utiliza al mundo como su punto de aplicación. Y muchas de las actividades humanas tienen que ver, primariamente, con la descarga de estas tensiones hacia el mundo. Pero, en mayor profundidad, muchas actividades humanas se explican por la configuración interna que va haciendo la propia mente al aplicarse en el mundo.