9 de diciembre de 2010

Charla de Salvatore con el Negro (Notas libres sobre la "llamada a los Dioses")

.............." Los dioses se mueven en un tiempo totalmente diferente, los dioses no son solamente libres, sino que arbitrarios. No tienen leyes ni pautas, su relación con los hombres está dada por algo más bien estético que moral. En otras palabras los dioses se relacionan con los hombres porque éstos les placen.

Los dioses huyen de la oscuridad. Este punto es importante porque la diferencia entre el infierno y otros planos está dada por la esperanza. En el infierno, como lo dijo Dante, se pierde toda esperanza, (recordar la puerta del infierno en que se aclara, por aquí se va al eterno... deja toda esperanza). Dicho de otra forma, la desesperación es el infierno. En cambio, el ascenso significa la esperanza.

El dios del tiempo tiene dos caras, mostrando una el tiempo humano, espacial, y la otra el tiempo en sí de los dioses.

Existen oportunidades en que es posible conectar con los dioses (con el tiempo en sí). Existen momentos en que un ser humano puede producir un gran silencio interno. Este silencio interno es tenso, es una espera escuchando y esperando la respuesta que puede llegar. A veces cuando este silencio es profundo, se produce la respuesta y es posible conectar con otro plano.

Podría suceder que mucha gente o inclusive que todos los humanos estuviesen produciendo ese silencio interno, esa espera, esa llamada sin darse cuenta que lo están haciendo. Podría suceder que se estuviese a la espera de algo no específico, produciendo una espera sin objeto.

El planeta entero podría estar lanzado a esa espera sin saber que se está llamando, “por eso a veces decimos que los dioses se están acercando”.

Este es el rapto de aquellos seres no comprendidos en su naturaleza íntima, grandes poderes que hicieron todo lo conocido y lo aún desconocido.
Esta es la rapsodia de la naturaleza externa de los dioses, de la acción vista y cantada por humanos que pudieron ubicarse en el mirador de lo sagrado.
Esto es lo que apareció como señal fijada en tiempo eterno capaz de alterar el orden y las leyes y la pobre cordura. Aquello que los mortales desearon que los dioses hicieran; aquello que los dioses hablaron a través de los hombres.

Silo

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