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21 de agosto de 2010

La Alegoría de la Caverna - 2010

El guión del video Homo - Zapping está inspirado fundamentalmente en “La Alegoría de la Caverna” de Platón del libro “La República” escrito en el año 395 AC. Este se trata de una explicación metafórica sobre la situación en que se encuentra el ser humano respecto del conocimiento.

En ella Platón explica su teoría de cómo con cuatro tipos de conocimiento podemos captar la existencia de los dos mundos: el mundo sensible (conocido a través de los sentidos) y el mundo inteligible (sólo alcanzable mediante el uso exclusivo de la razón).

Describió en su alegoría de la caverna una vivienda cavernosa, en la cual se encuentran un grupo de hombres, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.

Estos hombres encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados en tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas.
video Alegoría de la caverna Platón

Alegoría de la caverna: wikipedia
Homo - Zapping /Inspiración Platónica

En el mundo del Homo Zapping no hay más autoridad que la pantalla de la televisión, el individuo sólo cree en los reflejos que los medios de comunicación transmiten.
video Homo - Zapping


PERSONAJES:

EL HOMBRE TELE-ESPECTADOR:

Como cualquier hombre contemporáneo se encuentra sentado en su sillón mirando la televisión, pero este en especial, simboliza el estado puro o cero del hombre (un estado inicial de la evolución social del hombre). En este momento inicial , el hombre tiene en sus manos el control remoto. De forma pasiva, totalmente sin expresión y sin reacción, comienza a ser moldeado por la televisión. Su capacidad de administrar los acontecimientos que lo rodean está condicionada a lo visible.



LA MUJER DE LA LÁMPARA:

Cansada de vivir constantemente atemorizada por la información radial, reacciona poniendo en tela de juicio “la realidad” que se transmite dentro de la pantalla televisión. Es la única que no posee ninguna tecnología avanzada más que una lámpara, que mínimamente ilumina la oscuridad del lugar. Atrevida y desafiante, decide enfrentar sus miedos. Prefiere arriesgar su vida ante los peligros que pueden estar acechando, que permanecer escondida y encerrada en aquella caja. Es entonces, cuando se ánima a salir, sin saber lo que le espera. ¿Qué habrá visto afuera? ¿Diría la verdad cuando vuelve o realmente tenía un plan siniestro como lo indicaría uno de los personajes?



EL HOMBRE DE LA RADIO :

De cierta forma es el líder , o la voz superior, entre sus compañeros. Es por eso que, tal vez, sujete la radio, siendo así el cuerpo transmisor de las noticias. Es también aquel que intenta retenerlos en el lugar; alegando que “ahí adentro están seguro”, sin la necesidad de enfrentamiento o búsqueda. La acción de su compañera es vista como una locura, y rápidamente la cataloga de suicida; porque ese enfrentamiento que propone se escapa de su normalidad, propone algo prohibido y supuestamente nocivo. Cuando ella vuelve, él no puede reflexionar lo sucedido, sus propias afirmaciones son puestas en duda. Creerle sería aceptar que toda su vida ha sido un engaño, que su existencia ha sido una broma. Tal vez está demasiado arraigado a lo que lo rodea, y mismo, a su visión del mundo; y en un acto de irracionalidad decide resolver la situación con violencia. Finalmente soluciona el conflicto, y todo vuelve a la normalidad del principio.



HOMBRE DEL PARCHE EN EL OJO:

Es el personaje mitad ciego y, tal vez, sea el más sumiso de los tres, pero a pesar de ello, algunas acciones le generan duda. Es tentado por las acciones y palabras de su compañera, pero rápidamente es abatido por las afirmaciones del Hombre de la Radio. Su participación es casi como espectador, desligando así el poder de la elección a los demás personajes.



HOMBRE TELE-ESPECTADOR FINAL:

Este tele-espectador ha perdido la tenencia del control remoto, y su rostro es una careta, se ha vuelto una configuración, un molde superficial que oculta en lo que se ha convertido: Una Realidad Televisiva.

Nota:
Sobre el contenido del blog y sus publicaciones se trata de aproximaciónes implica limitaciones de profundidad y amplitud. En muchos casos carece de la estructuración de nuestro método, por una parte. No defiende una hipótesis, por otra parte. Además, la fuente bibliográfica principal casi siempre utilizada es Internet en su versión gratuita, lo mismo vale para los enlaces como wikipedia y similares.
Aquí no agotamos ningún tema, al contrario lo invitamos a la búsqueda y a la profundización.
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20 de agosto de 2010

El Manipulador



Los Caracteres Inmorales: el manipulador

Fernando A. García. Buenos Aires, 10 de agosto de 2010. Charla en el local Rebelión Humanista (La Comunidad para el Desarrollo Humano), Frías 262, Buenos Aires, el 14 de agosto de 2010.

Manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Diccionario de la R.A.E.)

Nuestra pasión por el comportamiento humano nos lleva a intentar retratar uno de los personajes más conspicuos del viejo mundo que se fue: el manipulador. Confiamos en que esto contribuya a identificarlo mejor cuando lo encontremos en museos o reservas naturales.

La manipulación es una de las formas que asume la violencia: es al menos violencia psicológica. Esto es así porque la manipulación presupone –como veremos- una cosificación de los otros, un intento de apropiación del todo por una parte de este, de concentración desproporcionada de poder decisorio, etc. La manipulación es intrínseca al sistema deshumanizante y violento, es parte de su modus operandi como lo son la censura, la represión, la discriminación, etc. Por lo tanto, esta se encuentra arraigada en el paisaje de formación de muchos, que se resignan a ser tanto víctimas como victimarios de la manipulación.

El manipulador es básicamente un cosificador: alguien que trata de usarnos como prótesis de su intención, controlando nuestra manera de pensar, de sentir o de actuar, según convenga a sus intereses. Dichos intereses son los personales, o bien los de la facción a la que pertenece. El manipulador puede hacer un uso retórico del interés conjunto, pero lo hace para manipular y porque asimila en mala fe el interés conjunto al interés propio o de parte.

Al manipulador no le interesa nuestra subjetividad, nuestra intencionalidad, sino sólo en función de operar sobre ella para que hagamos lo que él desea y a pesar de lo que nosotros deseemos. Aparentemente demuestra interés por nuestra opinión, pero sólo para descalificarla o buscar cómo usarla a su favor.

El manipulador puede mostrarse bondadoso y amable, pero es sólo una táctica para hacer que bajemos nuestras defensas y hacernos así más vulnerables a su manipulación.

Es claro que el manipulador es también un pragmático al que sólo le interesa lograr su objetivo, para lo cual se sirve de otros cuya intención desestima. Como pragmático, el manipulador se mueve por intereses y no por principios éticos. Su fin justifica los medios que usa.

El manipulador tiene muchas astucias y trucos. Una de ellas es el uso de la mentira.

Miente cuando lo que dice no se corresponde con los hechos, según él los entiende. O sea, piensa o sabe una cosa, pero dice otra. Miente cuando oculta selectivamente la información que no conviene a su caso, en todo o en parte. O sea, de todo lo que piensa o sabe, sólo presenta la parte que le conviene o bien omite la información completamente.

El manipulador es un hipócrita y un farsante, ya que siempre esconde su verdadera cara y sus verdaderas intenciones que no son las que proclama.

El manipulador tiende a instalar y controlar monopolios ideológicos y organizativos, de manera que toda opinión y acción pasen por su filtro. Para ello es importante para el manipulador dificultar o bloquear el acceso indiscriminado a las fuentes fidedignas de información, ya que el libre acceso a ellas disminuye su poder sobre los demás. Tampoco ve con buenos ojos la libre comunicación, contacto e intercambio entre todos. Al manipulador conviene el oscurantismo, el cerco mental que impide el cotejo, el juicio crítico, la opinión informada, etc.

Para lograr el monopolio, el manipulador a menudo se erige de manera inconsulta en mediador, portavoz, representante, y similares funciones con respecto a otros. Es ávido por tomar toda función pública o conjunta que le de poder, buscando concentrar varias funciones en su persona. De esta manera se reviste de atributos que le dan más autoridad y figuración. Se arroga un poder y un derecho que retóricamente está al servicio de todos, pero que de hecho maneja según su parecer y no comparte.

Por lo tanto, el manipulador también nos trata de desinformar. No sólo lo hace cuando la información que nos provee es insuficiente o cuando la omite, sino también cuando la información que nos provee es una mezcla confusa de datos fehacientes y datos falsos. De esta manera nuestro juicio acerca de lo que está en juego se hace muy difícil o imposible.

Algo similar ocurre cuando nos provee información que, aunque fidedigna, es irrelevante o secundaria. De esta manera intenta que nuestra atención se enfoque en la información equivocada, desviando así nuestro juicio hacia conclusiones erróneas.

De modo que el manipulador siempre está atento a manejar la circulación de información. Es un censor que abrirá o cerrará las válvulas de la información, de manera que los demás se enteren sólo de aquello que conviene al manipulador.

El manipulador también hace uso de las copresencias. Hace uso de cierta información (en forma de imágenes o palabras) sabiendo que mueve en nosotros asociaciones grabadas en nuestra memoria, asociaciones que mueven pensamientos, recuerdos, emociones, etc. que convienen a su discurso manipulador. En su boca, y por ejemplo, las palabras “dios”, “patria”, “familia”, etc. apuntan a asociar falsamente los mejores sentimientos de los otros a los propios designios.

Pero no sólo hace uso de información, sino también de gestos, poses, actitudes, tonos de voz, miradas, etc. que dotan a su discurso de connotaciones, de copresencias, que nuestra atención capta como un doble mensaje de manera presente o copresente. Así, el manipulador siempre podrá negar que haya dicho algo: por cierto, lo dio a entender, pero no lo dijo.

Otra marca distintiva del manipulador es que nada en él es un “dar” desinteresado, sino un cálculo de “recibir”, aunque mencione en vano términos tales como “amor”, “solidaridad”, “generosidad”, etc.

El manipulador hace uso de la extorsión. Para obligarnos a actuar en algún sentido, ejerce presión sobre nosotros mediante algún tipo de amenaza encubierta o no. En su discurso recurre al clásico juego de la recompensa y el castigo para obligarnos en el sentido que le conviene.

El manipulador, cuando es necesario, se apoya en otros para darle peso a su opinión. A veces le basta dar a entender que alguien por quien tenemos gran respeto y estima está de acuerdo con su discurso y lo avala. Otras veces nos da a entender que su posición es compartida por otros, por lo que la nuestra es minoritaria, y esto haría que supuestamente su razón fuera más válida que la nuestra. Esta es una muestra del uso que hace de una lógica falseada para manipularnos.

Por ejemplo, nos sugiere arteramente que dadas las premisas A y B (que son datos verdaderos) de su silogismo, la consecuencia “lógica” es D (que es falso). O sea, no son falsas las premisas de su discurso, sino las conclusiones que deriva de ellas y que nos presenta como “razonamientos indudables”. Así, dispone su razonamiento falaz de manera engañosa y fraudulenta, aprovechando nuestra distracción, ignorancia o confusión. En ese ejercicio de una lógica falseada, recurrirá a desproporcionar lo que compara, ofrecerá supuestas “pruebas” amañadas, atribuirá falsamente intenciones a otros, producirá mezclas de planos lógicos y saltos de puntos de vista, hará afirmaciones indemostrables, etc.

Cuando no puede fundamentar su postura o bien contrarrestar la ajena, recurre a trucos como, por ejemplo, degradar la personalidad (no las razones) de quienes sostienen la postura contraria. Según sea el caso y la conveniencia del momento, apelará a la demagogia y al populismo fáciles, o bien se refugiará en un elitismo exclusivista que marca distancias.

Cuando es necesario debilitar o desarmar las opiniones opuestas a la suya, el manipulador recurre a relativizar el punto de vista ajeno. Cuando es necesario afirmar la propia opinión, su interpretación y postura toman un carácter categórico y absoluto que descarta toda otra opinión.

El manipulador hace pie en las necesidades, los miedos y demás debilidades de los demás, promoviendo siempre la dependencia sicológica con respecto a él. Su empatía con los demás no está basada en advertir y favorecer lo mejor del otro, sino en una actitud predatoria que advierte en los demás los puntos débiles sobre los que ejercer presión.

El manipulador cuida su imagen pública de modo que ésta siempre esté asociada a atributos que le permitan manipular más y mejor. Según el caso, tratará siempre de quedar asociado a personajes y eventos importantes, haciendo así que su imagen crezca por los atributos transferidos gracias a su proximidad con ellos. Busca los lugares prominentes, los micrófonos, los reflectores, las fotografías y las tomas de video en primer plano: en definitiva, la figuración y el protagonismo. En todo lo que hace y dice el “yo” está muy presente y próspero.

El manipulador nos da siempre a entender que necesitamos de su opinión y aprobación. Los éxitos se deben a su intervención y los fracasos a la falta de ella. Todo lo que no pasa por su control es desestimado como irrelevante o negativo. Siempre habla con el aire de “autoridad moral”, la de aquel que aprueba o desaprueba lo que otros hacen, autorizando o desautorizando, con crítica velada o desembozada. Su tono es a veces condescendiente y paternalista, como afirmación de su superioridad y como modo de emplazar a los demás por debajo de él. Con esto trata de crearse un aura de “orientador” o “autoridad”, aunque tal pretensión no se corresponda con su capacidad demostrada.

El manipulador siempre hace cálculos políticos en términos similares a los de “aliados”, “adversarios” e “idiotas útiles”. Siempre se rodea de algunos obsecuentes, entre quienes se destacan los aspirantes a manipuladores o de segundo orden. La relación con ellos es frágil e inestable, ya que el aglutinante que los une es la conveniencia que varía según las circunstancias. Entre ellos, la palabra “amistad” tiene sólo un sentido utilitario.

Obviamente, no todos los manipuladores reúnen en si mismos todas las características antes descritas. Si bien hay buenos manipuladores, también los hay torpes y ridículos. Los hay que apuntan a manipulaciones mayores y los que sólo manipulan cuestiones menores. Está el manipulador permanente, pero la mayoría son manipuladores inconstantes u ocasionales. Aunque destaquemos al manipulador desembozado, también está aquel que actúa en las sombras y entre bambalinas.

El manipulador prospera en momentos de desinteligencia conjunta, de incertidumbre y confusión de referencias, de merma de la inteligencia, de debilidad, etc. Por el contrario, el manipulador detesta la descentralización del poder, el libre acceso de todos a las fuentes de información, la capacidad auto-organizativa de los conjuntos, las referencias claras y precisas, etc.

El gran error del manipulador es su cortedad de visión, su falta de verdadera inteligencia que confunde con astucia. Su desprecio por la subjetividad de los demás es su propia trampa. La conciencia del ser humano no es pasiva, sino que es una estructura evolutiva intencional que tiende cada vez a una mayor libertad. Todo retraso de tal proceso de liberación creciente es sólo provisorio. De manera que la manipulación y todo aquello que vaya en dirección contraria no puede sino tener vida corta y un éxito provisorio. Quien va contra la evolución de las cosas, va contra sí mismo. Así el manipulador se convierte, por su propia intención, en la primera y la última víctima de su manipulación.


Fernando A. García.
Buenos Aires, 10 de agosto de 2010.




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23 de julio de 2010

Serie documental "Faros de la Humanidad" - Bizancio la Raíz Común



"Faros de la Humanidad" es una serie de documentales que se encuadran dentro de un conjunto de actividades orientadas al acercamiento entre pueblos de diferentes culturas, tomando como base los aportes más positivos de cada una de ellas.

De acuerdo a esto, hemos acometido la tarea de investigar y difundir lo que llamamos momentos humanistas en la historia, que se caracterizan, entre otras cosas, por un rechazo de la violencia, una apertura hacia otras culturas y por un amor al conocimiento y su avance más allá de las verdades establecidas.

Como estilo de la serie, los sucesos relatados se estudian en relación a su medio, así como sus antecedentes e influencias futuras. Este método nos da una visión del avance del conocimiento como una construcción del conjunto y nos ayuda a comprender que nuestra cultura actual se constituye del aporte de muchos pueblos que, con frecuencia, están alejados en el espacio y el tiempo.


Bizancio la Raíz Común

Sobre la antigua Bizancio griega se funda Constantinopla, donde se lleva la sede imperial. A partir de ese momento, Bizancio será la conexión entre oriente y occidente.
De esta manera se erige en la transmisora de la cultura clásica, posibilitando la recuperación de los conocimientos antiguos a partir de la era renacentista.
Durante todos estos siglos, no solo conserva aquellos saberes, les aporta nuevas ideas alimentadas desde las muchas religiones emergentes que se dan en diferentes momentos, como el cristianismo, el mitraismo, o el islam, así como otras corrientes de pensamiento, el arte, el derecho, y otros campos.

Por otra parte, es influida por las culturas orientales, y a su vez, influye en las demás culturas que se desarrollan a su alrededor.
Este documental nos llevará a través del tiempo desde la descomposición del Imperio Romano de Occidente, en el siglo III, hasta la aparición de los humanistas en el siglo XV.


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 1


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 2


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 3


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 4


Proximas entregas de la serie:
  • "Toledo y Alejandría, faros de la humanidad"
  • "La aparición del conocimiento en la corte de Rodolfo II"
  • "Federico II, un puente entre Oriente y Occidente"




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17 de junio de 2010

Charla sobre el yo - Silo


Extracto de la charla Sao Paulo 2/10/80


Negro:

El punto es, que es lo verdadero en mi que considero el yo?

A mi me parece terrible que si yo muero desaparezco esto que soy yo y aparezca otro: Mr. Hyde....sorpresa (risas).

Mi punto es: que es lo que efectivamente me da mi sensación de mi?

Mi cédula de identidad (risas), mi nombre... yo me llamo de ese modo, me miro en el espejo y digo: “ese soy yo”, escucho mi voz y yo me recuerdo a mi; pero si yo me olvido de mi nombre y dejo de reconocer mi cara, que es lo que me da la nocion del yo?

Me lo dan las cosas muy externas como son el aspecto y recuerdos... aquello que, no obstante el que haya cambiado desde que era pequeño hasta hoy he ido cambiando pero siempre digo que soy yo.

Cuando tenia 3 años de edad decía yo. Ahora sigo diciendo yo. Todo cambia pero soy yo.

Yo? Soy memoria, soy percepción, soy datos que han entrado por distintos aparatos, pero también soy elaboración hacia el futuro, soy registros, yo tengo un tono corporal, tengo un sistema de emociones...todo eso es lo que me da mi cierta unidad.

En algunos casos de demencia, por ej. , se pierde el registro del tono interno y de las propias sensaciones y el sujeto se siente extrañado de si mismo... como si fuera otra persona... como si se hubiera alejado de si. Es decir, son los registros que yo tengo que me dan sensación de yo.

Este yo mantiene cierta identidad que esta dada por la memoria. Son también mis sufrimientos, son mis gustos...todo eso da sensación de yo. Pero eso es muy variable.

Yo me olvido de mi mismo. Por ej.: Estoy caminando por la calle haciendo cosas y si alguien no me pregunta quien es usted, no me acuerdo quien soy yo. Cuando estoy haciendo cualquier cosa...

Hora por ej. Que estamos hablando, es posible que estemos olvidados de nosotros mismos. Si a uno le preguntan: Que esta haciendo ud.? No vamos a responder: “Estoy escuchándome”. (risas), pero no es que uno este pensando mientras escucha que esta escuchando. No. Uno no piensa: “ Yo soy Juan Perez que esta escuchándome ” Uno esta escuchando y se olvida de si mismo.

Lo mas frecuente es que uno este olvidado continuamente de si mismo... y, sin embargo, uno vive. De pronto uno cae en cuenta que va a morirse y dice: “ caray... voy a desaparecer”, y dígame, en su vida cotidiana no es lo mas normal que usted desaparezca, que usted no se sienta a si mismo, que no experimente a su yo.

Claro que hay momentos en que experimento mi yo.

Si me empujan, yo digo : ¿Que me están haciendo ? Pero yo no tengo el registro del yo en mi vida cotidiana, a menos que yo piense. Por actos de reflexión, tengo noción del yo, puedo hablar del yo, pero si no estoy totalmente olvidado...miren, traten de pensar durante medio minuto en ustedes mismos, sin olvidarse de ustedes mismos. Mientras están pensando en ustedes no vayan a pensar que a lo mejor es muy tarde y tienen que irse a comer o bien que se escucha un bocina por allá. No se distraigan de ustedes mismos durante un pequeño tiempo y van a ver como... si, se olvidan de ustedes mismos, aunque se propongan pensar en ustedes mismos.

Van, vienen, la atención fluctuá, la conciencia va de un objeto a otro y ustedes están pensando: “Yo soy yo mismo”...basta que haya un pequeño ruido para que se escapen de ustedes mismos.

Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos tan horrible.

Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero también se reconozca por primera vez en lo mas autentico de si mismo...ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida.

Uno trabaja con el yo mecánico, periférico...pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces en que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre esta olvidado de si mismo, siempre esta alejado de si mismo...no existe el tal yo a menos que me lo pregunte. Es una combinación de factores, pero no es una cosa permanente.

Puede ser que no sea tan horrible cuando uno muere...puede ser una cosa interesante (risas).

Cuando nosotros tratamos que viva ahora el Yo interno, el Yo verdadero estamos precisamente en una buena orientación.

Tener el registro antes que la fe. Ese es el punto.

Comenzar por actos unitivos nos dicen: “por ahí”. Buen camino. Captar en el silencio si surge el registro de un yo que no sea el mecánico, sino el mas profundo. Tarea interesante.

Que otra posibilidad tenemos? Hay formas de meditación dinámica, hay otros estados especiales de conciencia en los cuales uno se puede poner, pero ya no sabe si es trance o no se que cosa, que datos tenemos para lograr eso?.

Es tan fácil acaso hallar la percepción del yo profundo?

No es tan fácil la percepción del yo profundo, pero es posible dedicarle un mínimo de tiempo para tener esa experiencia. No digamos que la tenga todos los días, no digamos que la tenga continuamente. Digamos que me bastara que tenga una experiencia, para sentirme atento o en eso porque mi problema es comprobar...

Hablando de registros... A ustedes les ha pasado, porque si, que de pronto han sentido una alegría muy fuerte? Sin ningún motivo.

Y cuando se da esta experiencia es breve, pero uno quisiera que volviera...Uno tiene el registro como que siempre ha estado con uno...algo muy intimo, muy cálido.
Veamos esto otro...distinto: voy a un lugar y tengo la sensación de que esto ya me ha pasado, la sensación de que esto ya lo he vivido. Me parece que ya he estado ahí otras veces. Existe eso. Casos de reconocimiento, doble.

Vamos al otro caso : Todos los días veo mi habitación pero en un momento miro, la veo de un modo diferente, como si la viera por vez primera, pero si esto lo he visto desde hace anos...sin embargo ahora es distinto. Que son esas cosas extrañas que suceden...reconocer por primera vez algo que he visto siempre o ver lo opuesto... algo que no he visto nunca, que se me presenta como si lo hubiera visto en otra oportunidad.

Esta otra experiencia de que no hay nada que lo justifique, nada aparente y de pronto surge un registro súbito, pleno, de expansión diríamos, respiratorio, amplio...son fenómenos muy distintos en donde el yo en todos los casos se ubica atrás del fenómeno. A ver si me explico.

En la vida corriente el yo esta olvidado.

No pienso en mi, sino que simplemente estoy percibiendo y haciendo cosas. Pero en cualquiera de estos 3 fenómenos yo tomo conciencia de mi yo, me observo a cierta distancia, me pregunto:...¿que me estará pasando?, me digo: ¿qué es esto...esto lo veo por primera vez hoy?

Bien, esta sensación extraña, no se a que se debe y en el momento en que la pienso la sensación se corre. En todos los casos, en esos 3 casos tan especiales, el yo toma distancia de si mismo, se ubica internamente y se observa frente a lo que esta ocurriendo.

Quiero decir que hay una forma de ponerse mentalmente frente a los objetos, como si uno viera de adentro los objetos o como si uno se investigara a su propio yo como mas internamente.

Nosotros decimos que hay un registro mas interno del propio yo que es el que produce todos estos fenómenos. El registro interno del propio yo, se puede captar.
Uno puede dar algunas practicas, alguna técnica para que el otro realice su experiencia, bien.

Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro....ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción.

Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique...es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente...pero para los demás ?

Las épocas que pasan son confusas y hay una necesidad de saber que hacer.

Hay necesidad, pero no es legitimo dar una respuesta en la medida en que no hay registro.

Ahí esta el problema. Es curioso. En todos lados estamos hablando de gente que tiene esa inquietud cabal. Prácticamente nos dicen eso mismo. Las épocas que vienen son épocas de confusión, épocas de desorden, épocas de problemas y la gente esta necesitando una respuesta y debemos darles una respuesta. Esta bien, la gente esta necesitando una respuesta...pero cuando damos una respuesta, esa respuesta para muchos se convierte en dogma y esa respuesta no es de ninguna manera el resultado de registro interno.

En ese problema estamos nosotros.

Estas son épocas que necesitan respuesta, no cabe duda. Es necesario dar respuestas.

Como va a ser esa respuesta?

Va a ser una respuesta que fácilmente se nos convierta en dogma?

O va a ser una respuesta tal que permita al otro ser humano ubicarse a encontrar él su respuesta?

Como va a ser la cosa?

Una respuesta es mas fácil...va rápido, no hay que pensar mucho. Una respuesta, y ahí esta. Es mas útil, pero no se si contribuye a la libertad del espíritu.

Ahora...desde el punto de vista de la utilidad practica y de las cosas teóricas...la gente tiene respuestas, inclusive respuestas claras, categóricas, simples...tal vez sirviera mucho para ordenar sus propias vidas...

Acá hay que elegir: ¿que sera mejor? Dar una respuesta que sirva a la gente para ordenar sus vidas, tener coherencia y demás, aunque no la piensen, aunque no lleguen por sus propios medios, aunque sean dogmas...que sera mejor...será mejor eso?

O sera mejor darles posibilidades para que vayan buscando en una dirección y sigan con zozobra, inquietud, desorientación...que sera mejor?



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4 de marzo de 2010

Silo - Acto Publico. Pabellon de los Deportes Madrid, España 1981 - Video

Hace tiempo me dijeron: ¿por qué no explicas lo que piensas?, entonces expliqué. Después de eso, otros dijeron: no tienes derecho a explicar lo que piensas, entonces callé. Pasaron doce años y nuevamente me dicen: ¿por qué no explicas lo que piensas? Así que lo haré nuevamente, sabiendo de antemano que otra vez se dirá: no tienes derecho a explicar lo que piensas.

Nada nuevo se dijo entonces; nada nuevo se dirá hoy.

Y bien, ¿qué se dijo entonces? Se dijo: sin fe interna hay temor, el temor produce sufrimiento, el sufrimiento produce violencia, la violencia produce destrucción; por tanto la fe interna evita la destrucción.

Nuestros amigos han hablado hoy sobre el temor, el sufrimiento, la violencia y el nihilismo, como máximo exponente de destrucción. También han hablado sobre la fe en sí mismo, en los demás y en el futuro. Han dicho que es necesario modificar la dirección destructiva que llevan los acontecimientos, cambiando el sentido de los actos humanos. Además, y como cosa fundamental, han dicho cómo hacer todo esto; de manera que nada nuevo agregaré hoy.

Solamente quisiera hacer tres reflexiones. Una en torno al derecho que nos asiste para explicar nuestro punto de vista; otra, sobre cómo hemos llegado a esta situación de crisis total y, por último, aquella que nos permita tomar una resolución inmediata y operar un cambio de dirección en nuestras vidas. Esta resolución debería concluir con un compromiso en todo aquel que esté de acuerdo con lo dicho.

Pues bien, ¿qué derecho nos asiste para explicar nuestro punto de vista y obrar en consecuencia? En primer lugar nos asiste el derecho de diagnosticar el mal actual de acuerdo con nuestros elementos de juicio, aunque no coincidan con los establecidos. En tal sentido decimos que nadie tiene derecho a impedir nuevas interpretaciones basándose en verdades absolutas. Y en cuanto a nuestra acción, ¿por qué habría de resultar ofensiva para otros, siendo que no interferimos en sus actividades? Si en algún lugar del mundo se impide o se deforma lo que decimos y lo que hacemos, nosotros podremos decir que allí hay mala fe, absolutismo y mentira. ¿Por qué no dejar que la verdad corra libremente y que las gentes libremente informadas puedan elegir lo que les resulte razonable?

Y, entonces, ¿por qué hacemos lo que hacemos? Lo responderé en pocas palabras: lo hacemos como supremo acto moral. Nuestra moral se basa en éste principio: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Y si como individuos queremos lo mejor para nosotros, estamos exigidos por este imperativo moral a dar a otros lo mejor. ¿Quiénes son los otros? Los otros son los más próximos, y allí donde lleguen mis posibilidades reales de dar y de modificar, allí está mi próximo; y si mis posibilidades de dar y de modificar llegaran a todo el mundo, el mundo sería mi próximo. Pero sería un despropósito preocuparme declamativamente por el mundo si mis posibilidades reales llegaran sólo hasta mi vecino. Por ello hay una exigencia mínima en nuestro acto moral y es la de esclarecer o actuar cada cual en su ámbito inmediato. Y es contrario a esta moral no hacerlo, asfixiándose en un individualismo sin salida. Esta moral da una dirección precisa a nuestras acciones y además fija claramente a quiénes están dirigidas. Y cuando hablamos de moral nos referimos a un acto libre, a la posibilidad de hacerlo o no hacerlo y decimos que este acto está por encima de toda necesidad y de toda mecanicidad. Este es nuestro acto libre, nuestro acto moral: “Trata a los demás como quieres que te traten”. Y ninguna teoría, ninguna excusa, está por encima de este acto libre y moral. No es nuestra moral la que está en crisis, son otras morales las que están en crisis, no la nuestra. Nuestra moral no se refiere a cosas, a objetos, a sistemas, nuestra moral se refiere a la dirección de los actos humanos. Y toda crítica y toda transmisión que nosotros hacemos o aportamos va orientada en el sentido de los actos humanos.

Pero hay otro punto que debo tratar ahora y se refiere a la situación de crisis a la que hemos llegado. ¿Cómo sucedió todo esto y quiénes han sido los culpables? No haré de ello un análisis convencional. Aquí no habrá ciencia ni estadística. Lo pondré en imágenes que lleguen al corazón de cada cual.

Sucedió hace mucho tiempo que floreció la vida humana en este planeta. Entonces y con el correr de los milenios, los pueblos fueron creciendo separadamente y hubo un tiempo para nacer, un tiempo para gozar, un tiempo para sufrir y un tiempo para morir. Individuos y pueblos, construyendo, se fueron reemplazando hasta que heredaron por fin la tierra y dominaron las aguas del mar y volaron más veloces que el viento y atravesaron las montañas y con voces de tormenta y luz de sol mostraron su poder. Entonces vieron a lo lejos su planeta azul, amable protector velado por sus nubes. ¿Qué energía movió todo? ¿Qué motor puso el ser humano en la historia, sino la rebelión contra la muerte? Porque ya desde antiguo, la muerte como sombra acompañó su paso. Y también desde antiguo entró en él y quiso ganar su corazón. Aquello que en un principio fue continua lucha movida por las necesidades propias de la vida, luego fue lucha movida por temor y por deseo. Dos caminos se abrieron: el camino del sí y el camino del no. Entonces, todo pensamiento, todo sentimiento y toda acción, fueron turbados por la duda del sí y del no. El sí creó todo aquello que hizo superar el sufrimiento. El no agregó dolor al sufrimiento. Ninguna persona, o relación, u organización quedó libre de su interno sí y de su interno no. Luego los pueblos separados se fueron ligando y por fin las civilizaciones quedaron conectadas; el sí y el no de todas la lenguas invadieron simultáneamente los últimos rincones del planeta.

¿Cómo vencerá el ser humano a su sombra? ¿Acaso huyendo de ella? ¿Acaso enfrentándola en incoherente lucha? Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate ahora contra la frustración y la venganza. Deja, por primera vez en la historia, de buscar culpables. Unos y otros son responsables de lo que hicieron, pero nadie es culpable de lo que sucedió. Ojalá en este juicio universal se pueda declarar: “no hay culpables”, y se establezca como obligación moral para cada ser humano, reconciliarse con su propio pasado. Esto empezará aquí hoy en ti y serás responsable de que esto continúe entre aquellos que te rodean, así hasta llegar al último rincón de la Tierra.

Si la dirección de tu vida no ha cambiado, necesitas hacerlo; pero si ya cambió necesitas fortalecerla. Para que todo esto sea posible, acompáñame en un acto libre, valiente y profundo que sea además un compromiso de reconciliación. Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: “Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mí”, y explícales, entonces, este mensaje de reconciliación. Quisiera repetir estas frases: “Ve hacia tus padres, tu pareja, tus compañeros, amigos y enemigos y diles con el corazón abierto: ‘Algo grande y nuevo ha pasado hoy en mi’ y explícales, entonces, este mensaje de reconciliación”.

Para todos, ¡paz, fuerza y alegría!
SILO














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22 de febrero de 2010

Presentaciones públicas de Silo: represión, intento de ocultamiento, difamación y desinformación

En ocasión de la presentacion "Psicología IV",de Silo, en Parque La Reja el 17 de mayo de 2006, en Buenos Aires,Luis Ammann nos hace una enumeración sobre las circunstancias que rodearon las primeras conferencias y presentaciones públicas de Silo.

La primera exposición pública de Silo, no fue permitida en una sala de conferencias debido al Estado de Sitio que había implantado el régimen militar de aquella época en la Argentina. Años más tarde, en ocasión de otra charla de Silo esta vez en Buenos Aires en 1986, Edgar Pérez, quien lo presentaba, dijo refiriéndose a aquel 4 de mayo de 1969: “Silo expuso en la montaña ante unas pocas personas, hostigadas por hombres armados. De todas maneras, la CBS una cadena televisiva, retransmitió el mensaje a más de 250 canales de T. V. del planeta”.



Esa ha sido una constante en las presentaciones públicas de Silo: represión, o intento de ocultamiento o ambas circunstancias, y la proyección de su mensaje a todo el mundo saltando por encima de las barreras naturales y humanas para llegar a los lugares más recónditos. Esperemos que hoy, en nuestra casa, sólo haya difusión masiva.

Las circunstancias hostiles que se señalaban en aquella presentación, muy resumidamente son:

En 1969, en Jujuy; en Córdoba y en Buenos Aires, hubo gases y detenidos, pero no conferencia.

En 1974, el 15 de agosto con un gobierno democrático en la Argentina, Silo intentó hablar en Córdoba y en Mar del Plata. Hubo 80 y 150 detenidos, respectivamente; el 13 de septiembre de ese año hubo un intento en la casa Suiza de Buenos Aires. Otra vez todo terminó con detenidos -esta vez 500- no hubo conferencia y Silo fue a la cárcel en Villa Devoto. Insistimos: en democracia.

Luego vino la voladura de una casa en Mendoza, ese mismo año; el encarcelamiento por seis meses de 11 compañeros y el asesinato de otros dos en La Plata, el 24 de julio de 1975. El minucioso informe al que hemos aludido acota: “La persecución logró el despido de sus trabajos de cientos de compañeros y el exilio de otros, en suma, su dispersión fuera de este país”. En plena democracia!

Con el nuevo golpe militar, en 1976, se pensó en un ciclo de charlas de Silo en Europa y Asia. Una semana antes de partir se registró un atentado a balazos contra su persona, el 12 de agosto de 1981.

Al regreso, después de hablar en Madrid, Barcelona, Milán, Reykiavik, Copenhague, París, Sri Lanka y Bombay, la Editorial Bruguera, invitó a Silo para que disertara en la VIII Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, el 10 de abril de 1982. Pero sólo se permitió entrar al recinto a unas 20 personas porque, según se explicó, "el piso estaba en malas condiciones".

En síntesis, se dificultó -por decir lo menos- la comunicación de su pensamiento; se saboteó su contacto formal con la gente; se intentó intimidar a “uno y a otros” con la cárcel, con atentados y con el asesinato y, cuando nada de eso resultó, se difamó a este pensador tratando de minimizar su aporte. ¿Por qué? se preguntarán algunos.

La respuesta es compleja, pero es evidente que el oscurantismo que caracteriza al sistema es tan grande como su fragilidad y toda idea que se le oponga es combatida con el mismo afán conque se difunden necedades como que “las ideologías han muerto”, o “la historia ha llegado a su fin”. Con más fuerza aún, se ataca a esas ideas cuando encuentran arraigo en las personas y son capaces de generar, bajo la superficie, un movimiento internacional polifacético, que se empeña en cambiar tanto al individuo como a la sociedad.


En la ocasión que nos ha servido para recordar aquella enumeración sobre las circunstancias que rodearon las primeras conferencias de Silo, este hombre pudo finalmente opinar “sobre la religiosidad en el momento actual”. Estábamos otra vez en democracia y el presentador dijo algo que sonó amenazante para algunos, pero fue profético “otro día opinará sobre la política y, en cualquier momento, sobre otros temas”.

Eso fue el 6 de junio de 1986, hace casi 20 años y así ha sido. A pesar de la persecución sistemática Silo ha hablado, ha explicado y ha escrito con una sencillez que revela su generosidad y su amor a la humanidad.

La riqueza de su pensamiento y la diversidad de los temas abordados en conferencias o libros, es la de un ser humano para quien “nada de lo humano le es ajeno”.

También la variedad de estilos con que Silo ha producido en lengua española es sorprendente en su versatilidad. Hay libros -como La Mirada Interna, por ejemplo, que empezó a circular a comienzos de los años 70, donde 2el estilo y el contenido parecen escapar a las forzosas categorías del tiempo y el espacio. Opuestamente, el libro Cartas a mis amigos sobre la crisis social y personal, cartas escritas y publicadas entre 1991 y 1993, anticipa los escenarios que ha vivido el mundo finisecular y los que marcan el comienzo del siglo actual. Este libro está tan imbricado con la realidad que es parte de ella, pero quien escribe tiene la perspectiva de quien mira desde otro lugar. Silo entra y sale de nuestro mundo y de nuestra época con la soltura de un hombre que no parece de este mundo ni de esta época...

El libro “El informe 14. La represión ilegal en La Pampa, 1975-1983” de los periodistas Norberto G. Asquini y Juan Carlos Pumilla.Hace referencia a la represión contra activistas siloístas en 1975 durante la última dictadura militar.

Presentacion Libro“El informe 14. La represión ilegal en La Pampa, 1975-1983”









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27 de enero de 2010

Intencionalidad en la Evolución Humana y Universal

Intencionalidad en la Evolución Humana y Universal


La historia evolutiva de nuestro Universo, desde su origen hasta el momento actual,nos muestra un proceso de ascenso espiralado donde energía, materia y vida avanzan hacia formas cada vez más complejas en ciclos progresivamente acelerados.

La coherencia y actualidad de esta concepción está sustentada por teorías y datos experimentales de las últimas décadas en los campos de la mecánica cuántica,astronomía, astrofísica, biología, antropología y sinergética (teoría del caos,autopoiesis).

En nuestra opinión, asistimos hoy al nacimiento de un nuevo paradigma cosmogónico capaz de sustentar el desarrollo de la civilización humana en los siglos que vendrán.
Especialmente, si en el proceso de modelación en marcha se incluyen los conocimientos y la experiencia de la psicología profunda y la fenomenología trascendental. Los trabajos en estos campos de K.Jung, E.Husserl, R.May, S.Grof,E.Torchinov y Silo, tienen carácter fundamental.

En el contexto de esta nueva visión del mundo, quisiéramos considerar brevemente algunos puntos que, desde nuestro punto de vista, merecen atención.Primera cuestión: la evolución del Universo, la vida, el ser humano, son producto de la casualidad o de la intencionalidad?

El concepto de casualidad no necesita de definiciones complejas. Según nos dice el diccionario, casualidad es un “fenómeno o circunstancia inesperado”. ¿Se puede pensar, por ejemplo, que es una simple casualidad que los elementos químicos pesados surgieran en el transcurso de la evolución de las estrellas? Como advierte con justeza A. Panov en su artículo sobre el Multiverso: “Si el nivel de energía de 7.65 MeV en el núcleo de carbono no se hubiera dado, los elementos químicos pesados nunca hubieran sido sintetizados en nuestro Universo y el surgimiento de la vida no hubiera sido posible. Tal hecho, que de un nivel casual de energía dependa en adelante tanto,resulta completamente increíble”.

Y seguramente lo mismo puede decirse respecto de la conformación de los átomos a partir de nucleones y electrones libres en el plasma primordial, de la formación misma de las estrellas, del surgimiento de la vida, del ser humano... O sea, frente a cada momento decisivo, cuando en el proceso se produce una bifurcación, una elección entre alternativas y comienzo de un nuevo ciclo evolutivo... resulta increíble que todo sea producto de la casualidad.
En lo que hace al concepto de “intencionalidad”, se lo puede encontrar ya en los filósofos de la antigua Grecia. Aristóteles decía: “Lo que se presenta a nuestros ojos es una “intentio” del alma”.

La escolástica, retomando a Aristóteles, utilizó también este concepto. Y a finales del siglo XIX es Brentano quien lo introduce en la psicología occidental. Según Brentano, la conciencia se define por el hecho mismo de ser intencional, direccionada hacia algo, mostrando algo ubicado fuera de ella misma, o sea, presupone un objeto. De tal modo,la intencionalidad otorga significados a la conciencia, dándole sentido.

Pero es Husserl, discípulo de Brentano, con quien el estudio de la intencionalidad adquiere un carácter estricto, en sus “Ideas acerca de una fenomenología pura” y sus “Meditaciones cartesianas”. El consideraba que la conciencia no existe en un vacío subjetivo, sino que es siempre “conciencia de algo”. La conciencia no sólo no puede ser separada del mundo de sus objetos, sino que ella misma constituye ese mundo. De acuerdo a la concepción husserliana, no es posible comprender cómo esta construida la realidad, sin comprender a fondo la intencionalidad de la conciencia que construye dicha realidad. Como afirma Silo en la presentación de su libro “Contribuciones al Pensamiento”, es Husserl quien “abre el camino de la independencia del pensar respecto de la materialidad de los fenómenos”.

El psicólogo americano R. May define etimológicamente a la “intencionalidad” como movimiento en dirección a algo, inclinación, tendencia. En este concepto, lo central es la partícula “tend”, que significa inclinarse, dirigirse hacia. “Nuestra acción – escribe May – no es sólo resultado de excitaciones provenientes del pasado; nos movemos “en dirección a” algo. Por otra parte, esta palabra significa también “ocuparse de”. Nos ocupamos de nuestros seres queridos, de nuestro trabajo, dirigimos nuestra atención a nosotros mismos. En uno y otro caso se manifiesta nuestra inclinación, tendencia”. May da un sencillo ejemplo de la vida cotidiana: “Sobre la mesa hay una hoja de papel. Si yo me preparo para escribir algunas notas en la hoja, entonces veré la hoja desde el punto de vista de su limpieza: ¿ya está escrita o no? Si mi intención consiste en construir con esa hoja un avioncito de juguete para mi nieto, veré la hoja desde el punto de vista de su consistencia. Si en cambio, me preparo para dibujar en ella, entonces veré la rugosa textura del papel invitando a mi lápiz y prometiendo hacer mis líneas más interesantes. En cada caso se trata de la misma hoja de papel y yo soy siempre la misma persona que reacciona ante ella. Pero sin embargo veo tres hojas de papel completamente diferentes. Claro que no corresponde aquí hablar de “distorsión”: es sencillamente un ejemplo de la infinita diversidad de sentidos que puede tener para nosotros esta conjunción de estímulo y respuesta. La intención es direccionamiento de la atención de la persona hacia algo. Así, la percepción es dirigida por la intencionalidad”.

Del mismo modo, a poco de recurrir a la propia experiencia y reflexionar sobre ella, podemos decir que el recuerdo, la imaginación, el comportamiento, son también dirigidos por la intencionalidad.

Por su parte, Silo (seudónimo literario del pensador latinoamericano Mario Rodríguez Cobos), considera que “la conciencia es intencionalidad” y subraya la “actividad de la conciencia, capaz de transformar al mundo y a sí misma de acuerdo a su intencionalidad”, “el primado del futuro sobre la situación actual”. “Es la imagen y representación de un futuro posible y mejor – escribe Silo - lo que permite la modificación del presente y lo que posibilita toda revolución y todo cambio. Por consiguiente, no basta con la presión de condiciones oprimentes para que se ponga en marcha el cambio, sino que es necesario advertir que tal cambio es posible y depende de la acción humana. Esta lucha no es entre fuerzas mecánicas, no es un reflejo natural, es una lucha entre intenciones humanas”.

En nuestra visión, intencionalidad, apertura, espacialidad y temporalidad de la conciencia son conceptos claves para explicar la estructura de la vida humana, para describir los fenómenos tanto del mundo interno como del medio que rodea al ser humano.
Por supuesto existen otras miradas en este tema, diametralmente opuestas a la mencionada, según las cuales del ser humano nada depende, todo está predeterminado, impuesto, o por las condiciones naturales, o por los designios de una entidad superior... Pero no creo que sea necesario aquí detenerse en estas consideraciones.

También nos encontramos habitualmente conque, al pronosticar los posibles escenarios de la humanidad a futuro, se plantea la cuestión de cuál escenario es más probable y cuál menos probable. Como si la resolución de estas alternativas fuera un problema de la estadística, independientemente de nuestra actitud respecto de ese futuro.

La visión del Humanismo Universalista acentúa el rol creciente de la intencionalidad humana en el proceso evolutivo planetario; su rol decisivo frente a cada punto de bifurcación histórico. Desde nuestra mirada, es la intención de superar el dolor y el sufrimiento, de superar los límites espacio-temporales impuestos por el propio cuerpo, lo que da impulso y dirección a la acción humana.
Pero desde el comienzo hemos planteado el tema de la intencionalidad no sólo en relación con la evolución humana.

El paralelo es evidente: la tendencia, el “movimiento hacia”, el “impulso hacia”, pueden observarse claramente a lo largo de todo el proceso evolutivo de nuestro Universo. En su obra, Silo va más allá de los límites del individuo, de lo humano, y se refiere a “una Intención evolutiva que da lugar al nacimiento del tiempo y a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida evolucionan hacia formas cada vez más complejas”.

Y explica así su concepción: “Cuando la materia se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados. Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través de las células en fusión, el campo energético que configura un nuevo ser totalmente independiente”. “La evolución constante de nuestro mundo ha producido al ser humano, también en tránsito y cambio, en el que se incorpora (a diferencia de otras especies) la experiencia social capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a estar en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de la Naturaleza, inventándose, haciéndose a sí mismo física y mentalmente”.

En toda la evolución humana puede observarse una permanente tendencia a la ampliación del grado de libertad. El profesor A.Nazaretián denomina a este proceso “tendencia histórica continua de alejamiento de lo natural”.

Observando el proceso humano vemos cómo, desde una total dependencia de los antepasados a las condiciones naturales del medio ambiente, el hombre, en su camino de ascenso espiralado, fue logrando progresivamente el dominio del fuego, la energía, los procesos físico-químicos y los procesos biológicos. Así hasta hoy, cuando no sólo ha aprendido a producir y controlar reacciones nucleares (del tipo de las que se producen en el núcleo de las estrellas), a controlar el clima, los procesos de producción y reproducción artificial de la vida; sino que se prepara para la manipulación de los códigos genéticos, la transformación de su cuerpo y de su estructura psíquica, la independización de los procesos síquicos respecto de la prótesis física natural... Un salto formidable hacia la indeterminación y la libertad.

Aquí es oportuna la segunda cuestión: ¿qué hacer en esta situación? ¿Cuál es la elección a la que se enfrenta el ser humano en el actual punto de bifurcación histórico?
El enorme potencial tecnológico con que la humanidad cuenta hoy convierte en posible la eliminación total de la vida en el planeta. La posibilidad de un escenario de catástrofe es más real que nunca.
En estas condiciones, a nuestro parecer, la tarea de resistir la violencia en todas sus formas se convierte en un imperativo de la época; resistir no solo la violencia física, religiosa o racial, sino también la violencia económica, sexual, psicológica y moral.
En las condiciones actuales, la elección intencional de cada ser humano se convierte en decisiva para el destino de la especie: ¿aplicar la violencia o resistir a la violencia? Y no sólo la violencia que nos llega desde el medio, sino también la violencia que surge de nuestro interior.

En poco tiempo más, los recursos verdaderamente valiosos del planeta no serán ya los recursos naturales, energéticos, tecnológicos; ni siquiera lo serán recursos intangibles como la información o el conocimiento. En un futuro muy cercano, lo más valioso, como garantía de supervivencia y avance de la civilización humana hacia un nuevo estadio evolutivo, será la bondad.

En este sentido, más que oportuna es la sugerencia de Silo, en su intervención del 7 de mayo de 2005 en La Reja, provincia de Buenos Aires, cuando propone: “En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces, pide con fuerza por ti y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae contradicción; pide porque tu vida tenga unidad”.


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