Silo, 7-5-2005
22 de mayo de 2011
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Silo, 7-5-2005
15 de febrero de 2011
LA ENERGIA. SILO
Los principios ayudan a dar una idea clara acerca de la contradicción y como salir de ella. Pero el viento arrastra las ideas. Las ideas son demasiado ligeras. Este no es solamente un problema de ideas sino también es un problema de experiencia interna. Las ideas están, por así decirlo, afuera de uno, mientras que las experiencias son sentidas adentro de uno mismo. Por lo tanto, hablemos acerca de experiencias. Cuando nosotros hablamos de trabajo interno y cuando nosotros hablamos de los principios, nosotros hablamos de herramientas que nos capacitan a entender. Pero cuando nosotros hablamos del trabajo con la fuerza, nosotros hablamos de experiencias que dan energía, que capacitan a uno a romper muros y abrir ventanas, energías...
A través de la historia estas energías se han manifestado. Esta energía ha sido la base de todas las religiones externas. Gracias a la experimentación de esta energía pueblos enteros se han civilizado; y entonces sucedió que las castas sacerdotales manejaron esa energía sentida por el pueblo. Pero en verdad, esta energía está difundida por todo el mundo, y mucha gente la experimenta en diferentes maneras. Algunas veces, nosotros hemos sentido accidentalmente una gran alegría, que se ha elevado en uno y nadie puede explicárselo de ninguna manera. Tú, es probable que hayas sentido algunas veces una armonía extraordinaria. Todo esto son manifestaciones accidentales de la energía.
Cuando tú has sentido que la energía opera en ti, tú no has dicho yo estoy aquí y las cosas están allá, sino mas bien, nosotros estamos aquí, nosotros somos los mismo. La gente y las cosas, yo y el mundo, somos lo mismo. Cuando esta energía se expresa, nos pone en comunicación con todo, porque todo es también parte de la energía. Entonces nosotros comprendemos cosas no de una manera intelectual, sino de una manera que va mas allá del intelecto. Yo estoy con personas en este momento porque estamos participando de la misma energía, aunque no todos nosotros podamos conocer acerca de esto o no estemos sintiendo dicha experiencia.
Nosotros trabajamos de una manera precisa con la energía. Sin embargo, hay diferentes formas de hacerlo. Antes de entrar en las diferentes formas de trabajar con la energía, les pediré que imaginen lo siguiente. Imagine que todos los objetos materiales no son otra cosa que energía comprimida. Imagine que todas las cosas están rodeadas por energía. En lugar de imaginarse que lo que nos rodea es aire, imaginen que todo es energía. Nosotros estamos sumergidos en esa energía. Imaginen que dentro de este vasto océano de energía, por algunas circunstancias, esta energía está concentrada en algunos puntos. Por la concentración de esa energía, formas materiales, formas comprimidas de energía aparecen.
Imaginen que el Universo entero es energía, y nosotros entonces seremos capaces de comprender como la creación no está terminada. Pero la materia continúa siendo creada de algo. Y nadie puede explicarse cómo la materia está creada de la nada, porque nadie puede descubrir que todo en un cierto momento puede llegar a ser energía concentrada.
Cuando esta energía se ha concentrado gradualmente, entonces estamos rodeados de formas materiales muy sólidas, por formas materiales no tan sólidas y por formas de energía que son cada vez más vibratorias. Nuestros ojos solo pueden percibir las formas sólidas de las personas, y ellas son percibidas a través de vibraciones visuales recibidas por los ojos. Nosotros percibimos el sonido por vibraciones recibidas por el oído. Alrededor de estas formas sólidas de energía nosotros podemos descubrir formas más ligeras de energía, que no pueden ser tocadas pero que producen acciones.
Esta energía puede producir trabajo, esta energía también puede ser aplicada en ciertas direcciones. Tú conoces formas de energía eléctrica y magnética que pueden ser aplicadas como trabajo. Tú conoces la energía solar, la energía del vapor y muchas otras formas de energía. Nosotros no estamos hablando de cuerpos sólidos, pero tú sabes que esas energías son capaces de actuar sobre cuerpos sólidos. Nosotros sabemos que la electricidad puede llegar a ser luz y que la luz puede transformarse en electricidad. Nosotros sabemos que la energía puede ser convertida. Pero continuemos imaginando.
Supongamos que nuestro cuerpo sólido, tal y como se observa, tiene diferentes niveles de energía. Ustedes pueden percibir el nivel más denso, pero algunas cámaras equipadas con película sensible a los rayos infrarrojos pueden percibir el calor irradiado por nuestros cuerpos. Algunos otros aparatos pueden percibir otras radiaciones de nuestro cuerpo. Si estos aparatos pueden percibirnos es porque dicha energía produce acción sobre esos aparatos de manera que puedan registrarlas. Obviamente antes de que existieran las cámaras que perciben los rayos infrarrojos, nosotros no podíamos ver la energía calorífica que rodea a nuestro cuerpo. Y antes de los descubrimientos actuales otros tipos de radiaciones no podían ser percibidas.
Nosotros hemos dicho que en la persona hay energía en movimiento, pero no solo energía en movimiento externa, sino energía en movimiento interna también. Parece ser que en cada célula del ser humano, hay energía que la rodea y energía dentro de ella. Parece ser que cuando un problema se produce dentro de la célula existen irradiaciones en el campo que rodea la célula, y parece ser que hay una ley de concomitancia entre energía y materia. De esta manera, actuando sobre este campo, nosotros podemos actuar sobre el cuerpo físico. Y actuando sobre el cuerpo físico producimos acción sobre este campo.
23 de octubre de 2010
Lo permanente en uno y en todo - Conferencias Meditación Trascendental (extracto) - Silo
... Se observa que, aunque los fenómenos internos sean diversos, todos están encadenados en estructura. Volviendo al nivel de simple percepción (volviendo allá a los primeros pasos), vemos que también ella, la percepción, es estructurada por la conciencia.
Este problema es grave. No sólo fue grave para Leibniz y para otros (el problema de las mónadas sin puertas ni ventanas, de las conciencias que no se podían comunicar unas con otras), sino para el mismo Husserl que ya en sus Meditaciones Cartesianas queda encerrado en el solipsismo.
(...)
Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual. Una cosa es mi conciencia individual fáctica de los hechos, la conciencia que ahora tengo y tienen ustedes mientras dialogamos, mientras monologamos... (risas)... y otra cosa es, que con un trabajo de reducción yo pueda llegar a la idea de la "conciencia". Esta idea de la "conciencia" no es ningún halo raro que anda por ahí flotando. Veamos: ¿lograr la idea de "casa" es anular las casas individuales? ¿No será más bien que, de las casas que yo veo saco la estructura conceptual de "casa"? ¿Entienden la diferencia entre el simple objeto y el concepto del objeto?
Acá la frase "conciencia del mundo" está tomada de nuevo en un sentido muy distinto al que nosotros le damos.
Nota:
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30 de agosto de 2010
En que estamos - Silo en Punta de Vacas 30 enero 2010 videos
20 de agosto de 2010
El Manipulador
Fernando A. García. Buenos Aires, 10 de agosto de 2010. Charla en el local Rebelión Humanista (La Comunidad para el Desarrollo Humano), Frías 262, Buenos Aires, el 14 de agosto de 2010.
Manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Diccionario de la R.A.E.)
Nuestra pasión por el comportamiento humano nos lleva a intentar retratar uno de los personajes más conspicuos del viejo mundo que se fue: el manipulador. Confiamos en que esto contribuya a identificarlo mejor cuando lo encontremos en museos o reservas naturales.
La manipulación es una de las formas que asume la violencia: es al menos violencia psicológica. Esto es así porque la manipulación presupone –como veremos- una cosificación de los otros, un intento de apropiación del todo por una parte de este, de concentración desproporcionada de poder decisorio, etc. La manipulación es intrínseca al sistema deshumanizante y violento, es parte de su modus operandi como lo son la censura, la represión, la discriminación, etc. Por lo tanto, esta se encuentra arraigada en el paisaje de formación de muchos, que se resignan a ser tanto víctimas como victimarios de la manipulación.
El manipulador es básicamente un cosificador: alguien que trata de usarnos como prótesis de su intención, controlando nuestra manera de pensar, de sentir o de actuar, según convenga a sus intereses. Dichos intereses son los personales, o bien los de la facción a la que pertenece. El manipulador puede hacer un uso retórico del interés conjunto, pero lo hace para manipular y porque asimila en mala fe el interés conjunto al interés propio o de parte.
Al manipulador no le interesa nuestra subjetividad, nuestra intencionalidad, sino sólo en función de operar sobre ella para que hagamos lo que él desea y a pesar de lo que nosotros deseemos. Aparentemente demuestra interés por nuestra opinión, pero sólo para descalificarla o buscar cómo usarla a su favor.
El manipulador puede mostrarse bondadoso y amable, pero es sólo una táctica para hacer que bajemos nuestras defensas y hacernos así más vulnerables a su manipulación.
Es claro que el manipulador es también un pragmático al que sólo le interesa lograr su objetivo, para lo cual se sirve de otros cuya intención desestima. Como pragmático, el manipulador se mueve por intereses y no por principios éticos. Su fin justifica los medios que usa.
El manipulador tiene muchas astucias y trucos. Una de ellas es el uso de la mentira.
Miente cuando lo que dice no se corresponde con los hechos, según él los entiende. O sea, piensa o sabe una cosa, pero dice otra. Miente cuando oculta selectivamente la información que no conviene a su caso, en todo o en parte. O sea, de todo lo que piensa o sabe, sólo presenta la parte que le conviene o bien omite la información completamente.
El manipulador es un hipócrita y un farsante, ya que siempre esconde su verdadera cara y sus verdaderas intenciones que no son las que proclama.
El manipulador tiende a instalar y controlar monopolios ideológicos y organizativos, de manera que toda opinión y acción pasen por su filtro. Para ello es importante para el manipulador dificultar o bloquear el acceso indiscriminado a las fuentes fidedignas de información, ya que el libre acceso a ellas disminuye su poder sobre los demás. Tampoco ve con buenos ojos la libre comunicación, contacto e intercambio entre todos. Al manipulador conviene el oscurantismo, el cerco mental que impide el cotejo, el juicio crítico, la opinión informada, etc.
Para lograr el monopolio, el manipulador a menudo se erige de manera inconsulta en mediador, portavoz, representante, y similares funciones con respecto a otros. Es ávido por tomar toda función pública o conjunta que le de poder, buscando concentrar varias funciones en su persona. De esta manera se reviste de atributos que le dan más autoridad y figuración. Se arroga un poder y un derecho que retóricamente está al servicio de todos, pero que de hecho maneja según su parecer y no comparte.
Por lo tanto, el manipulador también nos trata de desinformar. No sólo lo hace cuando la información que nos provee es insuficiente o cuando la omite, sino también cuando la información que nos provee es una mezcla confusa de datos fehacientes y datos falsos. De esta manera nuestro juicio acerca de lo que está en juego se hace muy difícil o imposible.
Algo similar ocurre cuando nos provee información que, aunque fidedigna, es irrelevante o secundaria. De esta manera intenta que nuestra atención se enfoque en la información equivocada, desviando así nuestro juicio hacia conclusiones erróneas.
De modo que el manipulador siempre está atento a manejar la circulación de información. Es un censor que abrirá o cerrará las válvulas de la información, de manera que los demás se enteren sólo de aquello que conviene al manipulador.
El manipulador también hace uso de las copresencias. Hace uso de cierta información (en forma de imágenes o palabras) sabiendo que mueve en nosotros asociaciones grabadas en nuestra memoria, asociaciones que mueven pensamientos, recuerdos, emociones, etc. que convienen a su discurso manipulador. En su boca, y por ejemplo, las palabras “dios”, “patria”, “familia”, etc. apuntan a asociar falsamente los mejores sentimientos de los otros a los propios designios.
Pero no sólo hace uso de información, sino también de gestos, poses, actitudes, tonos de voz, miradas, etc. que dotan a su discurso de connotaciones, de copresencias, que nuestra atención capta como un doble mensaje de manera presente o copresente. Así, el manipulador siempre podrá negar que haya dicho algo: por cierto, lo dio a entender, pero no lo dijo.
Otra marca distintiva del manipulador es que nada en él es un “dar” desinteresado, sino un cálculo de “recibir”, aunque mencione en vano términos tales como “amor”, “solidaridad”, “generosidad”, etc.
El manipulador hace uso de la extorsión. Para obligarnos a actuar en algún sentido, ejerce presión sobre nosotros mediante algún tipo de amenaza encubierta o no. En su discurso recurre al clásico juego de la recompensa y el castigo para obligarnos en el sentido que le conviene.
El manipulador, cuando es necesario, se apoya en otros para darle peso a su opinión. A veces le basta dar a entender que alguien por quien tenemos gran respeto y estima está de acuerdo con su discurso y lo avala. Otras veces nos da a entender que su posición es compartida por otros, por lo que la nuestra es minoritaria, y esto haría que supuestamente su razón fuera más válida que la nuestra. Esta es una muestra del uso que hace de una lógica falseada para manipularnos.
Por ejemplo, nos sugiere arteramente que dadas las premisas A y B (que son datos verdaderos) de su silogismo, la consecuencia “lógica” es D (que es falso). O sea, no son falsas las premisas de su discurso, sino las conclusiones que deriva de ellas y que nos presenta como “razonamientos indudables”. Así, dispone su razonamiento falaz de manera engañosa y fraudulenta, aprovechando nuestra distracción, ignorancia o confusión. En ese ejercicio de una lógica falseada, recurrirá a desproporcionar lo que compara, ofrecerá supuestas “pruebas” amañadas, atribuirá falsamente intenciones a otros, producirá mezclas de planos lógicos y saltos de puntos de vista, hará afirmaciones indemostrables, etc.
Cuando no puede fundamentar su postura o bien contrarrestar la ajena, recurre a trucos como, por ejemplo, degradar la personalidad (no las razones) de quienes sostienen la postura contraria. Según sea el caso y la conveniencia del momento, apelará a la demagogia y al populismo fáciles, o bien se refugiará en un elitismo exclusivista que marca distancias.
Cuando es necesario debilitar o desarmar las opiniones opuestas a la suya, el manipulador recurre a relativizar el punto de vista ajeno. Cuando es necesario afirmar la propia opinión, su interpretación y postura toman un carácter categórico y absoluto que descarta toda otra opinión.
El manipulador hace pie en las necesidades, los miedos y demás debilidades de los demás, promoviendo siempre la dependencia sicológica con respecto a él. Su empatía con los demás no está basada en advertir y favorecer lo mejor del otro, sino en una actitud predatoria que advierte en los demás los puntos débiles sobre los que ejercer presión.
El manipulador cuida su imagen pública de modo que ésta siempre esté asociada a atributos que le permitan manipular más y mejor. Según el caso, tratará siempre de quedar asociado a personajes y eventos importantes, haciendo así que su imagen crezca por los atributos transferidos gracias a su proximidad con ellos. Busca los lugares prominentes, los micrófonos, los reflectores, las fotografías y las tomas de video en primer plano: en definitiva, la figuración y el protagonismo. En todo lo que hace y dice el “yo” está muy presente y próspero.
El manipulador nos da siempre a entender que necesitamos de su opinión y aprobación. Los éxitos se deben a su intervención y los fracasos a la falta de ella. Todo lo que no pasa por su control es desestimado como irrelevante o negativo. Siempre habla con el aire de “autoridad moral”, la de aquel que aprueba o desaprueba lo que otros hacen, autorizando o desautorizando, con crítica velada o desembozada. Su tono es a veces condescendiente y paternalista, como afirmación de su superioridad y como modo de emplazar a los demás por debajo de él. Con esto trata de crearse un aura de “orientador” o “autoridad”, aunque tal pretensión no se corresponda con su capacidad demostrada.
El manipulador siempre hace cálculos políticos en términos similares a los de “aliados”, “adversarios” e “idiotas útiles”. Siempre se rodea de algunos obsecuentes, entre quienes se destacan los aspirantes a manipuladores o de segundo orden. La relación con ellos es frágil e inestable, ya que el aglutinante que los une es la conveniencia que varía según las circunstancias. Entre ellos, la palabra “amistad” tiene sólo un sentido utilitario.
Obviamente, no todos los manipuladores reúnen en si mismos todas las características antes descritas. Si bien hay buenos manipuladores, también los hay torpes y ridículos. Los hay que apuntan a manipulaciones mayores y los que sólo manipulan cuestiones menores. Está el manipulador permanente, pero la mayoría son manipuladores inconstantes u ocasionales. Aunque destaquemos al manipulador desembozado, también está aquel que actúa en las sombras y entre bambalinas.
El manipulador prospera en momentos de desinteligencia conjunta, de incertidumbre y confusión de referencias, de merma de la inteligencia, de debilidad, etc. Por el contrario, el manipulador detesta la descentralización del poder, el libre acceso de todos a las fuentes de información, la capacidad auto-organizativa de los conjuntos, las referencias claras y precisas, etc.
El gran error del manipulador es su cortedad de visión, su falta de verdadera inteligencia que confunde con astucia. Su desprecio por la subjetividad de los demás es su propia trampa. La conciencia del ser humano no es pasiva, sino que es una estructura evolutiva intencional que tiende cada vez a una mayor libertad. Todo retraso de tal proceso de liberación creciente es sólo provisorio. De manera que la manipulación y todo aquello que vaya en dirección contraria no puede sino tener vida corta y un éxito provisorio. Quien va contra la evolución de las cosas, va contra sí mismo. Así el manipulador se convierte, por su propia intención, en la primera y la última víctima de su manipulación.
Fernando A. García.
Buenos Aires, 10 de agosto de 2010.
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23 de julio de 2010
Serie documental "Faros de la Humanidad" - Bizancio la Raíz Común
De acuerdo a esto, hemos acometido la tarea de investigar y difundir lo que llamamos momentos humanistas en la historia, que se caracterizan, entre otras cosas, por un rechazo de la violencia, una apertura hacia otras culturas y por un amor al conocimiento y su avance más allá de las verdades establecidas.
Como estilo de la serie, los sucesos relatados se estudian en relación a su medio, así como sus antecedentes e influencias futuras. Este método nos da una visión del avance del conocimiento como una construcción del conjunto y nos ayuda a comprender que nuestra cultura actual se constituye del aporte de muchos pueblos que, con frecuencia, están alejados en el espacio y el tiempo.
Sobre la antigua Bizancio griega se funda Constantinopla, donde se lleva la sede imperial. A partir de ese momento, Bizancio será la conexión entre oriente y occidente.
De esta manera se erige en la transmisora de la cultura clásica, posibilitando la recuperación de los conocimientos antiguos a partir de la era renacentista.
Durante todos estos siglos, no solo conserva aquellos saberes, les aporta nuevas ideas alimentadas desde las muchas religiones emergentes que se dan en diferentes momentos, como el cristianismo, el mitraismo, o el islam, así como otras corrientes de pensamiento, el arte, el derecho, y otros campos.
Por otra parte, es influida por las culturas orientales, y a su vez, influye en las demás culturas que se desarrollan a su alrededor.
Este documental nos llevará a través del tiempo desde la descomposición del Imperio Romano de Occidente, en el siglo III, hasta la aparición de los humanistas en el siglo XV.
Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 1
Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 2
Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 3
Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 4
- "Toledo y Alejandría, faros de la humanidad"
- "La aparición del conocimiento en la corte de Rodolfo II"
- "Federico II, un puente entre Oriente y Occidente"
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9 de julio de 2010
La Fe
No significa lo mismo la palabra "dignidad" para un hombre primitivo que para un científico. Tampoco este término afectará en la misma forma a un hombre de nivel -con respecto al Trabajo- que a otro con nivel distinto. Para hablar de la Fe, en consecuencia, deberíamos clasificar al hombre con respecto al Trabajo; por lo menos provisoriamente.
Para que esa interpretación de fenómenos sea correcta, el hombre selecto no puede equivocarse en su propia Fe.
Volvamos al pequeño diccionario para ver que otras acepciones propone, es: "Virtud por la cual creemos verdades divinas", y como no estábamos ciertos de qué es lo que la gente entiende por virtud, vimos allí que se trataba de: "una disposición del hombre para obrar". Pero nosotros sabemos que el hombre común no tiene alma: hasta el pequeño diccionario opina que es una "sustancia espiritual e inmortal del hombre".
Seamos más claros.
En este sentido, la Fe también es algo preciso.
Paz es Fuerza
17 de junio de 2010
Charla sobre el yo - Silo
Extracto de la charla Sao Paulo 2/10/80
Negro:
El punto es, que es lo verdadero en mi que considero el yo?
A mi me parece terrible que si yo muero desaparezco esto que soy yo y aparezca otro: Mr. Hyde....sorpresa (risas).
Mi punto es: que es lo que efectivamente me da mi sensación de mi?
Mi cédula de identidad (risas), mi nombre... yo me llamo de ese modo, me miro en el espejo y digo: “ese soy yo”, escucho mi voz y yo me recuerdo a mi; pero si yo me olvido de mi nombre y dejo de reconocer mi cara, que es lo que me da la nocion del yo?
Me lo dan las cosas muy externas como son el aspecto y recuerdos... aquello que, no obstante el que haya cambiado desde que era pequeño hasta hoy he ido cambiando pero siempre digo que soy yo.
Cuando tenia 3 años de edad decía yo. Ahora sigo diciendo yo. Todo cambia pero soy yo.
Yo? Soy memoria, soy percepción, soy datos que han entrado por distintos aparatos, pero también soy elaboración hacia el futuro, soy registros, yo tengo un tono corporal, tengo un sistema de emociones...todo eso es lo que me da mi cierta unidad.
En algunos casos de demencia, por ej. , se pierde el registro del tono interno y de las propias sensaciones y el sujeto se siente extrañado de si mismo... como si fuera otra persona... como si se hubiera alejado de si. Es decir, son los registros que yo tengo que me dan sensación de yo.
Este yo mantiene cierta identidad que esta dada por la memoria. Son también mis sufrimientos, son mis gustos...todo eso da sensación de yo. Pero eso es muy variable.
Yo me olvido de mi mismo. Por ej.: Estoy caminando por la calle haciendo cosas y si alguien no me pregunta quien es usted, no me acuerdo quien soy yo. Cuando estoy haciendo cualquier cosa...
Hora por ej. Que estamos hablando, es posible que estemos olvidados de nosotros mismos. Si a uno le preguntan: Que esta haciendo ud.? No vamos a responder: “Estoy escuchándome”. (risas), pero no es que uno este pensando mientras escucha que esta escuchando. No. Uno no piensa: “ Yo soy Juan Perez que esta escuchándome ” Uno esta escuchando y se olvida de si mismo.
Lo mas frecuente es que uno este olvidado continuamente de si mismo... y, sin embargo, uno vive. De pronto uno cae en cuenta que va a morirse y dice: “ caray... voy a desaparecer”, y dígame, en su vida cotidiana no es lo mas normal que usted desaparezca, que usted no se sienta a si mismo, que no experimente a su yo.
Claro que hay momentos en que experimento mi yo.
Si me empujan, yo digo : ¿Que me están haciendo ? Pero yo no tengo el registro del yo en mi vida cotidiana, a menos que yo piense. Por actos de reflexión, tengo noción del yo, puedo hablar del yo, pero si no estoy totalmente olvidado...miren, traten de pensar durante medio minuto en ustedes mismos, sin olvidarse de ustedes mismos. Mientras están pensando en ustedes no vayan a pensar que a lo mejor es muy tarde y tienen que irse a comer o bien que se escucha un bocina por allá. No se distraigan de ustedes mismos durante un pequeño tiempo y van a ver como... si, se olvidan de ustedes mismos, aunque se propongan pensar en ustedes mismos.
Van, vienen, la atención fluctuá, la conciencia va de un objeto a otro y ustedes están pensando: “Yo soy yo mismo”...basta que haya un pequeño ruido para que se escapen de ustedes mismos.
Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos tan horrible.
Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero también se reconozca por primera vez en lo mas autentico de si mismo...ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida.
Uno trabaja con el yo mecánico, periférico...pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces en que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre esta olvidado de si mismo, siempre esta alejado de si mismo...no existe el tal yo a menos que me lo pregunte. Es una combinación de factores, pero no es una cosa permanente.
Puede ser que no sea tan horrible cuando uno muere...puede ser una cosa interesante (risas).
Cuando nosotros tratamos que viva ahora el Yo interno, el Yo verdadero estamos precisamente en una buena orientación.
Tener el registro antes que la fe. Ese es el punto.
Comenzar por actos unitivos nos dicen: “por ahí”. Buen camino. Captar en el silencio si surge el registro de un yo que no sea el mecánico, sino el mas profundo. Tarea interesante.
Que otra posibilidad tenemos? Hay formas de meditación dinámica, hay otros estados especiales de conciencia en los cuales uno se puede poner, pero ya no sabe si es trance o no se que cosa, que datos tenemos para lograr eso?.
Es tan fácil acaso hallar la percepción del yo profundo?
No es tan fácil la percepción del yo profundo, pero es posible dedicarle un mínimo de tiempo para tener esa experiencia. No digamos que la tenga todos los días, no digamos que la tenga continuamente. Digamos que me bastara que tenga una experiencia, para sentirme atento o en eso porque mi problema es comprobar...
Hablando de registros... A ustedes les ha pasado, porque si, que de pronto han sentido una alegría muy fuerte? Sin ningún motivo.
Y cuando se da esta experiencia es breve, pero uno quisiera que volviera...Uno tiene el registro como que siempre ha estado con uno...algo muy intimo, muy cálido.
Veamos esto otro...distinto: voy a un lugar y tengo la sensación de que esto ya me ha pasado, la sensación de que esto ya lo he vivido. Me parece que ya he estado ahí otras veces. Existe eso. Casos de reconocimiento, doble.
Vamos al otro caso : Todos los días veo mi habitación pero en un momento miro, la veo de un modo diferente, como si la viera por vez primera, pero si esto lo he visto desde hace anos...sin embargo ahora es distinto. Que son esas cosas extrañas que suceden...reconocer por primera vez algo que he visto siempre o ver lo opuesto... algo que no he visto nunca, que se me presenta como si lo hubiera visto en otra oportunidad.
Esta otra experiencia de que no hay nada que lo justifique, nada aparente y de pronto surge un registro súbito, pleno, de expansión diríamos, respiratorio, amplio...son fenómenos muy distintos en donde el yo en todos los casos se ubica atrás del fenómeno. A ver si me explico.
En la vida corriente el yo esta olvidado.
No pienso en mi, sino que simplemente estoy percibiendo y haciendo cosas. Pero en cualquiera de estos 3 fenómenos yo tomo conciencia de mi yo, me observo a cierta distancia, me pregunto:...¿que me estará pasando?, me digo: ¿qué es esto...esto lo veo por primera vez hoy?
Bien, esta sensación extraña, no se a que se debe y en el momento en que la pienso la sensación se corre. En todos los casos, en esos 3 casos tan especiales, el yo toma distancia de si mismo, se ubica internamente y se observa frente a lo que esta ocurriendo.
Quiero decir que hay una forma de ponerse mentalmente frente a los objetos, como si uno viera de adentro los objetos o como si uno se investigara a su propio yo como mas internamente.
Nosotros decimos que hay un registro mas interno del propio yo que es el que produce todos estos fenómenos. El registro interno del propio yo, se puede captar.
Uno puede dar algunas practicas, alguna técnica para que el otro realice su experiencia, bien.
Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro....ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción.
Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique...es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente...pero para los demás ?
Las épocas que pasan son confusas y hay una necesidad de saber que hacer.
Hay necesidad, pero no es legitimo dar una respuesta en la medida en que no hay registro.
Ahí esta el problema. Es curioso. En todos lados estamos hablando de gente que tiene esa inquietud cabal. Prácticamente nos dicen eso mismo. Las épocas que vienen son épocas de confusión, épocas de desorden, épocas de problemas y la gente esta necesitando una respuesta y debemos darles una respuesta. Esta bien, la gente esta necesitando una respuesta...pero cuando damos una respuesta, esa respuesta para muchos se convierte en dogma y esa respuesta no es de ninguna manera el resultado de registro interno.
En ese problema estamos nosotros.
Estas son épocas que necesitan respuesta, no cabe duda. Es necesario dar respuestas.
Como va a ser esa respuesta?
Va a ser una respuesta que fácilmente se nos convierta en dogma?
O va a ser una respuesta tal que permita al otro ser humano ubicarse a encontrar él su respuesta?
Como va a ser la cosa?
Una respuesta es mas fácil...va rápido, no hay que pensar mucho. Una respuesta, y ahí esta. Es mas útil, pero no se si contribuye a la libertad del espíritu.
Ahora...desde el punto de vista de la utilidad practica y de las cosas teóricas...la gente tiene respuestas, inclusive respuestas claras, categóricas, simples...tal vez sirviera mucho para ordenar sus propias vidas...
Acá hay que elegir: ¿que sera mejor? Dar una respuesta que sirva a la gente para ordenar sus vidas, tener coherencia y demás, aunque no la piensen, aunque no lleguen por sus propios medios, aunque sean dogmas...que sera mejor...será mejor eso?
O sera mejor darles posibilidades para que vayan buscando en una dirección y sigan con zozobra, inquietud, desorientación...que sera mejor?
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