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22 de mayo de 2011

acampadazgz-NOVIOLENCIA-Pedido

Pedido en la acampada de Zaragoza 21 Mayo 2011 por la No Violencia, para que nuestra vida tenga unidad superando la contradicción y para la resolución de los conflictos sociales y personales.



La Bocanada.
En algún momento del día o de la noche, aspira una bocanada de aire e imagina que llevas ese aire a tu corazón. Entonces pide con fuerza por tí y por tus seres más queridos. Pide con fuerza para alejarte de todo aquello que te trae confusión y contradicción, pide porque tu vida tenga unidad. No destines mucho tiempo a esta breve oración, a este breve pedido, porque bastará con que interrumpas un instante lo que va sucendiendo en tu vida para que en el contacto con tu interior se despejen tus sentimientos y tus ideas.
Silo, 7-5-2005


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Este es el intento que vale la pena vivir... porque es la continuación de las mejores aspiraciones de la gente buena que nos ha precedido... Es el intento que vale la pena vivir porque es el antecedente de las futuras generaciones que transformarán al mundo!

Silo



15 de febrero de 2011

LA ENERGIA. SILO

"Cuando nosotros hablamos del trabajo con la Fuerza, nosotros hablamos de experiencias que dan energía, que capacitan a uno a romper muros y abrir ventanas, energías..."

Los principios ayudan a dar una idea clara acerca de la contradicción y como salir de ella. Pero el viento arrastra las ideas. Las ideas son demasiado ligeras. Este no es solamente un problema de ideas sino también es un problema de experiencia interna. Las ideas están, por así decirlo, afuera de uno, mientras que las experiencias son sentidas adentro de uno mismo. Por lo tanto, hablemos acerca de experiencias. Cuando nosotros hablamos de trabajo interno y cuando nosotros hablamos de los principios, nosotros hablamos de herramientas que nos capacitan a entender. Pero cuando nosotros hablamos del trabajo con la fuerza, nosotros hablamos de experiencias que dan energía, que capacitan a uno a romper muros y abrir ventanas, energías...

A través de la historia estas energías se han manifestado. Esta energía ha sido la base de todas las religiones externas. Gracias a la experimentación de esta energía pueblos enteros se han civilizado; y entonces sucedió que las castas sacerdotales manejaron esa energía sentida por el pueblo. Pero en verdad, esta energía está difundida por todo el mundo, y mucha gente la experimenta en diferentes maneras. Algunas veces, nosotros hemos sentido accidentalmente una gran alegría, que se ha elevado en uno y nadie puede explicárselo de ninguna manera. Tú, es probable que hayas sentido algunas veces una armonía extraordinaria. Todo esto son manifestaciones accidentales de la energía.

Cuando tú has sentido que la energía opera en ti, tú no has dicho yo estoy aquí y las cosas están allá, sino mas bien, nosotros estamos aquí, nosotros somos los mismo. La gente y las cosas, yo y el mundo, somos lo mismo. Cuando esta energía se expresa, nos pone en comunicación con todo, porque todo es también parte de la energía. Entonces nosotros comprendemos cosas no de una manera intelectual, sino de una manera que va mas allá del intelecto. Yo estoy con personas en este momento porque estamos participando de la misma energía, aunque no todos nosotros podamos conocer acerca de esto o no estemos sintiendo dicha experiencia.

Nosotros trabajamos de una manera precisa con la energía. Sin embargo, hay diferentes formas de hacerlo. Antes de entrar en las diferentes formas de trabajar con la energía, les pediré que imaginen lo siguiente. Imagine que todos los objetos materiales no son otra cosa que energía comprimida. Imagine que todas las cosas están rodeadas por energía. En lugar de imaginarse que lo que nos rodea es aire, imaginen que todo es energía. Nosotros estamos sumergidos en esa energía. Imaginen que dentro de este vasto océano de energía, por algunas circunstancias, esta energía está concentrada en algunos puntos. Por la concentración de esa energía, formas materiales, formas comprimidas de energía aparecen.

Imaginen que el Universo entero es energía, y nosotros entonces seremos capaces de comprender como la creación no está terminada. Pero la materia continúa siendo creada de algo. Y nadie puede explicarse cómo la materia está creada de la nada, porque nadie puede descubrir que todo en un cierto momento puede llegar a ser energía concentrada.

Cuando esta energía se ha concentrado gradualmente, entonces estamos rodeados de formas materiales muy sólidas, por formas materiales no tan sólidas y por formas de energía que son cada vez más vibratorias. Nuestros ojos solo pueden percibir las formas sólidas de las personas, y ellas son percibidas a través de vibraciones visuales recibidas por los ojos. Nosotros percibimos el sonido por vibraciones recibidas por el oído. Alrededor de estas formas sólidas de energía nosotros podemos descubrir formas más ligeras de energía, que no pueden ser tocadas pero que producen acciones.

Esta energía puede producir trabajo, esta energía también puede ser aplicada en ciertas direcciones. Tú conoces formas de energía eléctrica y magnética que pueden ser aplicadas como trabajo. Tú conoces la energía solar, la energía del vapor y muchas otras formas de energía. Nosotros no estamos hablando de cuerpos sólidos, pero tú sabes que esas energías son capaces de actuar sobre cuerpos sólidos. Nosotros sabemos que la electricidad puede llegar a ser luz y que la luz puede transformarse en electricidad. Nosotros sabemos que la energía puede ser convertida. Pero continuemos imaginando.

Supongamos que nuestro cuerpo sólido, tal y como se observa, tiene diferentes niveles de energía. Ustedes pueden percibir el nivel más denso, pero algunas cámaras equipadas con película sensible a los rayos infrarrojos pueden percibir el calor irradiado por nuestros cuerpos. Algunos otros aparatos pueden percibir otras radiaciones de nuestro cuerpo. Si estos aparatos pueden percibirnos es porque dicha energía produce acción sobre esos aparatos de manera que puedan registrarlas. Obviamente antes de que existieran las cámaras que perciben los rayos infrarrojos, nosotros no podíamos ver la energía calorífica que rodea a nuestro cuerpo. Y antes de los descubrimientos actuales otros tipos de radiaciones no podían ser percibidas.

Nosotros hemos dicho que en la persona hay energía en movimiento, pero no solo energía en movimiento externa, sino energía en movimiento interna también. Parece ser que en cada célula del ser humano, hay energía que la rodea y energía dentro de ella. Parece ser que cuando un problema se produce dentro de la célula existen irradiaciones en el campo que rodea la célula, y parece ser que hay una ley de concomitancia entre energía y materia. De esta manera, actuando sobre este campo, nosotros podemos actuar sobre el cuerpo físico. Y actuando sobre el cuerpo físico producimos acción sobre este campo.

23 de octubre de 2010

Lo permanente en uno y en todo - Conferencias Meditación Trascendental (extracto) - Silo

... Se observa que, aunque los fenómenos internos sean diversos, todos están encadenados en estructura. Volviendo al nivel de simple percepción (volviendo allá a los primeros pasos), vemos que también ella, la percepción, es estructurada por la conciencia.

Observando que conciencias distintas obtienen indubitablemente por estos pasos, la conclusión de la estructuralidad de la conciencia (no obstante los diversos fenómenos particulares), podemos inferir que las diferencias intersubjetivas pueden resolverse por vía estructural.

Las diferencias de los fenómenos particulares en cada conciencia, no llevan necesariamente al solipsismo. Esto quiere decir que, aunque advirtamos la diversidad de las conciencias (de la de cada uno), si cada una de estas conciencias observa los mismos pasos que hemos venido siguiendo nosotros, van a llegar, indubitablemente, a la percepción del mismo fenómeno de estructura permanente de la conciencia.

Las diferencias que nos separan: diferencias en la percepción, en la educación, en los fenómenos, pueden romperse y las barreras del solipsismo, las barreras infranqueables que habría en principio entre conciencia y conciencia, se derrumban.

El hecho de llegar a una misma reducción nos habla de la posibilidad de la intersubjetividad. No estoy hablando de telepatía por cierto... (risas). Estoy hablando de la comunicación que se establece a nivel de conciencia profunda, una vez que todas estas conciencias logran la comprensión estructural de esa suerte de mundo eidético: de la idea de la conciencia como estructura que no obstante la variación en los fenómenos particulares, es permanente en cuanto estructura. Así las cosas, esta permanencia estructural se registra no sólo en todas las conciencias, sino en todas las cosas existentes para la conciencia: se trate del mundo interno o del mundo externo.

Este problema es grave. No sólo fue grave para Leibniz y para otros (el problema de las mónadas sin puertas ni ventanas, de las conciencias que no se podían comunicar unas con otras), sino para el mismo Husserl que ya en sus Meditaciones Cartesianas queda encerrado en el solipsismo.

El problema está en ver cómo es posible no sólo la mentación interna de uno, sino la mentación entre las conciencias. O sea: ¿cómo es posible la intersubjetividad y, en general, cómo es posible la conexión con el mundo? Porque si usted percibe de un modo, yo percibo de otro y tenemos de la realidad distintas imágenes y distintas visiones, no hay comunicación esencial. El problema de la intersubjetividad no se resuelve a ese nivel, se resuelve a nivel estructural. De hecho, hasta el mismo lenguaje es un conjunto de signos que permite el pasaje de ideas de uno a otro y es inteligible gracias a las estructuras significativas que contiene y no por los signos aislados, o por los signos considerados como expresión simplemente.

La identidad es lo permanente, hablando de estructuras, y la diversidad es lo variable. En la diversidad no puede haber intersubjetividad en sentido pleno. La relación ahora de la conciencia con el mundo es, inicialmente (desde mis percepciones fenoménicas), variable. La relación de la conciencia con el mundo fenoménico es contingente, pero en última reducción, también los fenómenos aparecen encadenados a estructuras para mi conciencia. De esta manera, "conciencia" y "mundo" (al hablar de "mundo" no me imagino el planeta), están encadenados y son estructura, como si en definitiva la "conciencia" fuera el acto del "mundo" y el "mundo" el objeto de la "conciencia".

Así, pues, la intersubjetividad y la relación con el mundo, pueden ser comprendidas a nivel de esencias, por así decir, o ideas esenciales. Casi en sentido platónico.

La estructura esencial "conciencia-mundo" es permanente, aunque mi conciencia fáctica se modifique y aunque el mundo fáctico, el mundo de los hechos, también se vaya modificando y transformando en cada instante. La relación estructural "conciencia-mundo" es la invariable. En tal sentido, se comprende el significado de la frase: "Ver lo permanente en uno y todo". La idea de permanencia no se opone, sin embargo, al movimiento. Se trata de estructuras dinámicas que no obstante su movilidad conservan su estructuralidad. La permanencia es, en este caso, sólo estructural.

Bajando de nivel y muy rápidamente, digamos que conciencia y mundo se identifican estructuralmente y que no es legítimo establecer dicotomías, sino entender que se trata de una misma estructura. Que mi conciencia no es simplemente el reflejo de la realidad objetiva por una parte y que tampoco (como los idealistas) creo al mundo desde mi conciencia, sino que, haciendo un traslado de la idea de intencionalidad, "conciencia-mundo" son estructura y tienen sentido a nivel de estructura.

Nos damos cuenta que la estructura "conciencia-mundo" es la que nos da la idea de la realidad y no las dicotomías a que nos tienen acostumbrados.
(...)

Pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad y lo individual? Es decir: que todas las conciencias, individuales no son más que parte de la gran estructura de la conciencia del planeta, y por consiguiente, las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente. Porque estas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que podríamos llamar conciencia del mundo".

(...)
Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual. Una cosa es mi conciencia individual fáctica de los hechos, la conciencia que ahora tengo y tienen ustedes mientras dialogamos, mientras monologamos... (risas)... y otra cosa es, que con un trabajo de reducción yo pueda llegar a la idea de la "conciencia". Esta idea de la "conciencia" no es ningún halo raro que anda por ahí flotando. Veamos: ¿lograr la idea de "casa" es anular las casas individuales? ¿No será más bien que, de las casas que yo veo saco la estructura conceptual de "casa"? ¿Entienden la diferencia entre el simple objeto y el concepto del objeto?

Cuando yo hablo de la estructura de la conciencia en general, válida para mi conciencia y la conciencia de todo el género humano y cuando llego en otro paso a la misma conclusión de Brentano de que toda conciencia es intencionalidad, yo no estoy anulando nada. Simplemente estoy haciendo reducciones conceptuales.

Así es que a la pregunta: "¿Captar la estructura de la conciencia como lo permanente, no es anular la subjetividad individual?", respondo: no. Captar la esencia de "casa", no es anular las casas. Es simplemente un trabajo lógico (como en la pizarra escolar). No pasa nada con que uno ponga en la pizarra para estudiar Lógica: "Juan ama a María". Ni Juan ni María lo sienten... no son más que abstracciones.

Se sigue explicando: "...es decir, que todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura de la conciencia del planeta". Nosotros no hemos dicho que sean partes de la estructura del planeta. Hemos dicho del mundo, pero "mundo" para nosotros no es planeta, no. La idea de "mundo" se refiere a la externidad, a las cosas, por así decir. En lugar de decir: "las cosas en general", decimos el "mundo", señalando algo más que las cosas en general. Decimos, las cosas en general estructuradas. Eso es mundo. Esto es conceptual, no es físico. Me parece que el que pregunta, objetiva las cosas en sentido material. En este caso no es legítimo, no está en el plano de nuestro discurrir.

"... todas las conciencias individuales no son más que partes de la gran estructura del planeta...". No, no decimos eso. Decimos que todas las conciencias individuales tienen estructura y que sabemos cuál es la estructura de las conciencias individuales, porque todas ellas para ser conciencia, tienen que tener una estructura determinada, con sus características determinadas; que corresponden a toda posible conciencia. Pero no es que veamos tampoco a lo Plotino una especie de Idea emanantista, una gran conciencia y que de esta conciencia vienen bajando las conciencias particulares.

Muchos de los que preguntan se van muy alto: nada de planeta; nada de anulación de conciencias individuales; nada de que las conciencias son partes de una gran estructura mental, no. Las conciencias individuales tienen estructuras y estas estructuras responden a las características esenciales de acuerdo a aquello que es conciencia. Para ser conciencias tienen que manifestarse dentro de ciertos parámetros y eso es todo.

Continúa: "...las ideas subjetivas, ensueños y demás hipnosis, son la causa del desequilibrio del ser consciente, porque esas hipnosis no le permiten ser armónico con esa estructura que, podríamos llamar conciencia, del mundo".
Acá la frase "conciencia del mundo" está tomada de nuevo en un sentido muy distinto al que nosotros le damos.

No es legítimo extraer consecuencias inmediatas con este trabajo de la meditación trascendental. Ya les dije que era muy poco práctico este trabajo, no tiene consecuencias inmediatas como para saber si el mundo está desequilibrado, si hay guerras porque algo pasa con la conciencia cósmica, etc. No, nuestro trabajo es muy poco práctico.

Es para especialistas que se preocupan por andar estudiando cómo es la estructura de la conciencia en general, cómo es la estructura del mundo en general y cómo conciencia y mundo son una misma estructura. Pero no se han de preocupar por las consecuencias que inmediatamente esto pueda tener.*

extracto 2ª y 3ª Conferencia Meditación Trascendental - Silo


Nota:
Los enlaces tipo wikipedia y similares son aproximaciónes implica limitaciones de profundidad y amplitud,(Internet en su versión gratuita).


Link Meditación Trascendental online (Cuatro conferencias dictadas por - Silo)

Descarga Meditación Trascendental (Cuatro conferencias dictadas por - Silo)


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20 de agosto de 2010

El Manipulador



Los Caracteres Inmorales: el manipulador

Fernando A. García. Buenos Aires, 10 de agosto de 2010. Charla en el local Rebelión Humanista (La Comunidad para el Desarrollo Humano), Frías 262, Buenos Aires, el 14 de agosto de 2010.

Manipular: Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Diccionario de la R.A.E.)

Nuestra pasión por el comportamiento humano nos lleva a intentar retratar uno de los personajes más conspicuos del viejo mundo que se fue: el manipulador. Confiamos en que esto contribuya a identificarlo mejor cuando lo encontremos en museos o reservas naturales.

La manipulación es una de las formas que asume la violencia: es al menos violencia psicológica. Esto es así porque la manipulación presupone –como veremos- una cosificación de los otros, un intento de apropiación del todo por una parte de este, de concentración desproporcionada de poder decisorio, etc. La manipulación es intrínseca al sistema deshumanizante y violento, es parte de su modus operandi como lo son la censura, la represión, la discriminación, etc. Por lo tanto, esta se encuentra arraigada en el paisaje de formación de muchos, que se resignan a ser tanto víctimas como victimarios de la manipulación.

El manipulador es básicamente un cosificador: alguien que trata de usarnos como prótesis de su intención, controlando nuestra manera de pensar, de sentir o de actuar, según convenga a sus intereses. Dichos intereses son los personales, o bien los de la facción a la que pertenece. El manipulador puede hacer un uso retórico del interés conjunto, pero lo hace para manipular y porque asimila en mala fe el interés conjunto al interés propio o de parte.

Al manipulador no le interesa nuestra subjetividad, nuestra intencionalidad, sino sólo en función de operar sobre ella para que hagamos lo que él desea y a pesar de lo que nosotros deseemos. Aparentemente demuestra interés por nuestra opinión, pero sólo para descalificarla o buscar cómo usarla a su favor.

El manipulador puede mostrarse bondadoso y amable, pero es sólo una táctica para hacer que bajemos nuestras defensas y hacernos así más vulnerables a su manipulación.

Es claro que el manipulador es también un pragmático al que sólo le interesa lograr su objetivo, para lo cual se sirve de otros cuya intención desestima. Como pragmático, el manipulador se mueve por intereses y no por principios éticos. Su fin justifica los medios que usa.

El manipulador tiene muchas astucias y trucos. Una de ellas es el uso de la mentira.

Miente cuando lo que dice no se corresponde con los hechos, según él los entiende. O sea, piensa o sabe una cosa, pero dice otra. Miente cuando oculta selectivamente la información que no conviene a su caso, en todo o en parte. O sea, de todo lo que piensa o sabe, sólo presenta la parte que le conviene o bien omite la información completamente.

El manipulador es un hipócrita y un farsante, ya que siempre esconde su verdadera cara y sus verdaderas intenciones que no son las que proclama.

El manipulador tiende a instalar y controlar monopolios ideológicos y organizativos, de manera que toda opinión y acción pasen por su filtro. Para ello es importante para el manipulador dificultar o bloquear el acceso indiscriminado a las fuentes fidedignas de información, ya que el libre acceso a ellas disminuye su poder sobre los demás. Tampoco ve con buenos ojos la libre comunicación, contacto e intercambio entre todos. Al manipulador conviene el oscurantismo, el cerco mental que impide el cotejo, el juicio crítico, la opinión informada, etc.

Para lograr el monopolio, el manipulador a menudo se erige de manera inconsulta en mediador, portavoz, representante, y similares funciones con respecto a otros. Es ávido por tomar toda función pública o conjunta que le de poder, buscando concentrar varias funciones en su persona. De esta manera se reviste de atributos que le dan más autoridad y figuración. Se arroga un poder y un derecho que retóricamente está al servicio de todos, pero que de hecho maneja según su parecer y no comparte.

Por lo tanto, el manipulador también nos trata de desinformar. No sólo lo hace cuando la información que nos provee es insuficiente o cuando la omite, sino también cuando la información que nos provee es una mezcla confusa de datos fehacientes y datos falsos. De esta manera nuestro juicio acerca de lo que está en juego se hace muy difícil o imposible.

Algo similar ocurre cuando nos provee información que, aunque fidedigna, es irrelevante o secundaria. De esta manera intenta que nuestra atención se enfoque en la información equivocada, desviando así nuestro juicio hacia conclusiones erróneas.

De modo que el manipulador siempre está atento a manejar la circulación de información. Es un censor que abrirá o cerrará las válvulas de la información, de manera que los demás se enteren sólo de aquello que conviene al manipulador.

El manipulador también hace uso de las copresencias. Hace uso de cierta información (en forma de imágenes o palabras) sabiendo que mueve en nosotros asociaciones grabadas en nuestra memoria, asociaciones que mueven pensamientos, recuerdos, emociones, etc. que convienen a su discurso manipulador. En su boca, y por ejemplo, las palabras “dios”, “patria”, “familia”, etc. apuntan a asociar falsamente los mejores sentimientos de los otros a los propios designios.

Pero no sólo hace uso de información, sino también de gestos, poses, actitudes, tonos de voz, miradas, etc. que dotan a su discurso de connotaciones, de copresencias, que nuestra atención capta como un doble mensaje de manera presente o copresente. Así, el manipulador siempre podrá negar que haya dicho algo: por cierto, lo dio a entender, pero no lo dijo.

Otra marca distintiva del manipulador es que nada en él es un “dar” desinteresado, sino un cálculo de “recibir”, aunque mencione en vano términos tales como “amor”, “solidaridad”, “generosidad”, etc.

El manipulador hace uso de la extorsión. Para obligarnos a actuar en algún sentido, ejerce presión sobre nosotros mediante algún tipo de amenaza encubierta o no. En su discurso recurre al clásico juego de la recompensa y el castigo para obligarnos en el sentido que le conviene.

El manipulador, cuando es necesario, se apoya en otros para darle peso a su opinión. A veces le basta dar a entender que alguien por quien tenemos gran respeto y estima está de acuerdo con su discurso y lo avala. Otras veces nos da a entender que su posición es compartida por otros, por lo que la nuestra es minoritaria, y esto haría que supuestamente su razón fuera más válida que la nuestra. Esta es una muestra del uso que hace de una lógica falseada para manipularnos.

Por ejemplo, nos sugiere arteramente que dadas las premisas A y B (que son datos verdaderos) de su silogismo, la consecuencia “lógica” es D (que es falso). O sea, no son falsas las premisas de su discurso, sino las conclusiones que deriva de ellas y que nos presenta como “razonamientos indudables”. Así, dispone su razonamiento falaz de manera engañosa y fraudulenta, aprovechando nuestra distracción, ignorancia o confusión. En ese ejercicio de una lógica falseada, recurrirá a desproporcionar lo que compara, ofrecerá supuestas “pruebas” amañadas, atribuirá falsamente intenciones a otros, producirá mezclas de planos lógicos y saltos de puntos de vista, hará afirmaciones indemostrables, etc.

Cuando no puede fundamentar su postura o bien contrarrestar la ajena, recurre a trucos como, por ejemplo, degradar la personalidad (no las razones) de quienes sostienen la postura contraria. Según sea el caso y la conveniencia del momento, apelará a la demagogia y al populismo fáciles, o bien se refugiará en un elitismo exclusivista que marca distancias.

Cuando es necesario debilitar o desarmar las opiniones opuestas a la suya, el manipulador recurre a relativizar el punto de vista ajeno. Cuando es necesario afirmar la propia opinión, su interpretación y postura toman un carácter categórico y absoluto que descarta toda otra opinión.

El manipulador hace pie en las necesidades, los miedos y demás debilidades de los demás, promoviendo siempre la dependencia sicológica con respecto a él. Su empatía con los demás no está basada en advertir y favorecer lo mejor del otro, sino en una actitud predatoria que advierte en los demás los puntos débiles sobre los que ejercer presión.

El manipulador cuida su imagen pública de modo que ésta siempre esté asociada a atributos que le permitan manipular más y mejor. Según el caso, tratará siempre de quedar asociado a personajes y eventos importantes, haciendo así que su imagen crezca por los atributos transferidos gracias a su proximidad con ellos. Busca los lugares prominentes, los micrófonos, los reflectores, las fotografías y las tomas de video en primer plano: en definitiva, la figuración y el protagonismo. En todo lo que hace y dice el “yo” está muy presente y próspero.

El manipulador nos da siempre a entender que necesitamos de su opinión y aprobación. Los éxitos se deben a su intervención y los fracasos a la falta de ella. Todo lo que no pasa por su control es desestimado como irrelevante o negativo. Siempre habla con el aire de “autoridad moral”, la de aquel que aprueba o desaprueba lo que otros hacen, autorizando o desautorizando, con crítica velada o desembozada. Su tono es a veces condescendiente y paternalista, como afirmación de su superioridad y como modo de emplazar a los demás por debajo de él. Con esto trata de crearse un aura de “orientador” o “autoridad”, aunque tal pretensión no se corresponda con su capacidad demostrada.

El manipulador siempre hace cálculos políticos en términos similares a los de “aliados”, “adversarios” e “idiotas útiles”. Siempre se rodea de algunos obsecuentes, entre quienes se destacan los aspirantes a manipuladores o de segundo orden. La relación con ellos es frágil e inestable, ya que el aglutinante que los une es la conveniencia que varía según las circunstancias. Entre ellos, la palabra “amistad” tiene sólo un sentido utilitario.

Obviamente, no todos los manipuladores reúnen en si mismos todas las características antes descritas. Si bien hay buenos manipuladores, también los hay torpes y ridículos. Los hay que apuntan a manipulaciones mayores y los que sólo manipulan cuestiones menores. Está el manipulador permanente, pero la mayoría son manipuladores inconstantes u ocasionales. Aunque destaquemos al manipulador desembozado, también está aquel que actúa en las sombras y entre bambalinas.

El manipulador prospera en momentos de desinteligencia conjunta, de incertidumbre y confusión de referencias, de merma de la inteligencia, de debilidad, etc. Por el contrario, el manipulador detesta la descentralización del poder, el libre acceso de todos a las fuentes de información, la capacidad auto-organizativa de los conjuntos, las referencias claras y precisas, etc.

El gran error del manipulador es su cortedad de visión, su falta de verdadera inteligencia que confunde con astucia. Su desprecio por la subjetividad de los demás es su propia trampa. La conciencia del ser humano no es pasiva, sino que es una estructura evolutiva intencional que tiende cada vez a una mayor libertad. Todo retraso de tal proceso de liberación creciente es sólo provisorio. De manera que la manipulación y todo aquello que vaya en dirección contraria no puede sino tener vida corta y un éxito provisorio. Quien va contra la evolución de las cosas, va contra sí mismo. Así el manipulador se convierte, por su propia intención, en la primera y la última víctima de su manipulación.


Fernando A. García.
Buenos Aires, 10 de agosto de 2010.




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23 de julio de 2010

Serie documental "Faros de la Humanidad" - Bizancio la Raíz Común



"Faros de la Humanidad" es una serie de documentales que se encuadran dentro de un conjunto de actividades orientadas al acercamiento entre pueblos de diferentes culturas, tomando como base los aportes más positivos de cada una de ellas.

De acuerdo a esto, hemos acometido la tarea de investigar y difundir lo que llamamos momentos humanistas en la historia, que se caracterizan, entre otras cosas, por un rechazo de la violencia, una apertura hacia otras culturas y por un amor al conocimiento y su avance más allá de las verdades establecidas.

Como estilo de la serie, los sucesos relatados se estudian en relación a su medio, así como sus antecedentes e influencias futuras. Este método nos da una visión del avance del conocimiento como una construcción del conjunto y nos ayuda a comprender que nuestra cultura actual se constituye del aporte de muchos pueblos que, con frecuencia, están alejados en el espacio y el tiempo.


Bizancio la Raíz Común

Sobre la antigua Bizancio griega se funda Constantinopla, donde se lleva la sede imperial. A partir de ese momento, Bizancio será la conexión entre oriente y occidente.
De esta manera se erige en la transmisora de la cultura clásica, posibilitando la recuperación de los conocimientos antiguos a partir de la era renacentista.
Durante todos estos siglos, no solo conserva aquellos saberes, les aporta nuevas ideas alimentadas desde las muchas religiones emergentes que se dan en diferentes momentos, como el cristianismo, el mitraismo, o el islam, así como otras corrientes de pensamiento, el arte, el derecho, y otros campos.

Por otra parte, es influida por las culturas orientales, y a su vez, influye en las demás culturas que se desarrollan a su alrededor.
Este documental nos llevará a través del tiempo desde la descomposición del Imperio Romano de Occidente, en el siglo III, hasta la aparición de los humanistas en el siglo XV.


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 1


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 2


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 3


Faros de la Humanidad - Bizancio la Raíz Común 4


Proximas entregas de la serie:
  • "Toledo y Alejandría, faros de la humanidad"
  • "La aparición del conocimiento en la corte de Rodolfo II"
  • "Federico II, un puente entre Oriente y Occidente"




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9 de julio de 2010

La Fe


No significa lo mismo la palabra "dignidad" para un hombre primitivo que para un científico. Tampoco este término afectará en la misma forma a un hombre de nivel -con respecto al Trabajo- que a otro con nivel distinto. Para hablar de la Fe, en consecuencia, deberíamos clasificar al hombre con respecto al Trabajo; por lo menos provisoriamente.

Usando un esquema, cuya única finalidad (utilidad), es facilitar la transmisión de nuestras ideas, diremos que existe un hombre número 1, un hombre número 2, otro número 3, 4, 5, 6, 7. Sería ésta una clasificación del hombre con respecto a su desarrollo en el Trabajo. Los tres primeros estados, en cuánto al nivel de comprensión se refiere, están a un mismo nivel, aunque se diferencian por la forma en que el individuo se desenvuelve en el mundo. El número 1 tipológicamente es motriz, el 2 es emotivo y el 3 es intelectual.

Para estos tres primeros hombres, que integran toda la gran humanidad (excepción hecha de unos pocos), el concepto de Fe parecería corresponder lisa y llanamente, al de "creencia", o sea, aquello de lo que no tenemos duda y que no discutimos porque no conocemos. La Fe para el hombre ordinario es una creencia vestida de cierto misterio sobrenatural.

El diccionario pequeño no dice poco: "Virtud por la cual creemos las verdades divinas. Creencia". Buscamos la palabra "virtud" y leemos: "Actividad o fuerza de las cosas para producir efectos. Disposición del alma para obrar de acuerdo a la ley moral". Aún no satisfechos buscamos la palabra "alma" y encontramos: "Sustancia espiritual e inmortal del Hombre (del latín: ánima)". Creemos que el diccionario, si no lo dice todo, dice mucho. Pero el hombre ordinario no medita sobre los datos que tiene.

El hombre número 4 de nuestro esquema, conocido como el "hombre del umbral", es aquel que está en camino, pues conoce el Trabajo; se lo llama también "hombre de la ruptura y la vacilación" y ya para él, las palabras y los conceptos dejan de ser ordinarios, cobrando un especial sentido. Y no puede ser de otro modo puesto que su nivel de comprensión es más alto. Para él, la creencia, la Fe, no cambian como conceptos, si bien tiene mayor profundidad sobre ellos, pero las cosas o fenómenos que provocan Fe o una creencia, cambian. O sea, a mayor desarrollo, aquello que provoca la Fe es necesariamente distinto.

No hablaremos de la Fe del hombre número 5, 6, o 7. Pero, como hemos mencionado, para ubicar al "hombre del umbral" en una escala donde se destaque su posición intermedia entre superior e inferior a él, diremos que ellos, en diferentes medidas que los distinguen, han logrado un grado superior de conciencia.

Volviendo al hombre ordinario, lo vemos educado en un sistema de creencias ya establecidas para su tiempo histórico. De su aceptación o rebeldía a algunas de ellas, dependerá su posición en el mundo, pero siempre estas aceptaciones o rebeldías, serán de orden periférico: como modalidades dentro de la posición impuesta por el sistema en que vive. Tendrá un margen reducido para adquirir nuevas creencias y esta adquisición, en general, la logrará por medio de las crisis.

Vale decir, el cambio de creencias lo provoca la intervención de un sistema mayor dentro de un sistema menor en el cual se mueve el individuo.

Un nuevo descubrimiento científico, por ejemplo, provoca una crisis y el individuo pierde el apoyo de una creencia que ya no le sirve como apoyo, pues con la antigua no puede sobrepasar la crisis anterior, viéndose obligado a buscar una creencia nueva..

Nuestra época se caracteriza por una crisis general de valores: los vocablos "dignidad", "honor", "ley", "éxito" y así siguiendo, se mantienen iguales; pero los fenómenos que provocan la actitud de "dignidad", "honor", "ley", "éxito", etc., ya no son los mismos de antes. De cierta manera podríamos decir que han cambiado de significado para el hombre.

Indudablemente, el mundo circundante en movimiento (algunos hablan de desarrollo) siempre provocará este cambio en la percepción del hombre. Lo que nosotros hemos querido enfatizar es la crisis general de valores que cada cierto tiempo aparece en la humanidad, en el derrumbe de cada civilización.

En estas épocas se renuevan los hábitos sedimentados en el hombre y dentro de él hay campo fértil para que nuevas creencias puedan crecer. Y es porque en tales épocas los fenómenos circundantes se diferencias netamente de los anteriores. Lo viejo comienza a saturarse, a no servir como instrumento.

Algunos de los fenómenos que provocan el nuevo significado de las palabras ya se han presentado y palabras tales como "comida", "dinero", "amor", "lujo", "velocidad” y tantas otras que se presentan ya al hombre común con otros rostros diferentes del antiguo. Y el hombre común periféricamente cambia, manteniendo igual nivel de comprensión que antes.

Pero el que adopta un punto de vista global y estudia el peculiar desarrollo de la época, sabe que aún faltan por aparecer los fenómenos que transformarán el antiguo gesto de la palabra paz, religión, conciencia, supervivencia, esperanza u otras de idéntica tónica.

Nosotros bien sabemos que esos fenómenos están en vías de aparecer, precisamente como necesidad de sobrevivir a la crisis histórica que comienza. Los hechos por aparecer deberán provocar cambios en la Fe y en la conciencia del individuo.

Esta seguridad por sí sola, implica para nosotros una misión, puesto que dependerá de un grupo de hombres selectos, el correcto conocimiento de los fenómenos. Sólo una correcta interpretación de ellos permitirá que el hombre ordinario saque el más rápido y mejor provecho de lo mismo.

El grupo selecto que reconocerá esos fenómenos actuará a su vez como fenómeno para el hombre ordinario y le asegurará una creencia y una Fe, como producto de hechos que justifiquen el sentido de estas palabras. Se tratará de defender al vulgo de gastar su tensión emotiva (y por ende su conducta) en creencias que no lo dirijan a una paz, hacia una armónica supervivencia.

Para que esa interpretación de fenómenos sea correcta, el hombre selecto no puede equivocarse en su propia Fe.

Y para ese hombre que comienza su evolución, la Fe irá irremisiblemente ligada al Trabajo.

Sólo quien comience a reconocer claramente aquello que obstaculiza o facilita el Trabajo, podrá tener Fe adecuada a su desarrollo y podrá pertenecer a la selección de individuos capacitados para reconocer la validez o invalidez de los hechos históricos que se avecinan.

Esto último no es fácil. Hay hechos que aparentemente tienen importancia, que parecen fijar pilares históricos inconmovibles y luego el tiempo se encarga de ordenar las importancias, levantando hechos olvidados a la categoría de acontecimientos y obscureciendo presuntos acontecimientos en el olvido.

Ese ojo para discernir, para interpretar, debe ser desarrollado. Hay Métodos. "Los que tengan oídos que oigan"; dijo el Maestro.

Quiso decir una sola cosa. Quiso que pudiera ser entendido por hombres de distintos niveles. Nosotros aventuraremos una de las interpretaciones y anotaremos que el hombre ordinario no coincide con aquél que ya está en el Trabajo.

Nosotros diremos que para oír, lo primero es tener oído, tener ese ojo del cual hablamos, sin el cual es imposible ver u oír. O sea, en una primera etapa, no se trataría de oír bien, sino de construir un oído. Para nosotros, en un principio largo y difícil, construir un oído es desarrollarnos a nivel del hombre del umbral, pero de ese modo quedaría todo dicho y no podríamos exponer algunas ideas que podrían servir a los interesados.

Decíamos Fe especial, pues sobrepasa el concepto de creencia y el concepto ordinario de Fe.

Volvamos al pequeño diccionario para ver que otras acepciones propone, es: "Virtud por la cual creemos verdades divinas", y como no estábamos ciertos de qué es lo que la gente entiende por virtud, vimos allí que se trataba de: "una disposición del hombre para obrar". Pero nosotros sabemos que el hombre común no tiene alma: hasta el pequeño diccionario opina que es una "sustancia espiritual e inmortal del hombre".

Sabemos que el alma –ánima- debe ser construida penosamente para hacerse recién después, acreedora a un destino. Sabemos que el hombre máquina no posee voluntad y que nada "hace", sino que todo le "sucede. Parta estudiar entonces el tipo de Fe que correspondería al hombre en vías de desarrollo, remitámonos a ciertos aspectos fundamentales del Trabajo.

En la etapa de la cual hablamos, la preocupación está puesta en conocerse a sí mismo, en conocer la propia máquina como condición previa para más tarde dejar de ser una máquina.

En esta etapa, el sujeto estudia sus funciones, la corrección de sus centros de gravedad, sus reacciones, sus ciclos, su inevitable mecánica particular de dependiente de una máquina más amplia que lo contiene y lo determina.

En esta etapa, su pensamiento relacionante se desarrolla y tiende a ser menos dominado por raciocinios exclusivamente causales y asociativos; el mismo conocimiento de su estructura, por elemental que éste sea, lo lleva a considerar el Universo como una estructura donde todo se mueve articuladamente de acuerdo a leyes objetivas. Es esto último, precisamente, lo que lo hace acreedor a una Fe distinta a la del hombre ordinario.

Esta Fe, la del hombre Trabajo, se caracteriza por cierto grado de certeza; no decimos claridad analítica hacia lo que provoca la Fe, que destruiría el concepto de Fe; sino la de "certeza de creer en...", como corolario se sus certezas en creencias menores, que ya han dejado de ser creencias para transformarse en evidencias.

Seamos más claros.

Si he acostumbrado mi mente a desechar el análisis de un fenómeno aislado, desconectado de aquellos otros que lo explican...

Si he comprobado experimentalmente la interconexión entre fenómenos y la necesidad de comprenderlos de acuerdo a su posición en una estructura general...

Si entiendo que un sistema cualquiera se comprende teniendo en cuenta el medio en que se desenvuelve, el sistema mayor que lo alimenta y uno menor que recibe del mismo...

Si he comprobado ciclos de una planta que nace, crece y decae..., y he relacionado esos ciclos con mis propios ciclos, relacionando velocidades y utilidades...

Entonces diré que comienzo a usar mi forma de pensar relacionante. Y entonces me preguntaré porque estoy en el Camino. Por qué yo estoy en esta fecha y en este ciclo. Entonces relacionaré grupos y acontecimientos con la etapa histórica en que vivo; entonces, los fenómenos que ocurrirán no se me presentarán aislados como al hombre común; sino relacionados. Esta relación será el hilo de la madeja. La madeja descubrirá el Sentido.

Lo anterior es un aspecto del problema. Una base para desarrollar el oído del cual hablamos. Para el que está en el Trabajo se necesitará que no sólo perciba de una forma especial, sino que distinga los rasgos del hombre despierto, que él mismo desea llegar a ser. Y si no puede, que distinga los frutos para así reconocer el árbol.

A causa de todo esto; de comprobar el Trabajo en uno mismo y de evidenciar experimentalmente que lo ya realizado en esta orientación es "verdad", podrá dar a su Fe un tinte de certeza. Será esta Fe especial de individuo selecto, lo que cimiente la creencia futura del hombre ordinario. La misión es vital.

El futuro de la humanidad depende del tipo de puente que se le extienda, de su solidez, del lugar adecuado donde se construya, en la fecha de la gran crecida de fenómenos por ocurrir.

Solamente ahora trataremos de definir más precisamente la Fe, concepto en sí muy diferente al de creencia, entre otras razones por el sólo hecho de tener un vocablo propio.

Al contrario de la creencia, que existe pluralizada, la Fe es una y se adapta al singular. Un hombre tiene muchas creencias.., y si bien puede tener Fe en muchas cosas, ésta es una sola; las creencias son distintas.

La Fe posee tónica y dirección. Como potencial en el hombre es mucho más vibrátil y poderosa que una creencia.

La creencia como instrumento es siempre una entrega al azar, a la desconocida determinación mecánica del hombre común. La Fe es ciega, pero palpa el camino y no se equivoca en la dirección: "no sé lo que es, pero sé lo que no es". Por eso la Fe sirve para obrar.

La Fe, si bien posee la anterior característica, va mucho más allá en su potencial y sirve para transformarse; al transformarse, el nuevo individuo ha transformado la realidad anterior. El mundo también ha cambiado.

La Fe es dinámica, porque es viva como materia repleta de potencialidades. Si la creencia es droga, la Fe es explosiva y su expansión depende del tratamiento que se le dé. Alquímicamente, es desencadenante de poderes ocultos en uno mismo, mucho más que la creencia; lleva en ella la acción y el poder sobre el mundo. En este sentido es mágica.

Mucho más que una creencia en lo extraordinario, la Fe es una suerte de extraordinaria percepción que saca al hombre de su periferia para ir más lejos de él, como si el concepto de conocimiento espacial estuviese justamente hermanado con ella.

A causa de esto, entre otras cosas, el hombre no crea para sí una Fe; es algo externo a él, que lo induce, limitándose el sujeto a desarrollarla.

Nace de la necesidad de un maestro, de un hombre superior y en su ausencia, es el medio de transmisión de hombres superiores, como las parábolas, los mitos, la arquitectura poética objetiva, los símbolos y otros. Así, la Fe se induce.

La Fe tiene un carácter objetivo; por lo menos la Fe de la cual estamos hablando. De alguna manera, una Fe falsa es inexistente; no es una Fe sino una creencia. El buen musulmán tiene Fe; nosotros no hemos dicho que ella por sí sola baste para que la transformación del hombre esté bien orientada, pero dijimos que una técnica verdadera precisaba desarrollarse con Fe. Es distinto.

Hay quienes saben que la Fe es materia preciosa que permite obrar por "Virtud" de ella y antes habíamos visto que una virtud era: "una disposición del alma para obrar".

Ahora sí relacionamos la comunión del alma con la Fe..., y pensamos que el alma inexistente en el hombre común, puede empezar a ser construida cuando a alguien se le da Fe, a pesar de que el hombre común cree ir él hacia las cosas, sin aceptar que son las cosas las que van hacia él.

A un hombre se le da la oportunidad de agarrar su pequeño grano de Fe. Puede perder esa oportunidad, o bien apropiarse ávidamente de ella, para desarrollarla conjuntamente con toda su integridad.

La Fe se marca en los ojos como terreno fértil para el saber, el querer y el osar. Base primera de funciones, que está antes del intelecto, afectando su interacción; antes que la emoción, pero afectándola como si estuviese relacionada con un aspecto más alto: la intención emotiva primero, luego la emoción superior.

En fin, todo lo que hemos dicho de la Fe, deberá mirarse desde un punto de vista químico, físico y cósmico. Naturalmente, estos términos de la ciencia oficial son pobres, puesto que la física moderna tiene su aspecto químico y la química se reduce en última instancia a la física. Si hubiéramos hablado de alquimia, psíquica y cósmica hubiéramos sido más exactos.

Un bombardeo al núcleo de la "esperanza" provocará que los elementos que la componen se desconecten y formen nuevos "cuerpos" distintos de ella. Pero antes de ser bombardeados, esos elementos tenían una interrelación precisa en un medio preciso y constituían la "esperanza" y ninguna otra cosa.

Deseamos con esta experiencia supuesta, defendernos contra la poesía subjetiva, implícita por hábitos mecánicos en nosotros, impidiendo la transmisión clara de nuestras ideas. Y haciendo notar que la poesía objetiva, la Santa Morfología del Universo; se muestra claramente cuando, en una síntesis magistral, aparece un átomo, un pan, un Maestro, el gozo, el testimonio; o bien, la Fe.
En este sentido, la Fe también es algo preciso.
La misión es vital
Paz es Fuerza

17 de junio de 2010

Charla sobre el yo - Silo


Extracto de la charla Sao Paulo 2/10/80


Negro:

El punto es, que es lo verdadero en mi que considero el yo?

A mi me parece terrible que si yo muero desaparezco esto que soy yo y aparezca otro: Mr. Hyde....sorpresa (risas).

Mi punto es: que es lo que efectivamente me da mi sensación de mi?

Mi cédula de identidad (risas), mi nombre... yo me llamo de ese modo, me miro en el espejo y digo: “ese soy yo”, escucho mi voz y yo me recuerdo a mi; pero si yo me olvido de mi nombre y dejo de reconocer mi cara, que es lo que me da la nocion del yo?

Me lo dan las cosas muy externas como son el aspecto y recuerdos... aquello que, no obstante el que haya cambiado desde que era pequeño hasta hoy he ido cambiando pero siempre digo que soy yo.

Cuando tenia 3 años de edad decía yo. Ahora sigo diciendo yo. Todo cambia pero soy yo.

Yo? Soy memoria, soy percepción, soy datos que han entrado por distintos aparatos, pero también soy elaboración hacia el futuro, soy registros, yo tengo un tono corporal, tengo un sistema de emociones...todo eso es lo que me da mi cierta unidad.

En algunos casos de demencia, por ej. , se pierde el registro del tono interno y de las propias sensaciones y el sujeto se siente extrañado de si mismo... como si fuera otra persona... como si se hubiera alejado de si. Es decir, son los registros que yo tengo que me dan sensación de yo.

Este yo mantiene cierta identidad que esta dada por la memoria. Son también mis sufrimientos, son mis gustos...todo eso da sensación de yo. Pero eso es muy variable.

Yo me olvido de mi mismo. Por ej.: Estoy caminando por la calle haciendo cosas y si alguien no me pregunta quien es usted, no me acuerdo quien soy yo. Cuando estoy haciendo cualquier cosa...

Hora por ej. Que estamos hablando, es posible que estemos olvidados de nosotros mismos. Si a uno le preguntan: Que esta haciendo ud.? No vamos a responder: “Estoy escuchándome”. (risas), pero no es que uno este pensando mientras escucha que esta escuchando. No. Uno no piensa: “ Yo soy Juan Perez que esta escuchándome ” Uno esta escuchando y se olvida de si mismo.

Lo mas frecuente es que uno este olvidado continuamente de si mismo... y, sin embargo, uno vive. De pronto uno cae en cuenta que va a morirse y dice: “ caray... voy a desaparecer”, y dígame, en su vida cotidiana no es lo mas normal que usted desaparezca, que usted no se sienta a si mismo, que no experimente a su yo.

Claro que hay momentos en que experimento mi yo.

Si me empujan, yo digo : ¿Que me están haciendo ? Pero yo no tengo el registro del yo en mi vida cotidiana, a menos que yo piense. Por actos de reflexión, tengo noción del yo, puedo hablar del yo, pero si no estoy totalmente olvidado...miren, traten de pensar durante medio minuto en ustedes mismos, sin olvidarse de ustedes mismos. Mientras están pensando en ustedes no vayan a pensar que a lo mejor es muy tarde y tienen que irse a comer o bien que se escucha un bocina por allá. No se distraigan de ustedes mismos durante un pequeño tiempo y van a ver como... si, se olvidan de ustedes mismos, aunque se propongan pensar en ustedes mismos.

Van, vienen, la atención fluctuá, la conciencia va de un objeto a otro y ustedes están pensando: “Yo soy yo mismo”...basta que haya un pequeño ruido para que se escapen de ustedes mismos.

Yo se que es horrible cuando uno muere perder la noción del yo, pero también debería ser horrible perder la noción del yo en la vida diaria y no lo sentimos tan horrible.

Hay algo que permanece, aunque estemos distraídos del yo. Sabemos que en cualquier momento podemos retomarlo. Tal vez cuando un ser humano muera, pierda la memoria fisiológica, pierda las grabaciones, pierda los datos sensoriales, pero también se reconozca por primera vez en lo mas autentico de si mismo...ese yo profundo al cual apela muy pocas veces en su vida.

Uno trabaja con el yo mecánico, periférico...pero ese yo profundo muy pocas veces sale. Las pocas veces en que sale es cuando uno experimenta esa fuerza y cuando uno se reconoce como tal, pero si no, siempre esta olvidado de si mismo, siempre esta alejado de si mismo...no existe el tal yo a menos que me lo pregunte. Es una combinación de factores, pero no es una cosa permanente.

Puede ser que no sea tan horrible cuando uno muere...puede ser una cosa interesante (risas).

Cuando nosotros tratamos que viva ahora el Yo interno, el Yo verdadero estamos precisamente en una buena orientación.

Tener el registro antes que la fe. Ese es el punto.

Comenzar por actos unitivos nos dicen: “por ahí”. Buen camino. Captar en el silencio si surge el registro de un yo que no sea el mecánico, sino el mas profundo. Tarea interesante.

Que otra posibilidad tenemos? Hay formas de meditación dinámica, hay otros estados especiales de conciencia en los cuales uno se puede poner, pero ya no sabe si es trance o no se que cosa, que datos tenemos para lograr eso?.

Es tan fácil acaso hallar la percepción del yo profundo?

No es tan fácil la percepción del yo profundo, pero es posible dedicarle un mínimo de tiempo para tener esa experiencia. No digamos que la tenga todos los días, no digamos que la tenga continuamente. Digamos que me bastara que tenga una experiencia, para sentirme atento o en eso porque mi problema es comprobar...

Hablando de registros... A ustedes les ha pasado, porque si, que de pronto han sentido una alegría muy fuerte? Sin ningún motivo.

Y cuando se da esta experiencia es breve, pero uno quisiera que volviera...Uno tiene el registro como que siempre ha estado con uno...algo muy intimo, muy cálido.
Veamos esto otro...distinto: voy a un lugar y tengo la sensación de que esto ya me ha pasado, la sensación de que esto ya lo he vivido. Me parece que ya he estado ahí otras veces. Existe eso. Casos de reconocimiento, doble.

Vamos al otro caso : Todos los días veo mi habitación pero en un momento miro, la veo de un modo diferente, como si la viera por vez primera, pero si esto lo he visto desde hace anos...sin embargo ahora es distinto. Que son esas cosas extrañas que suceden...reconocer por primera vez algo que he visto siempre o ver lo opuesto... algo que no he visto nunca, que se me presenta como si lo hubiera visto en otra oportunidad.

Esta otra experiencia de que no hay nada que lo justifique, nada aparente y de pronto surge un registro súbito, pleno, de expansión diríamos, respiratorio, amplio...son fenómenos muy distintos en donde el yo en todos los casos se ubica atrás del fenómeno. A ver si me explico.

En la vida corriente el yo esta olvidado.

No pienso en mi, sino que simplemente estoy percibiendo y haciendo cosas. Pero en cualquiera de estos 3 fenómenos yo tomo conciencia de mi yo, me observo a cierta distancia, me pregunto:...¿que me estará pasando?, me digo: ¿qué es esto...esto lo veo por primera vez hoy?

Bien, esta sensación extraña, no se a que se debe y en el momento en que la pienso la sensación se corre. En todos los casos, en esos 3 casos tan especiales, el yo toma distancia de si mismo, se ubica internamente y se observa frente a lo que esta ocurriendo.

Quiero decir que hay una forma de ponerse mentalmente frente a los objetos, como si uno viera de adentro los objetos o como si uno se investigara a su propio yo como mas internamente.

Nosotros decimos que hay un registro mas interno del propio yo que es el que produce todos estos fenómenos. El registro interno del propio yo, se puede captar.
Uno puede dar algunas practicas, alguna técnica para que el otro realice su experiencia, bien.

Pero esto de poner como una evidencia lo que para uno es registro....ponerlo como evidencia, esto no parece positivo. Yo se lo positivo que seria para la gente que todos tuvieran fe, supongamos en la trascendencia. Pero esto de ponerlo como dogma no va a ayudar, va a crear contradicción.

Mucho mas interesante es que la gente considere en que posición se encuentra frente a ello. Es mucho mas útil que la gente se ubique...es mucho mas útil que tratar de encajar en algo que para nosotros es evidente...pero para los demás ?

Las épocas que pasan son confusas y hay una necesidad de saber que hacer.

Hay necesidad, pero no es legitimo dar una respuesta en la medida en que no hay registro.

Ahí esta el problema. Es curioso. En todos lados estamos hablando de gente que tiene esa inquietud cabal. Prácticamente nos dicen eso mismo. Las épocas que vienen son épocas de confusión, épocas de desorden, épocas de problemas y la gente esta necesitando una respuesta y debemos darles una respuesta. Esta bien, la gente esta necesitando una respuesta...pero cuando damos una respuesta, esa respuesta para muchos se convierte en dogma y esa respuesta no es de ninguna manera el resultado de registro interno.

En ese problema estamos nosotros.

Estas son épocas que necesitan respuesta, no cabe duda. Es necesario dar respuestas.

Como va a ser esa respuesta?

Va a ser una respuesta que fácilmente se nos convierta en dogma?

O va a ser una respuesta tal que permita al otro ser humano ubicarse a encontrar él su respuesta?

Como va a ser la cosa?

Una respuesta es mas fácil...va rápido, no hay que pensar mucho. Una respuesta, y ahí esta. Es mas útil, pero no se si contribuye a la libertad del espíritu.

Ahora...desde el punto de vista de la utilidad practica y de las cosas teóricas...la gente tiene respuestas, inclusive respuestas claras, categóricas, simples...tal vez sirviera mucho para ordenar sus propias vidas...

Acá hay que elegir: ¿que sera mejor? Dar una respuesta que sirva a la gente para ordenar sus vidas, tener coherencia y demás, aunque no la piensen, aunque no lleguen por sus propios medios, aunque sean dogmas...que sera mejor...será mejor eso?

O sera mejor darles posibilidades para que vayan buscando en una dirección y sigan con zozobra, inquietud, desorientación...que sera mejor?



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