15 de julio de 2011

EL PROBLEMA DE SUFRIMIENTO NO PUEDE RESOLVERSE PARCIALMENTE. SILO 1974

Si uno se pregunta ¿qué me hace sufrir en mi trabajo?, ¿qué me hace sufrir en mi familia?, ¿qué me hace sufrir en mi vida de relación?, ¿qué deseo alcanzar que me hace sufrir?, ¿qué temo perder que me hace sufrir?

Si se responde adecuadamente y en profundidad a esas preguntas se comprobará dos verdades: primera, que aun tratándose de las cosas más pequeñas (por ejemplo, el sufrimiento que me produce una palabra de otra persona que disminuye la imagen que tengo de mí mismo) o tratándose de cosas más graves, puedo reducir todo tipo de sufrimiento a la posesión (sea porque deseo poseer algo que no tengo, o sea porque temo perder algo que poseo o creo poseer).

En segundo lugar, descubro que no puedo solucionar el conflicto diario parcialmente, ya que cuando desaparece uno, aparece otro. Si me fijo bien en mi propia vida, advierto que cuando he dejado de sufrir por una cosa, he comenzado a sufrir por otra y así siguiendo.

Se comprende que el problema del sufrimiento no puede resolverse parcialmente.Aunque uno sea vegetariano o practique yoga, o deje de tomar café, o sea creyente de una religión, o sea ateo, el problema del sufrimiento no cambia en absoluto. También en la condición de padre, hijo, jefe, subordinado, dirigente o dirigido, el problema del sufrimiento subsiste y no depende exáctamente de mi posición; en todo caso, se refuerza si pongo un especial interés en eso de la posición.

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